Huelva: Inician campaña de crowfunding para que las temporeras migrantes denunciantes tengan medios para mantenerse hasta el juicio

La Asociación de Usuarios de la Administración de Justicia acaba de iniciar una campaña de microfinanciación colectiva -o crowfunding- a través de la plataforma Gofundme, que bajo el lema Temporeras contra la esclavitud solicita la colaboración ciudadana para que las 10 temporeras de la finca Doñana 1998 que el pasado 3 de junio decidieron interponer denuncias contra la empresa puedan permanecer en España durante la instrucción de sus casos. Como viene informando La Mar de Onuba desde que comenzó la conflictividad laboral en la finca almonteña, al menos cuatro de estas trabajadoras marroquíes han denunciado también haber sido víctimas de acoso y abuso sexuales.

Belén Luján, la letrada de Ausaj que representa a las 10 temporeras, considera que con la admisión a trámite de la denuncia de las jornaleras planteada ante la Audiencia Nacional por presuntos delitos de trata de seres humanos y de lesa humanidad, “se ha abierto una brizna de esperanza en este terrible asunto”, lo que  hace más necesario que las diez puedan permanecer en España por un tiempo, al objeto de poder ser parte activa en el esclarecimiento de los hechos. “Y es por lo que precisan ayuda y apoyo”, afirma Luján. Para poder sobrevivir durante ese tiempo, y “poder mandar dinero a sus hijos”. Cabe recordar que desde el pasado 31 de julio, las 10 mujeres carecen de permiso de trabajo, y que afirman no haber recibido ningún salario desde que firmaron en Marruecos en origen que las trajo a España,

“Expulsión violenta, intimidatoria e ilegal”

La campaña promovida por Ausaj expone que, el jueves 31 de mayo de este año, más de 100 jornaleras marroquíes contratas en origen iniciaron contactos con la asociación para interponer una denuncia contra Doñana 1998. Ese mismo fin de semana, y tras tener la empresa conocimiento de la intención de sus trabajadoras, la empresa decidió despedirlas el domingo 3 de junio y obligarlas a embarcar en autobuses de regreso a Marruecos. “Sólo alrededor de 30 de ellas consiguieron evitarlo”, dice la abogada Luján, quien añade que “la expulsión del país se produjo de forma violenta, intimidatoria e ilegal” por parte de los empresarios, que, previamente las habían tenido “retenidas contra su voluntad”en la dependencias de la finca.

Finalmente, sólo 10 se quedaron en España para denunciar sus caso y reclamar lo que creen que en Justicia que les corresponde. Otras muchas, la mayoría, habrían optado por subir a los autobuses para poder cobrar lo que la empresa iba a pagarles, ya que aseguran que los propietarios sólo liquidaban las nóminas adeudadas en el Puerto de Tarifa, a medida que las trabajadoras iban subiendo al ferry de regreso a Marruecos. Según ese relato, las que optaron por quedarse en Huelva, no han recibido, a día de hoy ,ningún salario.

Es el caso de las 10 denunciantes representadas por Ausaj y bautizadas como Temporeras contra la esclavitud. “Se encuentran en una situación muy complicada”, dice Luján. La abogada asegura que “no tienen recursos, no han cobrado nada de los tres mil seiscientos euros de salario que, como mínimo, deberían haber cobrado cada una de la empresa. Se encuentran atrapadas en España, pues tampoco pueden regresar a su país.

Pareciera que el trabajo forzoso y esclavo constituya una verdadera cuestión de estado; todas las Administraciones Públicas competentes, el Poder Judicial, la Fiscalía, los Cuerpos policiales y los principales medios de comunicación han estado durante años participando activamente en destruir cualquier posibilidad de que estos hechos sean, ya no juzgados, sino ni siquiera investigados.

La abogada de Ausaj asegura que la máxima aspiración de sus representadas, todas madres de hijos de corta edad, es “volver a su país y reencontrarse con familias”. Pero quieren hacerlo “con la cabeza bien alta”, lo que en los países musulmanes, significa “sin mancha”, puntualiza Luján. “Quieren acreditar que todos sus sufrimientos son ciertos y que ellas nunca han sido, ni deseado ser, prostitutas. Se han defendido de las agresiones hasta límites inauditos, pero el hecho mismo de haber sido abusadas, en el mundo rural musulmán, constituye causa de exclusión social; transforma a la mujer en algo sucio. Hay una responsabilidad ajena a cualquier culpabilidad”. Y, también “necesitan llevar a sus familias el dinero por el que tan duro han trabajado y tanto han sufrido; para mantener a sus hijos menores, que lo necesitan de una manera vital”, añade la abogada,

“Pero sobre todo, estas diez mujeres se han conjurado para hacer Justicia, para que lo que a ellas les ha pasado, no vuelva a pasarle a nadie más. Quieren hacer Justicia por encima de todo. Por sus hijos, por su honestidad, por su futuro. Por todos. Pues bien, para esto se han visto obligadas, tras ser derrotados todos nuestros anteriores esfuerzos por la inactividad de todas las Administraciones y órganos intervinientes, a solicitar lo que, de hecho le debería haber sido otorgado de oficio, sin necesidad de petición: el plazo de tres meses que marca el propio artículo 59 bis de la LO de Extranjería, el periodo de “restablecimiento y reflexión”, con el permiso de residencia y trabajo al mismo asociados. “Porque quieren ir a juicio, porque quieren acusar, porque exigen Justicia. Y tienen derecho a ello. Y para eso, necesitan vuestra ayuda, concluye Belén Luján.

Temporeras contra la esclavitud

El pasado mes de abril saltó a la luz pública a través de la prensa alemana el caso de las cientos de temporeras de la fresa en Huelva que habían sido objeto de abusos y agresiones, tanto laborales como sexuales. Cuando el 31 de mayo de 2018 los abogados de AUSAJ llegaron a una de las fincas explotadoras, de las más de 100 jornaleras que inicialmente querían haber denunciado, sólo alrededor de 30 de ellas consiguieron evitar la expulsión del país de forma violenta, intimidatoria e ilegal por parte de los empresarios que las tenían retenidas contra su voluntad, teniendo contrato y visados en vigor. Y de este número, únicamente 10 se han atrevido a denunciar el caso.

Estas 10 jornaleras de Huelva se encuentran en una situación muy complicada: no tienen recursos, no han cobrado nada de la empresa de los tres mil seiscientos euros de salario que inicialmente, como mínimo, deberían haber cobrado cada una; se encuentran atrapadas en España pues tampoco pueden regresar a su país sino es, como ellas dicen, “con la cabeza bien alta”; y la cabeza bien alta, en los países musulmanes, significa sin mancha, significa acreditar que todos sus sufrimientos son ciertos y que ellas nunca han sido, ni deseado ser, prostitutas. Se han defendido de las agresiones hasta límites inauditos, pero el hecho mismo de haber sido abusadas, en el mundo rural musulmán, constituye causa de exclusión social; transforma a la mujer en algo “sucio”. Hay una responsabilidad ajena a cualquier culpabilidad. Y, sobre todo, las jornaleras necesitan mandar a sus familias parte del dinero por el que tan duro han trabajado y tanto han sufrido; para mantener a sus hijos menores y familiares, que lo necesitan de una manera vital.

Por todo ello  y porque una brizna de esperanza se ha abierto en este terrible asunto con la admisión a trámite de la denuncia de las jornaleras planteada ante Audiencia Nacional por presuntos delitos de trata de seres humanos y de lesa humanidad el pasado día 31 de julio, incoándose al efecto Diligencias Previas por el Juzgado Central de Instrucción num. 1, es por lo que necesitan permanecer en España por un tiempo, es por lo que hoy precisan vuestra ayuda, vuestro apoyo. Para poder sobrevivir en este tiempo y, principalmente, poder mandar dinero a sus hijos.

Acceso a la campaña de crowfunding:

https://www.gofundme.com/temporeras-contra-la-esclavitud

(Fuente: La Mar de Onuba)

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