Catalunya. Jordi Sànchez (JxCat): “Ha habido más violencia en un fin de semana de huelga de taxistas que en todo el procés”

Jordi Sànchez (Barcelona, 1964) cumple este lunes 294 días en prisión provisional. Su encarcelamiento no ha disminuido un ápice su ideario independentista. Por contra, el avance del caso del 1-O en el Tribunal Supremo le ha hecho perder la confianza en tener un juicio justo el próximo otoño. “He dejado de creer en un trato ajustado a derecho”, asegura en su respuesta a un cuestionario enviado por eldiario.es a la cárcel de Lledoners. Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le pide valentía para resolver la crisis política, al mismo tiempo que rechaza que los presos sean “moneda de cambio”.

Impulsor, junto a Carles Puigdemont y Quim Torra, de la Crida Nacional per la República, Sànchez defiende la necesidad del movimiento porque, a su juicio, ningún partido tradicional “tiene las condiciones para culminar” el camino hacia la independencia de Catalunya. “Los partidos tendrán que valorar si se implican o compiten con la Crida”, advierte. Y sobre la investigación del proceso soberanista, deja una frase que no pocos barceloneses compartirán tras una semana de paro del taxi: “Ha habido más violencia en un fin de semana de huelga de taxistas que en todo el procés”.

¿Ha notado algún cambio con el traslado de Soto del Real a Lledoners? ¿Ha sido cambio a mejor o a peor?

Es un cambio más emocional que regimental. En este aspecto las diferencias son entre pequeñas e inapreciables. Las comunicaciones son las mismas, tanto telefónicas como en locutorio, y las horas en la celda también (15 horas al día). Quizás el cambio para mí son las actividades que se pueden realizar en el área sociocultural y educativa. Pero la gran ventaja es saber que la familia no tiene que invertir casi 12 horas para poder comunicarse contigo 40 minutos tras un cristal una vez a la semana. Ese maltrato para la familia ha finalizado. Y eso a mí me produce una gran tranquilidad.

¿Confía en conseguir la libertad provisional antes del juicio pese a la oposición de la Fiscalía?

No. He dejado de creer en un trato ajustado a derecho. Ellos, fiscales y magistrados del Supremo, han creado un relato fantasioso, falso, en el que han llegado a escribir expresiones que delatan sus prejuicios y animadversión contra los ideales que defendemos democráticamente. Cuando se esconden bajo el supuesto riesgo de fuga yo recuerdo y les recuerdo que cuando fui a la Audiencia Nacional a declarar las ‘fuentes conocedoras’ ya decían días antes que nos decretarían prisión. De hecho fui el 6 y el 16 de octubre a declarar con una maleta preparada para el ingreso. No me fugué. Forn y Bassa volvieron el 2 de noviembre de Bruselas donde habían participado en una rueda de prensa. No se fugaron. Y cuando el juez Llarena los llamó el 23 de marzo para decretar de nuevo prisión, Rull, Turull, Forcadell, Bassa y Romeva fueron y no se fugaron.

Que nadie se llame a engaño, estamos en prisión para evitar que seamos diputados en activo. Si no estuviéramos en prisión y no nos hubieran procesado por rebelión no podrían suspendernos como diputados. Llarena y el Supremo tienen y usan su poder para mantenernos en prisión, pero que sean honestos y dignos de la posición que ocupan y digan la verdad. El riesgo de fuga y de reiteración son la mentira instrumental necesaria para suspendernos como diputados. Es la razón de Estado, ajena a derecho, lo único que explica cómo se crea y como se instruye esta causa.

La Fiscalía y los magistrados del Supremo usan precisamente las decisiones de la justicia belga y alemana para mantenerles en la cárcel. ¿Las victorias de Puigdemont ante Llarena son contraproducentes para los dirigentes que, como usted, siguen en prisión?

Cada derrota de las tesis del Supremo español en los tribunales europeos provoca una herida en el orgullo corporativo y patriótico que les bloquea más en su sinrazón. El único motivo para retirar la euroorden contra Clara Ponsatí era evitar una nueva derrota del Tribunal Supremo, esta vez en los tribunales del Reino Unido. No tengo ninguna duda de que ahora actúan con resentimiento y nos utilizan como rehenes y chivos expiatorios. La razón de Estado otra vez, ahora salpimentada con orgullo mal entendido. En cualquier caso, la decisión de los tribunales belgas y alemanes es una gran noticia, que refuerza toda nuestra defensa, que permite que parcialmente se haga justicia con el presidente Puigdemont, y que anticipa el varapalo que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dará a la justicia española si no modifica su animadversión que le ciega en derecho.

En su caso, al no formar parte del Govern anterior, no se le imputa un delito de malversación. ¿La nueva fiscala general del Estado debería persuadir a los fiscales de sala del Supremo para retirar el delito de rebelión del escrito de acusación final?

Si es coherente y deontológicamente honesta con su función lo tendría que hacer. No solo con el delito de rebelión, también con el de sedición. Miren, ha habido más violencia en la huelga de los taxistas en un fin de semana que en todo el ‘procés’. Incluido el 1 de octubre, donde la única violencia fue por parte de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía. Todos saben que el problema lo tenemos en el hecho de que la Fiscalía del Supremo ha ido muy lejos, las ha dicho muy gordas y ahora es difícil que entren en razón sin sentirse desautorizados.

Lo que tendríamos que preguntarnos es por qué motivo el día que el TEDH anule la causa y deje a España y el prestigio de su máximo tribunal por los suelos, los fiscales y magistrados que han intervenido en la causa no tendrán que asumir ninguna responsabilidad. Con un irresponsable en el sistema, como lo es el rey, creo que es suficiente. Si hubiera consecuencias estoy convencido de que actuarían con más atención al derecho, tanto jueces como fiscales del Supremo.

En cualquier caso, cuando hace tres meses  Pedro Sánchez decía que iba a proponer que el Código Penal se reformara adecuar el delito de rebelión y ahora lo  hace Pablo Casado lo que nos están diciendo es que con el actual Código Penal no hubo en Catalunya delito de rebelión. Esperemos que la profesionalidad y el rigor se impongan en la Fiscalía con el impulso de la nueva fiscala general del Estado.

¿Si la Fiscalía le ofreciera un pacto para rebajar las penas de prisión situándolas en torno a los cinco años, se lo pensaría? ¿Y lo aceptaría?

No aceptaré nada más que la retirada de la acusación de rebelión y sedición. No mercadearé con el derecho a la libertad de expresión y de manifestación. Que nadie crea que si nos piden 5 años después de amenazarnos con pedirnos 30 yo les voy a aplaudir y agradecer. Este es un proceso donde lo que se juzga, en lo que me y a Jordi Cuixart se refiere, son los derechos de manifestación y expresión.

No es ninguna ironía, en esta causa se amenazan los derechos para cualquier ciudadano de Murcia, Salamanca, Toledo o Sevilla. Hablamos del derecho a manifestarse y protestar pacíficamente contra una actuación policial ordenada por un juez y de una sentencia del Tribunal Supremo. Este juicio no va solo de la independencia o del derecho de autodeterminación de los catalanes, ni tan solo del derecho a votar en un referéndum. Va del ejercicio de derechos políticos y civiles básicos. Va de derechos y libertades básicas. Incumbe a todo ciudadano español.

¿Mantendrá el acta de diputado hasta el juicio?

Sí, por respeto a los electores. Cuando me votaron ya sabían que estaba en la cárcel. Si no se respeta el mandato de las urnas mal se puede hablar de democracia.

¿Fue un error que el presidente del Parlament no mantuviera sus dos debates de investidura?

En los dos casos yo renuncié a ser candidato viendo la actitud del Supremo, mucho más dura que con un etarra, todo sea dicho de paso. En cualquier caso nuestro objetivo era formar gobierno, por eso retiré con una carta explícita mi candidatura. La decisión de Llarena era injusta, no ajustada a derecho, violentaba la soberanía parlamentaria, pero el mandato del 21-D para hacer gobierno y retrotraer el 155 era un bien superior a proteger. Por eso presenté mi renuncia tan rápido.

¿Apoya que los diputados catalanes en el Congreso nieguen las mayorías al Gobierno de Pedro Sánchez si no hay un cambio en su situación y de los otros presos?

Nosotros, los presos, no podemos ser moneda de cambio. Creo que Pedro Sánchez tiene que asumir con valentía nuevos pasos para resolver la crisis política que vivimos. He defendido el diálogo desde el minuto uno. Afirmo que hay que ser paciente, los resultados pueden tardar en llegar, todos debemos ser responsables. Pero dicho esto, el Gobierno español debe pasar a dibujar una agenda de diálogo creíble en la búsqueda de soluciones a lo que hace tres semanas Pedro Sánchez ya dijo que era una crisis política y habrá que terminar votando. Si el camino se empieza a dibujar e iniciamos el recorrido, los presos ya encontraremos el nuestro.

¿Cree que es posible un acuerdo entre el Gobierno central y el Gobierno de la Generalitat? ¿Debería haber una nueva votación o con el 1-O ya hubo un referéndum?

Si el acuerdo no es posible alguien tiene que decir y asumir cuál es la alternativa. Yo creo que es posible y que no hay mejor alternativa, que es lo mismo que decir que no hay alternativa democrática al no acuerdo.

Si dependiera de mí el mandato del 1-O es suficiente. Pero acepto que para la otra parte no lo sea, incluso lo puedo comprender. Pero la solución o la alternativa solo puede ser un nuevo referéndum acordado que vuelva a dar la decisión a la ciudadanía sobre el futuro político de Catalunya.

Se ha sumado a la Crida Nacional per la República. ¿Por qué?

Porque hace falta un nuevo instrumento político, creo en el trabajo institucional pese a que siempre he estado en el activismo social. Y creo que para culminar el ‘procés’ ninguno de los partidos tradicionales del soberanismo tiene las condiciones para dar el impulso de radicalidad democrática, transversalidad y frescura política que se requiere y que la ciudadanía espera.

En  la carta que envió para la presentación de la Crida insistía en que también es un proyecto para personas progresistas. Pero sus primeros inscritos, a excepción suya y por ejemplo Marina Geli, provienen de entornos conservadores y del PDeCAT.

Creo que esta apreciación no se ajusta a la realidad. Hay más de 50.000 inscritos. Y si quieren caras conocidas de la izquierda les diré que hay exdiputados socialistas en el Congreso (Germà Bel), exalcaldes de ICV en el área metropolitana de Barcelona (Toni Morral), el artífice de la política cultural del maragallismo y el PSC (Ferran Mascarell)…

Entiendo que haya quien se encuentre más cómodo en los clichés tradicionales de división de la política del siglo XX. Pero la sociedad ha cambiado. En Catalunya también. Y quien no quiera ver que hoy es posible un espacio político para culminar el ‘procés’ donde convivan socialdemócratas, ecologistas, social liberales, sensibilidades de los nuevos movimientos sociales, democristianos… es que todavía ve a las instituciones y los partidos con las gafas del siglo pasado. Y que nadie crea que la Crida será la expresión del populismo. No banalicemos el populismo, como tampoco el fascismo. Transversalidad no es populismo.

También expuso que la Crida no es un movimiento para refundar partidos políticos. ¿Quizás no refundar, pero la Crida busca diluir partidos como ERC en un movimiento impulsado por Puigdemont?

Que nadie tema. La Crida no quiere ni refundar partidos ni diluirlos. Queremos sumar ciudadanía, hombres y mujeres con ganas de seguir creando complicidades sin buscar etiquetas fáciles que justifiquen diferenciarnos. Que crean que la unidad, sumar, respetando la pluralidad, tiene un valor mucho mayor que la defensa de la parte que nos diferencia. Lógicamente, unidad para optimizar recursos y ganar potencial democrático para conseguir el objetivo de la República.

¿El PDeCAT debe sumarse totalmente a la Crida o mantenerse fuerte como partido?

En principio no está prevista la incorporación de partidos. Pero en todo caso la última palabra la tendrá la Convención Constituyente [de la Crida, en otoño]. Los partidos tendrán que valorar, ellos, si animan a su gente a hacer grande la Crida y si sus dirigentes también se implican o van a competir también con ella. Todo es legítimo y cada partido tendrá que decidir cómo interactúa, y yo no les tengo que decir lo que tienen que hacer. Yo me tengo que preocupar, como tantos otros, de hacer grande la Crida.

¿Si hay nuevas elecciones, repetiría en la lista de Puigdemont? ¿Las ve cerca, estas elecciones al Parlamento o confía en que la legislatura durará cuatro años?

Lamentablemente creo que el Supremo velará por mi suspensión y posterior inhabilitación. No olviden la base de la que un día fue la mujer más poderosa de la historia de los gobiernos de España, un pequeño gigante con los pies de barro por lo que parece, y que advirtió de que nos habían descabezado. Pues eso, asumo descabezamientos indignos en forma de inhabilitaciones. Por lo tanto, de listas electorales pocas, yo no me engaño. Y deseo una legislatura de cuatro años, querrá decir que el camino del diálogo anuncia frutos para resolver democráticamente la crisis política.

(Fuente: el diario.es / Autores: Oriol Solé Altimira  y Neus Tomàs)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *