Aufstehen (En Pie) el nuevo movimiento alemán que pretende combatir la xenofobia de ultraderecha con xenofobia de “izquierdas”

Se ha presentado en sociedad un nuevo movimiento con más de 100.000 inscritos. El movimiento Aufstehen (En Pie, en alemán), reclama controles migratorios para garantizar la justicia social dentro de las fronteras, y conecta así con las últimas decisiones del gobierno italiano de La Lega y el M5S (Movimiento 5 Estrellas).

El partido está destinado a recabar las simpatías de los desencantados con los partidos de izquierdas tradicionales y evitar así una huida hacia el partido populista de tintes xenófobos Alternativa para Alemania (AfD). Sus fundadores, Sahra Wagenknecht (foto adjunta), presidenta de la fracción parlamentaria del partido postcomunista de La Izquierda, y Oskar Lafontaine (foto adjunta), antiguo presidente de ese mismo partido, junto con el ex líder de los Verdes Ludger Volmer

Según Wagenknecht, el objetivo de la iniciativa es movilizar a los votantes de izquierdas y presionar a los políticos para crear una mayoría que hiciese posible un gobierno situado en estas coordenadas políticas. También se propone ganarse a los “votantes de protesta” que actualmente se han inclinado por partidos populistas como la derecha nacionalista de Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán). Creen que este movimiento servirá para debilitar a AfD.

“Se trata de tener el coraje para vencer a la tendencia dominante neoliberal, de una política social en interés de la mayoría”, dijo Wagenknecht al medio digital Nachdenkenseiten.de. “La globalización dirigida por las grandes empresas, la desintegración del Estado de bienestar y una interminable serie de nuevas guerras no son una fuerza de la naturaleza. Hay una alternativa a ello y queremos dar a la gente la esperanza de que la política puede cambiar”.

Aufstehen, sin embargo, no es un partido político como tal y está abierto a miembros de otros partidos, entre ellos La Izquierda, los socialdemócratas del SPD y Los Verdes, además de a la gente sin afiliación política. “Nadie tiene que dejar su organización para trabajar con nosotros, pero queremos especialmente animar a la gente que no se siente cómoda en ningún partido a que actúe”, dijo la lideresa política a la revista Der Spiegel.

El nuevo movimiento no tiene el apoyo oficial de La Izquierda. Es más, numerosos pesos pesados de la formación ya se han pronunciado en contra del movimiento y de Wagenknecht. La política de 49 años tiene un largo historial de encontronazos con otros cargos importantes de su partido.

Aufstehen apunta directamente a los votantes del ultraderechista AfD reclamando controles migratorios –las fugas de de la izquierda antagonista a la extrema derecha se vienen produciendo desde finales de los ochenta con el PCF y el FN en Francia–.

Controles migratorios y cierre de fronteras es lo que está haciendo Matteo Salvini en Italia con el aplauso del ultraderechista húngaro Victor Orbán. Salvini, además, lo hace en un gobierno compartido con el Movimiento 5 Stelle, que acaba de aprobar el llamado Decreto Dignidad, abanderado como progresista por su proteccionismo hacia los trabajadores italianos.

El objetivo es ofrecer una plataforma a los votantes de izquierda que no se sienten representados por los partidos tradicionales, dijo a dpa Lafontaine este martes (4.09.2018). El movimiento también dice querer “detener la migración hacia AfD y quizás revertirla”, indicó sobre un partido que logró acceder al Parlamento alemán en las elecciones generales de septiembre de 2017 como tercera fuerza política.

De momento, el nuevo movimiento de izquierdas ha registrado más de 100.000 seguidores hasta el día de hoy. En concreto, Wagenknecht explicó en la presentación que 101.741 personas se han registrado online desde principios de agosto. Esto superó las expectativas, comentó la política en la rueda de prensa. “Estoy muy impresionada por la cantidad de gente que se ha presentado”, agregó.

Wagenknecht nombró “una crisis tangible de la democracia” en Alemania como la razón principal para fundar su movimiento. Si no se toman contramedidas, “este país será irreconocible dentro de cinco o diez años”.

Wagenknecht presentó el movimiento junto con el ex líder de los Verdes Ludger Volmer y la alcaldesa de Flensburgo, Simone Lange y antiguos dirigentes del SPD,. El objetivo es llegar a los electores de izquierda que han dado la espalda a los partidos clásicos, explicaron.

Los líderes de la Izquierda, el Partido Socialdemócrata (SPD) y los Verdes se muestran escépticos con respecto al nuevo movimiento. Temen que esto pueda dividir aún más a la izquierda política. Sin embargo, Wagenknecht lo tiene claro: “estoy cansada de dejar las calles a (movimiento islamófobo) Pegida y a la derecha”.

Wagenknecht advirte que La Izquierda estaá sufriendo una sangría de votantes en favor de la derecha populista de AfD, que pide límites muy estrictos para las llegadas de migrantes. Al menos 40.000 votantes han cambiado de bando, con lo cual AfD se ha puesto por delante de La Izquierda en casi todos los bastiones tradicionales de los izquierdistas en el este de Alemania

Detrás de las cámaras, Wagenknecht ya estaba cooperando con el conocido dramaturgo berlinés Bernd Stegemann y otros destacados intelectuales de izquierdas alemanes que critican la política de refugiados de su país. Los artículos de Stegemann, otro nombre de peso en el movimiento De Pie, sobre el populismo y la corrección política habrían sido la inspiración de Wagenknecht para empezar la iniciativa. El artista argumenta que dejar entrar a inmigrantes complica aún más la vida de personas que ya tienen grandes complicaciones con los bajos salarios o los altos precios de la vivienda.

Wagenknecht y Stegemann han publicado conjuntamente un artículo en el diario Nordwest-Zeitung en el que defienden una política migratoria “realista” entre el resentimiento populista contra los inmigrantes y la bienvenida “ilimitada” a los recién llegados. Una política como esa apoyaría a quienes ayudan a los refugiados a integrarse, pero “no dejaría a los traficantes de personas determinar quién llega ilegalmente a Europa”, escribieron. “Tienen todos los motivos para estar enfadados”

 

Wagenknecht y Stegemann también argumentaron que la “fijación” con los refugiados es una expresión de un enfado equivocado entre los votantes más pobres. “La gente que trabaja con contratos a corto plazo, o los que tienen pensiones muy pequeñas, o cuyos hijos ya no pueden recibir una educación decente porque los colegios públicos se caen a trozos y no tienen suficientes profesores, tienen todos los motivos para estar enfadados con los de arriba”, subrayaron. “Tenemos que asegurarnos de que estas voces vuelvan a ser escuchadas”.

(Fuente: Deutsche Welle – DW)

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