Reino Unido intenta seguir aplicando el guion fallido de provocaciones a Rusia con nuevas acusaciones de uso en Londres del Novichok

Londres parece intentar hoy aplicar un guion fallido de acusaciones contra Rusia, en un escenario previsto y analizado por expertos locales como la lógica continuidad de una serie de provocaciones británicas contra este país.

Nada más conocerse las opiniones favorables de los propios aficionados británicos y los éxitos de la realización del Mundial de Fútbol, que tanto el Reino Unido se afanó en boicotear, apareció un nuevo pretexto para desatar otra campaña antirrusa.

Cuando se acerca una difícil reunión de los presidentes Vladimir Putin y Donald Trump en Helsinki, desde Londres llegan nuevas amenazas de boicot y sanciones, ahora con otra leyenda contra Rusia con pocos visos de creatividad.

Reino Unido ni siquiera parece haberse tomado el trabajo de cambiar de escenario para volver de nuevo con acusaciones totalmente carentes de pruebas contra Moscú, pero suficientes para iniciar otro movimiento de boicot a Rusia, como en mayo pasado.

El 4 de marzo de este año, Reino Unido anunció el hallazgo del exagente Serguei Skripal y su hija Julia en un parque de la ciudad inglesa de Salisbury. Los médicos los encontraron inconscientes y, pocas horas después, se hablaba de un ataque químico ruso.

Las dudas sobre el caso Skripal son ahora más fuertes que nunca. Dice la misión rusa en Londres que unos 160 países, con matices, desean recibir por parte de Londres pruebas concretas de que Rusia empleó el llamado Novichok contra Skripal y su hija.

De acuerdo con los expertos, Novichok fue un término acuñado por occidente para una sustancia que afecta todo el sistema nervioso y, entre otros efectos, se produce un “suicidio masivo” de los órganos de defensa de las personas afectadas.

Moscú en todo momento, tras conocerse la milagrosa recuperación del ex oficial de la inteligencia militar rusa, exigió explicaciones muy concretas sobre los antídotos empleados para disipar los efectos de un arma química.

Existen interrogantes que van desde el mismo hecho, si ocurrió realmente o fue un simulacro, hasta donde podrían estar ahora las presuntas víctimas. Varios expertos locales, el conocer que el día 4 de este mes se detectaron personas afectadas por sustancias químicas, adelantaron una posible acusación contra Moscú, algo que apenas demoró uno o dos días.

En esta ocasión, se trata de una pareja de británicos Dawn Stugess, de 44 años, quien falleció la víspera, y Charlie Rawley, de 45, hospitalizado de gravedad, sobre los cuales Rusia carece de alguna jurisdicción.

Pero los expertos ya prevén acciones similares a las aplicadas por Londres en mayo último cuando, sin presentar pruebas, fraguó la expulsión colectiva de decenas de diplomáticos rusos de más de una veintena de países, sobre todo, occidentales.

La acción se produce, además, cuando dentro del propio gobierno de la primera ministra Theresa May se agudizan las tensiones en torno al asunto del Brexit que parecieron llevar a la renuncia al pintoresco Boris Johnson. El exalcalde de Londres fue en su momento el principal iniciador e instigador de las acusaciones sin ningún sustento contra Rusia y del boicot diplomático contra esta nación.

Moscú exige a Londres apego a las normas en caso de exagente ruso

Rusia demandó hoy al Reino Unido cumplir con los compromisos internacionales en materia de normas diplomáticas en el caso del exagente Serguéi Skripal y su hija Julia, involucrados en una provocación de Londres.

“Reiteramos nuestras exigencias para conocer sobre el paradero de Skripal y su hija, después que esta última solo apareció en dos ocasiones en público desde el supuesto ataque químico en Salisbury”, indicó la vocera de la cancillería María Zajarova.

Londres, apuntó la vocera, rechazó en reiteradas ocasiones nuestras legítimas peticiones para ofrecer servicio consular a Skripal y a su hija, ambos con ciudadanía rusa, aunque el exoficial de la inteligencia militar también posee la británica.

“Por el momento, carecemos de algún tipo de información confiable e imparcial sobre el paradero y estado de salud, así como el tratamiento brindado por el Reino Unido a nuestros ciudadanos”, comentó la portavoz. “Nos preocupa mucho la situación de Skripal y su hija, después de la provocación en Salisbury”, comentó la diplomática rusa, en alusión al supuesto incidente ocurrido el pasado 4 de marzo en esa ciudad inglesa.

El caso retoma su protagonismo en estos momentos, después que Scotland Yard responsabilizó a Rusia de supuestamente ser responsable de un segundo caso de envenenamiento ocurrido el miércoles en otra localidad inglesa, con saldo de un fallecido.

Dos personas de 44 y 45 años edad resultaron envenenadas por el Navichok, un término empleado por Occidente para acuñar el nombre de un arma química presuntamente elaborada solo en Rusia, aunque Moscú demostró que la producen muchos otros países.

Desde mayo pasado a Moscú le interesa conocer cómo Londres supo que se trataba de Novichok, si produce la referida sustancia y los antídotos para neutralizarla y si cuentan con laboratorios para elaborar ese preparado, entre otras, apuntó.

Medios de prensa opinan que, pese a todas las dificultades que saldrán a flote en el encuentro Rusia-Trump, los analistas locales consideran que varias potenciales occidentales europeas consideran inaceptable cualquier mejora de los nexos Moscú-Washington.

Ahora, con una Organización para la Prohibición de Armas Químicas con poderes de investigador, acusador y juez al mismo tiempo, es posible que Occidente logre condenas desde esa instancia contra Rusia, consideran especialistas.

(Fuente: Prensa Latina / Autor: Antonio Rondón García)

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