La policía alemana reprime a antifascistas que intentaban impedir una marcha fascista de homenaje al dirigente nazi Rudolf Hess

La Policía de Berlín dispersó este sábado a los manifestantes que intentaban impedir la marcha anual en homenaje al jerarca nazi Rudolf Hess en el aniversario de su muerte y detuvo a varios activistas antifascistas mientras unos 600 neonazis desfilaban por el barrio de Friedrichshain.

Un portavoz policial informó del arresto de varias personas que lanzaron piedras y botellas, pero no quiso dar más detalles sobre su número o su identidad. “Nuestros compañeros protegen todas las manifestaciones, sin importar su temática. Esto está consagrado por el derecho constitucional de reunión”, destacó la Policía en Twitter.

Un portavoz de los servicios de seguridad justificó las detenciones argumentando que los efectivos policiales ‘protegen todas las manifestaciones, sin importar su temática’, en referencia al desfile de quienes cada año conmemoran la muerte de Hess, el cual se suicido en agosto de 1987 en la prisión de Berlín-Spandau.

Hasta 500 personas habían confirmado su asistencia a la convocatoria neonazi en uno de los dos puntos de reunión, la estación de Berlín-Spandau donde estaba la prisión donde Hess estuvo preso, pero en el momento de su comienzo apenas 50 estaban presentes, por lo que los propios convocantes cancelaron y se unieron a una segunda cita en Friedrichshain.

En cambio, varios cientos de antifascistas se habían concentrado en Spandau con pancartas con lemas como “No hay sitio para los nazis” o “Abuelas contra la derecha” convocados por partidos políticos, sindicatos, la Iglesia y grupos de izquierda.

El segundo punto de encuentro era en Friedrichshain, un barrio famoso por su actividad bohemia y noctura y donde la Policía intervino para garantizar el derecho de manifestación de los neonazis.

La Policía informó del despliegue de unos 2.300 agentes en toda la ciudad con motivo de la marcha en honor a Hess y del funcionamiento de varios controles para detectar armas o símbolos prohibidos –como la esvástica– en banderas, pancartas o tatuajes.

Las protestas se celebran cuando se cumple el 31 aniversario de la muerte de Hess, considerado la mano derecha de Adolf Hitler durante el III Reich. Hess fue detenido en 1941 después de volar en solitario de Alemania a Escocia con la intención de negociar con los aliados el fin de la Segunda Guerra Mundial, que finalizó en 1945 con la capitulación incondicional de la Alemania nazi.

Hess fue condenado a cadena perpetua en los juicios de Núremberg, en los que sostuvo que no se arrepentía de nada. La antigua mano derecha de Hitler y vicepresidente del Partido Nacionalsocialista se suicidó en una prisión de Berlín-Spandau en agosto de 1987 al colgarse de un cable eléctrico a los 93 años y es venerado por los neonazis como si fuese un mártir.

La prisión que alojó a Hess durante 40 años fue demolida por temor a que se convirtiese en sitio de peregrinación para neonazis. En ese lugar fue erigido un centro comercial.

(Fuente: Infolibre)

Disturbios por marcha neonazi en honor a Rudolf Hess

Unos 500 manifestantes neonazis salieron este sábado (18.08.2018) a las calles de Berlín para conmemorar la muerte de Rudolf Hess, el lugarteniente de Adolf Hitler hasta su captura por parte de las fuerzas británicas en 1941. La marcha de ultraderechistas por el distrito Friedrichshain de la ciudad alemana fue repudiada por cientos de contramanifestantes, algunos de los cuales arrojaron piedras y botellas contra los neonazis.

Unos 2.300 agentes de Policía fueron asignados a preservar la seguridad de ambas partes, evitando choques entre las facciones.  “No hay sitio para los nazis” o “Abuelas contra la derecha” eran algunos de los mensajes que se podían leer en las pancartas de los contramanifestantes, que, convocados por sindicatos, partidos políticos, sectores religiosos y otros grupos de izquierda, lograron superar ampliamente en número a los neonazis.

Los contramanifestantes trataron de impedir el paso de la manifestación, pero fueron desarticulados por la policía. Un portavoz policial dijo que varios contramanifestantes fueron arrestados, pero se negó a dar mayores detalles.

Los neonazis, como suele ser habitual, citaron a sus acólitos cerca de la estación ferroviaria de Berlín-Spandau, en el oeste de la capital alemana y el lugar donde años atrás se encontraba la prisión en la que Hess cumplió condena por sus crímenes. Pero en este punto sólo se congregaron unas cincuenta personas, por lo cual el centro de la escena pasó a ser Friedrichshain, hacia donde se redireccionó el operativo policial.

Las protestas se celebraron coincidiendo con el 31 aniversario de la muerte de Hess, considerado la mano derecha de Adolf Hitler durante el III Reich. Hess fue detenido en 1941 después de volar en solitario de Alemania a Escocia con la intención de negociar con los aliados el fin de la Segunda Guerra Mundial, que finalizó en 1945 con la capitulación incondicional de la Alemania nazi.

Hess fue condenado a cadena perpetua en los juicios de Núremberg, en los que sostuvo que no se arrepentía de nada. La antigua mano derecha de Hitler y vicepresidente del Partido Nacionalsocialista se suicidó en una prisión de Berlín-Spandau en agosto de 1987 al colgarse de un cable eléctrico a los 93 años y es venerado por los neonazis como si fuese un mártir.

La prisión que alojó a Hess durante 40 años fue demolida por temor a que se convirtiese en sitio de peregrinación para neonazis. En ese lugar fue erigido un centro comercial.

(Fuente: agencia DPA)

Miles de contramanifestantes obligan a trasladar el homenaje en Berlín a Rudolf Hess

Varios miles de contramanifestantes obligaron el sábado a trasladar a otro punto una manifestación neonazi convocada en el barrio berlinés de Spandau con motivo del 31 aniversario de la muerte del lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess, y cancelar la que estaba prevista inicialmente.

La contramanifestación habían sido convocada por partidos políticos, sindicatos, Iglesias y asociaciones. Con pancartas con lemas como ‘No hay sitio para los nazis’ o ‘Abuelas contra la derecha’, se concentraron en Spandau, donde se ubicaba la cárcel demolida en 1987, para evitar la marcha neonazi.

Según la radiotelevisión RBB, solo se presentaron unos cincuenta de los alrededor de quinientos neonazis que tenían previsto acudir a la manifestación en honor a Hess en Spandau, donde se encontraba la prisión en la que murió y en la que cumplía la cadena perpetua que le fue impuesta por el tribunal de Nuremberg, que en 1946 juzgó a los principales dirigente nazis.

En consecuencia, los ultraderechistas cancelaron el acto y optaron por sumarse a una segunda manifestación convocada a última hora en el barrio de Friedrichshain y al que se esperaba la asistencia de otros quinientos neonazis, informó la policía.

Varios centenares de contramanifestantes decidieron también moverse del barrio de Spandau al de Friedrichshain para continuar con su protesta, lo que obligó también a la policía a trasladar su operativo.

“No hay lugar para nazis”, “Abuelas contra la ultraderecha” o “Spandau libre de nazis” eran algunos de los eslóganes que portaban los contramanifestantes, de los cuales unos tres mil participaron en la fiesta de la democracia, celebrada en el cruce donde se encontraba anteriormente la prisión para criminales de guerra en la que se suicidó Hess el 17 de agosto de 1987 a los 93 años.

Según la RBB, a la manifestación neonazi que se celebra en Fridrichshain y convocada hasta las 20.00 hora local (18.00 GMT) se sumó algo más 700 personas. Los ultraderechistas fueron sometidos a un estricto control policial previo para comprobar si cumplían con las normas establecidas.

“Queda prohibida cualquier exaltación de Rudolf Hess en texto, imagen o hablada”, según la advertencia de la policía, que en toda la ciudad ha desplegado a 2.300 agentes para velar por la seguridad y evitar enfrentamientos entre neonazis y contramanifestantes.

(Fuente: deia)

Los neonazis buscan protagonismo en el auge de la ultraderecha alemana

“Tengo hijos y nietos y me siento obligada a estar aquí para defender nuestra sociedad. No quiero que cuando crezcan me pregunten por qué no hice nada”. Leni, junto a otras ‘abuelas contra la derecha’ (Omas gegen Recht), era una de las cerca de 1.500 personas que han respondido a la llamada para protestar contra la marcha convocada por los neonazis.

“Nuestros vecinos, algunos de ellos extranjeros o de origen inmigrante, están inquietos, preocupados —añadía la señora Graf, también de Omas gegen Recht—. Solo eso ya nos tiene que hacer salir a la calle a protestar”.

Y pocos días hay mejor para hacerlo que la jornada grande de los neonazis alemanes. Cada año, los nostálgicos del genocida Adolf Hitler homenajean a Rudolf Hess, uno de los líderes más destacados del partido nazi, quien se suicidó el 17 de agosto del año 1987 en la cárcel del barrio berlinés de Spandau. Los neonazis consideran que Hess, ya un anciano por entonces y único preso del centro penitenciario, fue en realidad asesinado. La figura del hombre que aterrizó en Escocia en 1941 se ha convertido en un símbolo para los alemanes de extrema derecha y el lugar donde estuvo la cárcel en la que estuvo preso hasta su muerte —hoy en vez de prisión hay un supermercado—, en un lugar de peregrinación anual.

Aunque en Alemania es un crimen hacer apología del nazismo, las autoridades sostienen que no pueden prohibir la marcha si no se utilizan símbolos ni cánticos referentes al Tercer Reich y al partido de Hitler. La libertad de manifestación también se aplica a “los imbéciles”, aseguró el año pasado el socialdemócrata Andreas Geisel, responsable de Interior en la ciudad-Estado de Berlín.

Solo quedaba, por tanto, la llamada a la contramanifestación de diversas organizaciones civiles para poder parar evitar marcha nazi por las calles del Berlín del 2018. El año pasado consiguieron bloquearla; este año no.

El crecimiento de la ultraderecha alemana en la forma del partido Alternativa para Alemania (AfD), al que encuestas recientes dan un apoyo del 17% del electorado, ha robado al NPD (Partido Nacional de Alemania) el protagonismo de la derecha más allá del partido democristiano de Angela Merkel (CDU).

El NPD, partido que ha llegado a obtener representación en Parlamentos regionales, se mantiene aferrado a una ideología neonazi (por ello ha estado a punto de ser prohibido en varias ocasiones), mientras que la AfD contemporiza más sus mensajes radicales.

El nuevo partido ultraderechista absorbe a los neonazis, pero no los disuelve. Hoy lo han vuelto a dejar claro paseando la pancarta con las palabras de Rudolf Hess en los juicios de Núremberg, “no me arrepiento de nada”, por las calles de la capital alemana.

Los neonazis querían marchar, hacer su demostración de fuerza, aunque solo fueran unas 700 personas y tuvieran que marchar en silencio, con pantalones oscuros y camisetas o polos blancos y sin los símbolos radicales que tanto adoran. Y les daba igual dónde. Sabían perfectamente que los contramanifestantes les iban a superar en número, así que han decidido jugar al gato y al ratón.

Mientras cerca de 1.500 personas esperaban en Spandau para plantarles cara coreando cánticos como “La propaganda nazi no tiene derechos” o el clásico “nazis fuera”, los nazis decidían acudir a otro punto de la ciudad. El lugar elegido ha sido uno con el nombre menos adecuado: la plaza de las Naciones Unidas, en el oriental barrio de Friedrichshain, donde también habían registrado una manifestación. La policía les esperaba, los contramanifestantes no; desde allí sí han conseguido pasear su nazismo.

Cientos de personas se han desplazado lo más rápidamente posible desde Spandau hasta la zona, aunque muchos otros han preferido no continuar con la protesta. Además, la fuerte presencia policial ha evitado que los dos grupos se encontraran y ha abierto paso a los nazis cortando calles al tráfico y apartando a los que intentaban bloquear la calle con sentadas.
Más radicales

El odio neonazi no sólo se hace palpable cuando sus militantes deciden manifestarse. Según datos oficiales, a pesar de una reducción de los crímenes de extrema derecha del 35% en comparación con el año anterior, la cifra todavía se mantiene por encima de los niveles de 2014, antes de que comenzara la denominada crisis de los refugiados. Asimismo, las autoridades consideran que en 2017 había 12.700 extremistas derechistas violentos, más que en 2016 (12.100) y 2015 (11.800).

Estas cifras las aporta la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, los servicios de inteligencia alemanes dentro de sus fronteras. El organismo, no obstante, ha recibido numerosas críticas durante los últimos años por su relación con el trío terrorista NSU (Clandestinidad Nacionalsocialista).

Los diez asesinatos racistas de la NSU han supuesto una terapia de choque para la sociedad alemana respecto a la violencia ultraderechista. Sin embargo, el odio no se ha detenido: desde que la célula terrorista saltó a la luz, en 2011, se han producido casi 360 crímenes relacionados con la NSU, sobre todo ataques y maltratos a placas y monumentos en honor a las víctimas.

Asimismo, las autoridades alemanas han registrado un crecimiento del número de Reichsbürger (Ciudadanos del Imperio), un grupo radical y heterogéneo que no reconoce la autoridad de la República Federal de Alemania pues considera que sus fronteras legítimas deberían ser las de 1937. En 2016 se consideraba que había 10.600 ‘ciudadanos del Imperio’ en toda Alemania; un año después, principalmente por relaciones establecidas a través de las redes sociales más que por la pertenencia a una estructura jerárquica, la cifra se sitúa en 16.500.

El problema añadido de este grupo es que muchos poseen armas. En octubre de 2016 un Reichsbürger mató a un policía en el Estado federado de Baviera.

“Yo no sé si hay más o menos neonazis ahora”, aseguraba Anna, una alemana hija de un salvadoreño. “Pero lo que está claro es que aquí siempre ha habido un racismo latente que ahora está saliendo a la superficie con mayor fuerza”. Ella también había acudido a protestar contra la apología nazi. “Y si no hacemos nada, la situación continuará empeorando”.

(Fuente: Público / Autor: Javier Pérez de la Cruz)

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