El príncipe saudí Bin Salman firma la compra de las cinco corbetas a construir en Navantia – Cádiz por 2.000 millones de euros

Tras tres años de anuncios, promesas, negociaciones ‘reales’ y polémicas, y después de que en abril se diera el penúltimo paso, con la firma del “acuerdo de intenciones”, pasados varios días de rumores extraoficiales, Navantia ha confirmado que sí: construirá cinco corbetas para Arabia Saudí, un controvertido contrato (“éticamente rechazable” para ONGs y ecologistas, entre otros) que asciende a 1.800 millones, “el mayor de la historia” de los astilleros españoles con un cliente extranjero. El programa arrancará en otoño en el astillero de San Fernando, que asumirá la mayor parte de la faena, y supondrá unos 6.000 empleos propios y de contratas anuales durante cinco años.

De este modo, el Gobierno de Arabia Saudí ha rubricado al fin este contrato, una operación que alcanza un importe de 1.800 millones de euros y que representa la mayor de la historia de los astilleros públicos españoles con un cliente extranjero. Con el mismo, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, “se fortalece el futuro inmediato de Navantia y beneficiará a todos los astilleros de la compañía”, no solo a los de San Fernando (actualmente prácticamente sin faena), que es donde se llevará el grueso de los trabajos.

La firma de este contrato, se incide, va a beneficiar a toda la plantilla de Navantia, a la industria auxiliar local “y, en especial, a toda la Bahía de Cádiz”, lo que explica, para la compañía estatal que “haya recibido apoyos desde todos los ámbitos de la administración”, aunque obvia también las muchas voces críticas (ONGs, ecologistas, IU federal, Podemos en Madrid…). Esta operación “pone también en valor la presencia internacional de la compañía ya que la sitúa en un área fundamental para el desarrollo de nuevos programas”, se agrega.

Esta faena, que se ha estado negociando con el reino de Arabia Saudí desde 2015, supondrá una carga de trabajo global de alrededor de siete millones de horas para los astilleros de Bahía de Cádiz, Ría de Ferrol y Cartagena y su industria auxiliar. Es, por lo tanto, “un contrato clave para garantizar la actividad de trabajo de Navantia”, principalmente para su planta de La Isla.

El programa arrancará a finales de 2018 y el último buque deberá entregarse en 2022. Además, la empresa española será responsable del apoyo al ciclo de vida durante cinco años, desde la entrega del primer barco de guerra, con opción a otros cinco años adicionales.

En cuanto a su impacto en empleo, se calcula que durante cinco años se generarán anualmente cerca de 6.000 ocupados directos e indirectos. De ellos, más de 1.100 serán empleados directos, unos 1.800 de contratas y más de 3.000 indirectos generados por otros suministradores.

Además, “se consolida internacionalmente a la compañía (estratégica para la Defensa nacional) y en especial a este producto con un sistema de combate propio, que puede satisfacer las necesidades de otros potenciales clientes en la región y en otros mercados de interés”.

Suministro completo integral

Las corbetas estarán basadas en el Avante 2200 (como las que se construyeron años atrás para Venezuela) y adaptadas a los requisitos de la Marina de Arabia Saudí, ofreciendo avanzadas prestaciones, entre las que destacan un excelente comportamiento en la mar, alta capacidad de supervivencia y capacidad de operación a temperaturas extremas de la zona del Golfo, todo ello con un coste de ciclo de vida óptimo.

Se trata de un buque polivalente especialmente diseñado para las misiones de vigilancia y control del tráfico marítimo, misiones de búsqueda y rescate y asistencia a otros buques, entre otras. Además, “tendrán una importante capacidad para la defensa de activos estratégicos, de inteligencia y capacidad antisubmarina, antiaérea, antisuperficie y de guerra electrónica”.

El diseño es de última generación, maximizando a la vez la participación de Navantia incorporando productos propios como el sistema de combate CATIZ, el sistema de comunicaciones integradas HERMESYS, la dirección de tiro DORNA, el Sistema Integrado de Control de Plataforma, el puente integrado MINERVA y los motores y las cajas reductoras.

Por otro lado, el contrato también incluye el suministro de varios servicios tales como, apoyo logístico integrado, adiestramiento operacional y de mantenimiento, suministro de Centros de Formación y Adiestramiento para el Sistema de Combate y Sistema de Control de Plataforma de los buques, Apoyo al Ciclo de Vida, y los sistemas para el mantenimiento de los buques en la Base Naval.

Además, en el marco de esta operación, Navantia ha acordado con la empresa estatal saudí SAMI (Saudi Arabian Military Industries) la creación de una joint venture (empresa conjunta) en Arabia Saudí. Desde la compañía española se ve como “una oportunidad excepcional para posicionar los sistemas integrados y soluciones tecnológicamente avanzadas de Navantia en el mercado de Arabia y su área de influencia, y está alineada con su estrategia de internacionalización”.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha calificado en sus redes sociales de “magnífica noticia” esta faena tan perseguida por los astilleros de la Bahía. Y de la misma manera, el subdelegado del Gobierno en Cádiz, José Pacheco, ha valorado al respecto que “para la provincia es una garantía de futuro que demuestra que el Gobierno de Pedro Sánchez actúa con responsabilidad al ratificar un proyecto vital para el desarrollo industrial de la Bahía”. “A pesar de la duda de muchos, Sánchez ha cumplido con la palabra dada cuando aseguró que este acuerdo estaba cerrado”, subraya este socialista.

El PSOE intuye la “confianza internacional” que despierta el nuevo gobierno

La secretaria general del PSOE de Cádiz, Irene García, ha celebrado la confirmación de este contrato, por parte de la misma ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Y ha destacado la “confianza internacional” que, interpreta, “despierta” el nuevo Gobierno de España, socialista, “capaz de concretar proyectos muy importantes para generar empleo en la provincia como la apuesta por el sector naval”.

La también presidenta de la Diputación gaditana, que ha recordado que esta misma semana la presidenta de la Junta mantuvo un encuentro con el comité de empresa de Navantia en Puerto Real, ha destacado el esfuerzo que “todos estamos haciendo por poner en valor no solo la competitividad de nuestros astilleros sino la inversión en I+D con apuestas como el Centro de Fabricación Avanzada (CFA, del que hace meses que no se sabe nada) lo que permite una alta cualificación profesional y que vayamos a dar formación a 600 personas procedentes de Arabia como en su día en la etapa de Gobierno de Zapatero se hizo con Venezuela”.

“Hay que creer en los astilleros y defenderlos aquí como empresa pública estratégica para nuestra economía, sin ningún tipo de fisuras, como hacen en Galicia, donde todos los partidos van a una y son intocables”, ha reclamado la dirigente socialista, manifestando su satisfacción por el impacto en el empleo en la Bahía ya que gracias a ese contrato histórico además de los más de 1.000 trabajadores de la plantilla, puede producirse un pico en el dique de hasta 3.000 empleados de la industria auxiliar.

García cree que “una estampa así en los astilleros no se ve desde la época de Zapatero en la que llegaron a trabajar hasta 12.000 personas entre los tres centros de la Bahía a pleno rendimiento”. No obstante, añade, “ahora hace falta inyectar más carga de trabajo a la planta de Matagorda y en ello nos vamos a volcar, además de materializar ese Plan Industrial de la mano de los sindicatos que sea garantía de continuidad para nuestra industria naval”.

El PP se cuelga la medalla

Un día antes de esta confirmación oficial, el presidente del PP de Cádiz, Antonio Sanz, ya valoraba “muy positivamente” la firma definitiva, por parte del príncipe heredero de Arabia Saudí, del contrato, con el que se corrobora “el acuerdo que en su día cerró el gobierno del PP”.

Quien ha sido recolocado hace unos días en el Senado, recuerda que si “hace tres meses, calificamos el día en el que se firmó el primer acuerdo como histórico, lo de hoy no hace más que corroborar una gran noticia para la provincia, su Bahía y, principalmente, para los astilleros, que en pocos años han pasado de estar al borde de la reconversión y con cero horas de trabajo, a disponer del contrato exterior más importante de su historia, más de siete millones de horas de trabajo y cuatro años y medio de estabilidad, seguridad, prosperidad, trabajo y multiplicación de empleo”.

Sanz ha defendido el reconocimiento al “trabajo intenso y complejo que se llevó a cabo por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) durante todo el tiempo que duraron las negociaciones, poniendo el listón de la industria naval muy alto y con un salto de calidad que el Gobierno del PP planteó en todo momento”.

“Para Cádiz, se trata de un hito histórico, porque de nuevo se van a tener los diques llenos, va a haber actividad, se va a multiplicar el empleo y va a dar futuro a una industria de la que el Gobierno del PP dio ejemplo de su fortaleza y compromiso con nuestra provincia”, repiten desde la derecha gaditana; que hace apenas unos días lanzaba mensajes alarmistas en los medios: “teniendo los socios de gobierno que tiene Sánchez, como es Podemos, una ministra de Defensa que no sabe lo que es una fragata o una corbeta, se puede poner en peligro el contrato de las cinco corbetas que, a pesar de tenerlo asegurado, depende del actual gobierno culminarlo”.

“La gran noticia que esperaba y necesitaba la Bahía” según C´s

Igualmente, para Ciudadanos, esta es “es la gran noticia que se esperaba y que necesitaba la Bahía de Cádiz ya que viene a garantizar estabilidad laboral en nuestra provincia”.

Al respecto, el único diputado naranja en el Congreso por Cádiz, Javier Cano, evidencia que hasta llegar a este punto “ha existido un proceso largo de negociación”, y que “a diferencia de otros partidos como Podemos”, desde la nueva derecha “siempre hemos apoyado este proyecto que dará tranquilidad y estabilidad a numerosas familias de la provincia”.

“Ahora debemos tener las miras puestas en el futuro a medio y largo plazo, y aprovechar este contrato para consolidar dos instrumentos esenciales para el futuro como es el proyecto del Astillero 4.0 y un convenio colectivo único”, ha puntualizado el exconcejal isleño, quien se ha mostrado convencido de que “gracias a la calidad en innovación, tecnología y competitividad de la empresa española, se ha conseguido finalmente el contrato de la corbetas a pesar de la elevada competencia internacional”

Para finalizar, Cano ha incidido en la necesidad de “adecuar” la conexión de Navantia San Fernando con el nudo de Tres Caminos, “una obra que abarataría el coste de producción en torno al 12%”.

Sindicatos hablan de “oportunidad”

En cuanto a la valoración sindical, UGT cree que este contrato debe poner en valor el importante nivel tecnológico y la capacidad competitiva que posee Navantia: “el alto nivel de cualificación y profesionalidad de la plantilla de la compañía y de todo el parque industrial de nuestro país queda contrastado y puesto en valor con este acuerdo”.

Desde UGT FICA se insiste en que la única fórmula para garantizar la viabilidad y el futuro de esta compañía pública es revirtiendo la situación actual: “es necesario modernizár Navantia con importantes inversiones, rejuvenecer la plantilla con nuevas incorporaciones y tener una compañía productiva y rentable. Con este fin creemos que el mejor instrumento es tener cerrado el acuerdo del Plan Estratégico lo antes posible”.

Por su lado, CSIF ha exigido que el “megacontrato” firmado con Arabia Saudí acelere este Plan Industrial y se transforme en un convenio único “que lleva más de 17 años esperándose”: “una antigua aspiración que retrocede al año 2001, desde que se gestó la actual Navantia, y que ponga fin a las desigualdades que, a día de hoy, sigue sufriendo la plantilla, muy especialmente el colectivo de titulados superiores”.

Más allá de aplaudir esta “oportunidad” para la empresa estatal, este sindicato mayoritario entre los funcionarios no quiere dejar pasar por alto este momento “para reivindicar que hay que solucionar el descontento de la actual plantilla por su pérdida de poder adquisitivo estos últimos años, la falta de carrera profesional y las desigualdades existentes dentro de la plantilla, que se suma a incertidumbre de todos estos años y a la elevada edad media de una envejecida plantilla que necesita un urgente rejuvenecimiento”.

La cara B del contrato

La euforia que supone para la Bahía y su industria naval este importante contrato contrasta con las afirmaciones que la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) y Ecologistas en Acción en Cádiz remarcaban tras la visita en primavera del príncipe heredero del reino de Arabia Saudí a España: “no podemos actuar como colaboradores necesarios en la masacre que perpetra Arabia Saudí contra Yemen, que ya arrastra un desolador balance de 10.000 muertos desde 2015”.

Así, la decisión de construir barcos de guerra para esta “petromonarquía”, se insistía desde Ecologistas y la Apdha, “es éticamente rechazable, a pesar de la pretendida justificación de que creará una importante carga de trabajo”. Y es que “hay alternativas a la industria militar”.

Ambos colectivos evidencian que “asistimos a un grave conflicto entre el derecho al trabajo en las empresas de construcción naval de la Bahía de Cádiz y los derechos fundamentales a la vida y a la libertad de los receptores y víctimas de ese equipamiento bélico”. En este punto se recordaba que Amnistía Internacional, Human Rights Watch y las Naciones Unidas “han documentado presuntos crímenes de guerra de la coalición encabezada por Arabia Saudí en Yemen, un conflicto en que ha habido decenas de bombardeos ilegítimos y criminales de hospitales, escuelas, mercados y mezquitas”.

Por otro lado, ambas entidades gaditanas tildaban de “incomprensible y rechazable” la aprobación que ha suscitado este contrato de armamento “cuando existen alternativas de empleo civil a la construcción naval militar”, en los sindicatos y “algunas fuerzas de izquierda”; y se señalaba al propio alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’. “Una mínima conciencia solidaria y un obligado compromiso por la paz exigen de las fuerzas progresistas la búsqueda de alternativas al paro endémico del sector de la construcción naval que no pasen por reforzar la fabricación de instrumentos de agresión bélica”, se reflexionaba.

(Fuente: Diario Bahía de Cádiz)

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