Sendoa Jurado (Amnistía ta Askatasuna). “Pedimos la Amnistía para unas personas que consideramos que su lucha es legítima”

Sendoa Jurado, es vocero del Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión (Amnistía ta Askatasuna), habló con Resumen Latinoamericano sobre la situación de los presos y la coyuntura que se vive actualmente en Euskal Herria. Lo entrevistamos en la localidad vizcaína de Berango, después de una de las tantas concentraciones que semanalmente se llevan a cabo en solidaridad con presos y presas en todo el territorio vasco.

¿Cómo ves la situación actual de Euskal Herria a la luz de los movimientos que se están dando con respecto al Estatuto de Autonomía? Algunos hablan de hoja de ruta, otros de la necesidad de unir fuerzas y ampliar el marco de alianzas, pero la situación social y política no parece avanzar demasiado.

Como Movimiento no nos corresponde incidir ahí, pero si como gente hemos formado parte del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) pensamos que son recetas que ya están probadas, que lo del Estatuto era la baza posibilista que jugaba el Partido Nacionalista Vasco (PNV) de lo que se puede ante lo que no se puede, y evidentemente, nuestra postura antes era rupturista y hoy en día también. Pensamos que un Estatuto al final lo que puede servir es para lo que esta pasando en los últimos años, que deriva en  un pueblo cada vez más asimilado en lo cultural, somos un pueblo que va perdiendo su idioma, cada vez más asimilado en lo social, en el frente obrero.

Vemos que la circunstancias económicas son cada vez peores y que a pesar de todo no conseguimos la respuesta social de una medida adecuada en proporción al ataque que estamos sufriendo. No pensamos que un Estatuto de Autonomía nos vaya a dar la solución a eso, ni algo que no rompa con una situación, con unas normas, con unas instituciones, que están creadas por los mismos que nos oprimen en todos esos espacios. Por lo tanto, tienen acotado el terreno de juego y lo vemos como una trampa, Podemos entender que se pueda jugar adentro de las instituciones si es para romperlas, pero desde luego, la respuesta está en el pueblo, en movilizar a los sectores populares y para eso, precisamente, lo que hay que estar es más en la calle que en cualquier otro sitio.

Dices que se puede jugar en las instituciones pero para romperlas. ¿Crees que desde la izquierda no se está haciendo un trabajo de confrontación desde las instituciones?

Así es. Pero no solo en Euskal Herria, si miras a nivel europeo realmente la izquierda está más que asimilada, la social democracia ha jugado su papel y realmente lo que estamos viendo es que las personas, los movimientos, que van entrando en las instituciones en el momento que llegan ahí empiezan a tener un papel cada vez más posibilista, no acaban de romper con las instituciones, incluso cambia el discurso que tenían cuando estaban fuera respecto a cuando están dentro. Parece que el sistema lo tiene todo bastante bien montado para poder asimilar a los partidos, a los movimientos y a las personas que se involucran en ellas, hay gente que entra en ellas para cambiarlas y están siendo esas instituciones las que acaban cambiando a las personas, a los partidos y a los movimientos.

Ustedes se abocan, junto con otras organizaciones similares, fundamentalmente a visibilizar la grave situación de los presos y presas. ¿Ha mejorado en algo con todos estos cambios que se han dado desde la disolución de ETA como también los cambios de gobierno en el Estado español?

Si es cierto que se siguen dando situaciones sangrantes. La situación de los presos enfermos sigue siendo gravísima, no se está consiguiendo sacarlos a la calle, extraerles de las garras del opresor. Pero sí hay algunos movimientos, por ejemplo los que el Estado francés ha hecho de acercamiento de un buen número de presos políticos. Para esas personas y  sus familias sobre todo, su situación va a ser más fácil tanto en lo económico como en lo físico. Parece ser que el Estado español podría jugar una baza parecida, hablan de lo que han llamado la vía Macron, que sería empezar acercando a presos enfermos, a algunos que están en segundo grado que no tienen delitos de sangre, pero de momento los movimientos que ha hecho han sido, por ejemplo, con presos de la vía Nanclares (arrepentidos) ,que igual están en tercer grado, aunque probablemente, enseguida vaya a hacerlo con otros.

Aquí la cuestión pasa por entender qué es la represión, para qué se crea la dispersión, qué papel juega y cómo el nivel de represión se va amoldando a las circunstancias. Cuando se creó la dispersión por la situación política en Euskal Herria, la situación de resistencia eran unas y ahora eso ha cambiado. Entonces, incluso esos movimientos se pueden utilizar de una forma para asimilar a los movimientos sociales.

En Euskal Herria si algo que agrupa gente y crea un acuerdo respecto a los presos es el tema del acercamiento, del fin de la dispersión, de la salida de los presos gravemente enfermos. Entonces, los Estados jugaban su baza y una forma de acabar desmovilizando es decir vamos a acercar, vamos a hacer determinados movimientos de carácter humano con los presos pero que luego no nos pidan nada más, ya hemos hecho lo que hemos podido, hemos acercado, olvídense de hablar de independencia, de amnistía, de que no cumplan sus penas, de que tengan un trato distinto que no sea el de terroristas. Ahí, nosotros tenemos que estar atentos, tenemos que hacer ver ese discurso y, sobre todo, desde hace tiempo estamos diciendo que el hecho de centrarse en las consecuencias desligándolas de los motivos que llevaron a esas personas a la lucha, al fin y al cabo, puede ser la mejor forma de perpetuar esa opresión contra las que estas personas de levantaron y se pusieron en lucha. Nos hacen mirar un sitio, al de las consecuencias, y si se resuelve en esas consecuencias pues nos vamos a olvidar de los motivos, y pienso que los Estados juegan esa baza evidentemente.

Ustedes en las últimas movilizaciones reivindican una consigna que formó parte, según creo, de un documento o manifiesto que dice: “porque son gudaris (luchadores revolucionarios), amnistía ya”. ¿Por qué se vieron en la necesidad de plantearse esa consigna ahora?

Precisamente el motivo fue que creemos que el discurso que se hace general respecto a los represaliados políticos, presos, deportados, refugiados, es meramente una reivindicación del carácter de los Derechos Humanos y nosotros estamos en falta a esa politización, de que sí son personas, pero son militantes políticos también. Pensamos que precisamente esa despolitización facilita, a la larga, que se pueda seguir manteniendo la represión contra ellos.

 

Entonces, para nosotros el hecho de revindicar que son gudaris va ligado también al hecho de que se le este pidiendo que acaten la legalidad penitenciaria, que accedan a los grados. Porque nos dicen que la legalidad siempre se ha autorizado, pero se basa en dos pilares, el de obligaciones y el de derechos. Los presos políticos en la cárcel siempre se han acogido al de los derechos, conseguidos a base de mucho esfuerzo, de huelgas de hambre e higiene, de chapeos (oponerse a abandonar la celda), de no salir a las visitas, de cortarse las venas, y en base a eso, han conseguido dentro de la cárcel esos pequeños espacios de libertad.

Ahora lo que se les está pidiendo es que se agarren también a la vía de las obligaciones que son las que impone el Estado, que al final son la desvinculación del movimiento al que han pertenecido, el renegar de su carácter político. Al fin y al cabo pensemos: qué mejor victoria puede haber para los Estados que las personas que son símbolo de resistencia para tanta gente acaben aceptando ese camino que les despolitiza, porque es una forma de decir que si estos que son los que más dieron han visto que no sirve para nada. A las generaciones venideras es decirles que luchar no merece la pena. Esa sería la lógica de los Estados y por eso el motivo por el que tienen tanto interés en que estas personas se acojan a salidas individuales.

Nosotros las llamamos individualistas por un motivo, que es que en la cárcel no hay salidas individuales, lo que hace uno afecta al resto, cuando varios están en el mismo patio si uno decide tomar una salida que lo que supone es que no puede meterse en ningún conflicto, que tiene que acatar las normas de la cárcel, eso supone que si otra de las personas que están en el mismo patio ve vulnerados sus derechos, pues que el anterior no se ponga en marcha para tratar de formar un frente común y dar la vuelta, lo que acaba haciendo es impedir la solidaridad y eso para los Estados evidentemente es una gran victoria y es una forma de afianzar lo que decía al principio, centrarse en las consecuencias y no los motivos. Dentro de la cárcel, conseguir que estas personas tomen el mismo camino, es la mejor forma de afianzar la opresión nacional y social que sufre Euskal Herria.

¿Cómo está por dentro Amnistía ta Askatasuna, hay debate? ¿De alguna manera se plantean que tienen un techo, o piensan que todavía es una organización que puede ampliar más su radio de acción además de pelear para visibilizar la situación de los presos y presas?

Nosotros nacimos como un Movimiento Pro Amnistía y nuestro papel va a ser ese. Para quien busca una vía revolucionaria en Euskal Herria eso se queda cojo, es verdad que da algunas pistas, cuando nosotros hablamos de desobediencia, de no acatar las normas que nos imponen en la medida de lo posible, cuando nos calificamos de independentistas, de socialistas, incluso cuando defendemos la Amnistía, que no es solo pedir la salida de la cárcel o el fin absoluto de la represión hacia un grupo de personas, sino que para nosotros ademas de la libertad de un pueblo supone más cosas.

Nosotros pedimos la Amnistía para unas personas que consideramos que su lucha es legítima, eso es una forma de decir que es legítimo levantarse ante el opresor, responder, que no hay por que aguantar con la cabeza gacha, que no tenemos por que aceptar el monopolio de la violencia por parte de los Estados. Entonces, hacemos ese papel que engloba un poquito más de lo que serían los represaliados, pero es cierto que se queda cojo. Probablemente, en Euskal Herria lo que hace falta es que en otro montón de problemáticas, de frentes, se vayan consolidando otro tipo de organizaciones que mantienen un carácter revolucionario y que no están por la labor de ser asimilados por el sistema, pero, es cierto que no le correspondería al Movimiento Pro Amnistía.

La  sensación que tenemos todos dentro es que de cara a conseguir los objetivos de la independencia y el socialismo esta no es la organización creada para ello, esa tendrá que surgir tarde o temprano y habrá que unir fuerzas en base a eso y habrá que ver cuáles son los distintos movimientos que se van dando en los distintos sectores culturales, obreros, estudiantiles, etc.

¿La represión del Estado español los tiene a ustedes en la mira?

Si, evidentemente. No sé hasta que punto le preocupamos porque es cierto que somos un movimiento modesto, pero desde luego, la represión la hemos sufrido ya: citaciones en la Audiencia Nacional y los seguimientos han sido evidentes, a parte de la criminalización que han hecho en determinados momentos los partidos políticos del sistema y varios medios de comunicación.

En el punto de mira nos han puesto varias veces, es algo que tenemos asumido, realmente pensamos que cuando molestas debe ser así y también tenemos claro que eso no va a hacer que cambiemos nuestra forma de pensar, de actuar, ni tampoco nuestro discurso, porque sí creemos que es algo que constantemente se está haciendo. La represión se va amoldando, hoy en día el conflicto no está en los mismos parámetros que lo hemos conocido, pero los ataques a la libertad de expresión son constantes. Tenemos claro que no vamos a modular nuestro discurso por posibles represalias, lo hemos dicho desde el principio y lo seguimos diciendo, en eso no hay marcha atrás.

(Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Carlos Aznárez)

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1 respuesta

  1. Er bokerón dice:

    Euskal Herria fue un referente para la lucha revolucionario de muchos pueblos de mundo durante los años 80 y 90. Lo que está pasando ahora nos tiene perplejas a muchas. Esperamos que la izquierda revolucionaria vasca se recomponga y vuelva a ser punta de lanza contra el españolismo

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