Málaga: El Ayuntamiento pretende controlar a los trabajadores de la empresa de limpieza, Limasa, mediante dispositivos con GPS

Un sistema de localización como el GPS, al que desde hace años acuden millones de ciudadanos para organizar sus viajes de larga y media distancia, puede acabar siendo elemento clave en el futuro del servicio de limpieza de Málaga capital. Ya sea para dejar en manos privadas la nueva empresa que surja tras el concurso público que habrá de abrirse en la primera mitad del año que viene, ya sea para, como ahora se apunta, reconvertirla en municipal al 100%.

La municipalización de la empresa de limpieza Limasa parece cada vez más cerca después de que el alcalde, Francisco de la Torre, y la concejala responsable del servicio, Teresa Porras, citaran el pasado martes a todos los grupos políticos de la oposición y al comité de empresa para informarles de cómo se llevarían a cabo unas encuestas vecinales con las que el regidor pretende sustentar el modelo de empresa pública al cien por cien que prevé aplicar antes de que acabe este año.  De la Torre pretende utilizar los resultados de esos sondeos para evaluar el funcionamiento de la nueva Limasa y, con ello, decidir si se mantiene o no en el tiempo su carácter público o se regresa a la privatización.

De la Torre, con la ayuda del gerente de la empresa, Rafael Arjona, y otros técnicos de Limasa explicó su plan de productividad consistente en que una parte del sueldo de los trabajadores se obtenga gracias al logro de unos criterios de rentabilidad. En concreto, el Ayuntamiento y la empresa plantean una productividad valorada en 2.862 euros, a abonar en dos pagas anuales de 1.431 euros cada una, condicionada a cumplir unos criterios de reducción del absentismo, eficiencia en el trabajo y calidad en las tareas. Este plan debería plasmarse en un acuerdo laboral y contar, por tanto, con el beneplácito de la plantilla.

¿Cómo se mediría el cumplimiento de esos criterios de eficiencia en la tarea diaria? El plan que ha estudiado Limasa es el control laboral de los trabajadores por GPS y el apoyo de una empresa externa de vigilancia. Para medir la eficacia de los operarios de la empresa de limpieza se contrataría una empresa externa para comprobar los resultados del servicio, y también se emplearía el sistema de localización por GPS para controlar que cumplen con su trabajo.

Los planes de los responsables de Limasa pasan por distribuir entre sus empleados un total de 1.100 dispositivos de reducido tamaño que llevarían incorporado un GPS y que también permitirían hacer llamadas de teléfono, por lo que serían algo parecido a un móvil. Estos aparatos estarían conectados a un programa informático que estaría diseñado para comprobar si la ubicación de cada uno de los empleados se corresponde con la zona en la que deberían estar prestando su servicio en función del turno que les corresponda. Además, se instalarían dispositivos GPS en la flota de vehículos de Limasa con el mismo objetivo.

Fuentes consultadas informaron de que Limasa tiene distribuidos actualmente entre sus operarios unos 800 teléfonos móviles que sustituiría por los dispositivos que llevan el localizador incorporado, y les añadiría otros 300 más para alcanzar la cifra de unos 1.100 localizadores, que es el número de trabajadores que, de media, pueden estar prestando servicio en uno de los turnos en que está dividida la jornada laboral en la empresa.

El comité de empresa de Limasa aún no ha expresado su parecer sobre este plan de productividad, si bien es muy parecido al que Limasa planteó en diciembre de 2016. En aquella ocasión el comité dijo estar de acuerdo con que se estableciera un plan de productividad, pero de menor incidencia que el de la empresa. En concreto, el comité contemplaba entonces un sueldo variable de 323 euros, ligado exclusivamente a las bajas o asistencia al trabajo.

De todos los grupos municipales, Ciudadanos es el único que no apoya al alcalde en su plan de municipalizar Limasa. Hasta ahora, no obstante, Ciudadanos venía señalando que sería respetuoso con lo que decida la mayoría del pleno. Tras la reunión de ayer, su portavoz, Juan Cassá, fue, sin embargo, contundente y dijo que votarán en contra porque en su opinión «hay que darle un vuelco al servicio». «La política es decidir, que De la Torre decida con la ayuda de la izquierda, pero nosotros votaremos en contra y seguimos apostando por una ciudad sectorizada y por empresas especializadas compitiendo y aportando mecanización e innovación. Mucho nos tememos que a esta prórroga aún le queda.

(Fuentes: diario Sur / La Opinión de Málaga / Málaga Hoy / Málaga Digital)

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