Huelva: WWF cuestiona los trasvases de aguas en El Condado y el Defensor del Pueblo pide proteger el acuífero de Doñana

Con los regantes de la comarca de El Condado soliviantados por la falta de agua para riego, el Gobierno moviendo ficha para buscar soluciones antes de las movilizaciones anunciadas y las concesiones de agua paralizadas en la zona, acaba de trascender un estudio de la organización ecologista WWF que cuestiona claramente la política de trasvases prevista en la comarca. No es de extrañar, que las grandes cooperativas condales estén adquiriendo tierras y derechos de regadíos a la demanda en el Andévalo ante el cúmulo de retrasos en la llegada del líquido elemento superficial al delicado y protegido entorno de Doñana.

Al margen de la organización conservacionista, el Defensor del Pueblo español, Francisco Fernández Marugán, acaba de instar a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a que declare las masas de agua subterránea de Almonte, Marismas y Rocina como “acuífero sobreexplotado”. La iniciativa de Marugán, advertida ya por su homólogo andaluz, subraya que las medidas para revertir el actual estado de los acuíferos no pueden posponerse indefinidamente en los planes hidrológicos. Entiende que existen deterioros significativos de las masas de agua y no se han adoptado todas las medidas posibles para evitar daños irreversibles al Espacio Natural. Y exige a la Confederación que garantice el uso sostenible de los acuíferos.

En un dossier publicado por WWF, la entidad medioambiental más influyente en las autoridades europeas en cuanto a protección de humedales se refiere, se asegura que “la sociedad podría ahorrarse el gran coste ambiental y económico de un trasvase que llevaría 15 hectómetrios cúbicos al año a la zona, una cantidad suficiente para abastecer medio año a la ciudad de Sevilla, si se aplicasen medidas básicas de control del uso del agua para la agricultura”.

Para WWF, el trasvase “tan sólo perpetuará el problema del uso insostenible de agua en el entorno de Doñana, la mayor amenaza para el futuro del Parque Nacional, y puede provocar un efecto llamada para crear nuevas superficies de regadíos”.

El Congreso de los Diputados dio luz verde al nuevo trasvase de 15 hectómetros cúbicos anuales desde la demarcación del Tinto-Odiel-Piedras hacia los regadíos del entorno de Doñana, en la cuenca del Guadalquivir. Una cantidad que, destaca la organización, se suma al de 4,99 hectómetros cúbicos aprobado en el año 2008 y que no ha impedido que los cultivos de regadío sigan creciendo de forma ilegal en la zona según los datos de WWF.

En sus consideraciones, WWF asegura que “el uso ilegal e insostenible de agua para el regadío -principalmente para el cultivo de frutos rojos- está llevando al límite a los humedales del Parque Nacional de Doñana, una situación que se agrava por los efectos del cambio climático”.  Y añade que “científicos y los organismos internacionales que velan por la conservación de este espacio Patrimonio de la Humanidad –como la Comisión Europea o la UNESCO- han mostrado en muchas ocasiones su preocupación por este problema, que WWF lleva años denunciando.

WWF se opone claramente al trasvase a Doñana porque “supone un derroche de dinero público y porque la legislación establece que antes de plantear un trasvase es imprescindible controlar el uso de agua, implantar medidas de ahorro y, por supuesto, eliminar las fincas de cultivo y pozos fuera de la ley”.

Cabe recordar que las protestas de los agricultores se producen ahora por la falta de concesiones de agua para riego en 500 hectáreas de frutos rojos. Y, según ha explicado la Plataforma por los Regadíos del Condado, a pesar de que estas tierras están catalogadas como regadíos según el Plan Especial de la Corona Norte de Doñana y de que existe una transferencia aprobada de 4,99 Hm3, el ministerio para la Transición Ecológica no les ha renovado las concesiones de agua temporales con las que contaban. Estos agricultores aseguran que han cerrado 400 pozos desde 2016 a cambio precisamente de recibir el agua superficial. De hecho, la Comunidad de Regantes de El Fresno ha confirmado el corte del suministro de agua en Moguer, Lucena y Bonares.

WWF ha comunicado que ha elaborado un análisis que “demuestra que los 15 hectómetros cúbicos de agua adicionales del nuevo trasvase no serían necesarios si se eliminan todas las fincas ilegales y se controla el uso del agua”. Para WWF, “la enorme inversión de dinero público en la obra podría emplearse en dar formación a los agricultores y financiar tecnología de ahorro de agua para las fincas, además de dotar de medios y recursos a los agentes de medio ambiente para que controlen el uso de agua en la zona”.

“El trasvase es una salida fácil de los responsables políticos, para no tener que afrontar las medidas necesarias para asegurar el futuro de Doñana y del propio sector”, asegura Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España. “Con el cambio climático pisándonos los talones, es suicida e irreal seguir basando la gestión del agua en aumentar la oferta, en vez de poner límites a la demanda”, ha añadido.

Según Del Olmo, “la experiencia demuestra que los trasvases no sirven para resolver los problemas del agua, sino tan sólo para perpetuarlos e incluso para provocar un efecto llamada para aumentar la superficie de cultivo. Esto no sólo provocaría un impacto por el mayor consumo de agua, sino también agravaría problemas como la erosión o la contaminación difusa de la agricultura, que están creciendo en Doñana”.

La solución al problema no es fácil. Sin ir más lejos, el último Consejo de Participación del Espacio Natural de Doñana analizó el informe oficial de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en el que se confirma una vez más el imparable declive del acuífero del que dependen los humedales del Parque Nacional. Por eso, WWF pide a la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que tome medidas para salvar Doñana y actúe con la Junta de Andalucía para cerrar los más de 1.000 pozos y las fincas de cultivo ilegales que están secando el espacio natural.

Según este documento, tenido muy en cuenta por las autoridades ambientales europeas, “el nivel del acuífero que da vida a Doñana sigue bajando”, pese a las históricas lluvias de esta primavera, según los propios datos oficiales de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.

El seguimiento que realiza la Estación Biológica de Doñana (CSIC) también evidencia la crítica situación del Espacio, con lagunas que se están secando dentro del propio Parque Nacional como puso de manifiesto el denominado Informe Paniagua que tanto alarmó a la comunidad científica por su valor recopilatorio.

Para WWF, las medidas que se han tomado hasta ahora frente a la agricultura ilegal en Doñana “han sido escasas, lentas e ineficaces, como demuestran los datos sobre la situación del acuífero”. Aunque se han cerrado una pequeña parte de los pozos ilegales, muchos siguen “robando el agua de Doñana”, y no se ha eliminado prácticamente ni una sola hectárea de los cultivos de regadío ilegales en la zona. La organización pide a la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, responsable de la gestión del agua, que actúe con firmeza y contundencia para salvar Doñana.

(Fuente: Diario de Huelva / Autor: Rafael Moreno)

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