Grupos pro derechos humanos denuncian que la muerte acecha a miles de detenidos en las cárceles de la dictadura egipcia

Grupos de activistas de defensa de los derechos humanos han denunciado que el estado de salud de cientos de detenidos en cárceles egipcias está deteriorándose rápidamente debido a los malos tratos y a las políticas negligentes de las autoridades, señalando especialmente la insuficiente atención médica que recibe la población reclusa.

También denuncian que los abogados de los detenidos han sufrido grandes dificultades a la hora de verificar las condiciones de salud y la situación en que se encuentran sus defendidos en los registros y ficheros de la fiscalía.

En este contexto, Ahmad Abu al Futuh, hijo del presidente del partido “Masr al Qawia” (“El Egipto de la Fuerza”), Abd al-Moneim Abu al Futuh, detenido desde febrero pasado acusado de “provocaciones contra las instituciones del Estado”, ha denunciado el deterioro del estado de salud de su padre en prisión.

Hablando de la situación de su padre, Ahmed Abu al Futuh ha explicado a través de la red social Facebook que “la administración de la prisión ha prohibido que sea trasladado a un hospital y el acceso a los medicamentos que necesita, a pesar de que mi padre ha sufrido anginas de pecho en varias ocasiones. También sufre una hernia de disco, inflamación de la próstata, y  trastornos del corazón”.

Por su parte, Rasha Abbas, hermana del bloguero y periodista egipcio Wael Abbas, ha denunciado que su hermano se encuentra en una situación extrema fatiga y fiebre, y que su salud se estaba deteriorando en este periodo de encarcelamiento. El 23 de mayo, las fuerzas de seguridad de El Cairo registraron la casa de Abbas y le arrestaron posteriormente. 24 horas después fue llevado ante la fiscalía, que emitió una resolución para que fuera encarcelado durante 15 días.

En declaraciones a la prensa, Rasha ha explicado que supieron del estado de salud de Wael gracias a sus visitas a la prisión, pues en una de las mismas fueron informados de la situación de su hermano. Se les dijo que había tenido fiebre y que sus compañeros de celda lo habían llevado al servicio y enfriado poniéndole bajo un chorro de agua fría.

Rasha ha señalado que el estado de salud de su hermano no había dado muestras de mejora y que el médico de la prisión le había dado un antibiótico para tratar el vómito y bajar su temperatura corporal.

El abogado de la Red Árabe para la Información en el Ámbito de los Derechos Humanos, Ahmed Abdelatif, ha denunciado que “la Alta Fiscalía de Seguridad del Estado ha decidido renovar la orden de encarcelamiento de Jamal Abd al Fattah durante 15 días, con el pretexto de que están pendientes ciertas investigaciones sobre el caso Nº 482 del año 2018 de los archivos de la seguridad del Estado”.

Abdelatif ha añadido en declaraciones a la prensa que “el estado de salud de mi cliente se está deteriorando, hasta el punto de que no puede caminar y ha pedido usar los ascensores porque no puede moverse. Ello hace pensar que por su debilidad no podrá asistir a las investigaciones”. “Hemos pedido al fiscal jefe que lo libere y sea enviado a un hospital donde pueda ser tratado y cuidado y se elabore un informe médico sobre su salud, pero éste ha rechazado la petición”.

El periodista Mutaz Wadnán, interlocutor del asesor Hisham Junaina en el caso que trata la existencia de documentos en el extranjero que contienen información comprometedora sobre ciertos dirigentes del estado egipcio y actualmente en prisión, también ha sufrido un grave deterioro de su estado de salud y ha perdido mucho peso después de comenzar una huelga de hambre para protestar contra los malos tratos que se dan en la prisión de alta seguridad de Al Aqrab.

Al respecto, el abogado Amr Mohammed ha denunciado “la administración por parte de la dirección de la prisión de soluciones que han elevado su nivel de azúcar en sangre, lo que le ha provocado graves trastornos, incluido un fuerte dolor en su cuerpo y un trastorno del aparato nervioso que hace que no pueda mantenerse en pie o controlar su mal genio”.

Por su parte, la abogada de la organización independiente “Comisión Egipcia por los Derechos y las Libertades”, Mai Hamed, ha denunciado también el deterioro del estado de salud del activista Rami al Said, miembro del opositor Movimiento Juvenil 6 de abril. Este joven fue detenido y condenado a 10 años acusado de “participar en manifestaciones y concentraciones”.

De acuerdo a un comunicado emitido por la Comisión Egipcia por los Derechos y las Libertades la activista política Amal Fathi está sufriendo de un empeoramiento de su estado de salud y su situación psicológica es muy mala, al estar afectada por una depresión derivada de su pensamiento bipolar. Todo ello representa una amenaza para su vida, como demuestra el que el médico de la prisión haya confirmado que sufre parálisis en su pie izquierdo.

El activista Mohammed Adel, uno de los líderes del Movimiento 6 de Abril, ha anunciado que ha comenzado una huelga de hambre en la Prisión Pública de Mansoura, situada en el Delta del Nilo, en protesta por ser encarcelado junto a los presos comunes. Esta huelga también está provocando un grave deterioro de su estado de salud.

Por su parte, Ala al Qaradawi, hija del presidente de la Unión Internacional de Académicos Musulmanes, el sheij Yusuf al Qaradawi, está también sufriendo de un deterioro de su estado de salud que se muestra en la pérdida de peso que ha experimentado.

Ala al Qaradawi está sometida a régimen de aislamiento por un periodo de 275 días. En junio de 2017 fue detenida junto a su marido, Husaam Khalaf, por las autoridades egipcias, que pretextaron que la pareja pertenecía a un grupo ilegal, y permanecen desde entonces en prisión mediante resoluciones judiciales renovadas periódicamente.

Diversos informes de organizaciones de derechos humanos vienen denunciando que en las cárceles egipcias hay una población reclusa de alrededor de 60.000 personas, que la mayoría de ellas sufre de difíciles condiciones humanitarias, y que varias decenas han muerto por malnutrición o negación de tratamientos médicos.

Desde el golpe militar contra el presidente democráticamente elegido por el pueblo egipcio, Muhammad Mursi, llevado a cabo por el actual dirigente egipcio, Abd al Fatah al Sisi, en julio de 2013, las autoridades egipcias vienen cometiendo violaciones de los derechos humanos y civiles contra la oposición. Así, se han denunciado desapariciones forzadas, detenciones masivas y torturas que han afectado a cientos de egipcios.

(Fuente: Monitor de Oriente)

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