Se cumplen 18 años de la catástrofe ecológica de Aznalcóllar

El 25 de abril de 1998 ocurrió la mayor catástrofe ambiental conocida en Europa. 5,5 millones de metros cúbicos de lodos y 1,5 millones de litros de aguas ácidas recorrieron el cauce del río Agrio al río Guadiamar, entrando en las mismas puertas del Parque Nacional Doñana, quedando, por ejemplo en este espacio protegido tan emblemático, la Finca Matochal afectada por las aguas ácidas.

Hay que recordar que fue una crónica anunciada y denunciada por Ecologistas en Acción, entonces CEPA, que fue totalmente ignorada por las administraciones públicas y los tribunales de Justicia, siendo la denuncia archivada en el Juzgado de Sanlúcar la Mayor.

El mensajero fue el único que sufrió las consecuencias, el técnico de Boliden Apirsa que dio la voz de alarma sufrió presiones, amenazas y chantajes, por haber alertado de lo que podía ocurrir y de hecho ocurrió. Nadie reconoció que este hombre debía haber sido tomado en cuenta, nadie reconoció su “hazaña”. Sólo Ecologistas en Acción reconoció y compartió solidariamente el sufrimiento de Manuel Aguilar Campo (DEP).

Es una evidencia que esta catástrofe se podría haber evitado. Sus consecuencias económicas y ecológicas supusieron un gasto presupuestario enorme: sólo en retirar lodos hay que calcular que 5,5 millones de metros cúbicos de lodos es un volumen que requiere unos 180.000 camiones para retirarlos, y a ello hay que sumar todo lo que conlleva en mano de obra a pie de campo. Pero aquí quien contamina no paga, sino que además se le paga. De hecho, se volvió a abrir la mina con una subvención de la Junta de Andalucía.

Boliden aprovechó algún tiempo más la mina y luego se hicieron los suecos, yéndose de rositas. Los contribuyentes con nuestros impuestos fuimos quienes pagamos esta catástrofe causada por una multinacional.18 años después, qué hemos aprendidoHemos aprendido más bien poco. De nuevo se quiere poner las minas en manos de una multinacional, en este caso una multinacional mejicana cuyo historial está marcado significativamente por la peor catástrofe ambiental minera de ese país, ocurrido en 2014, con el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre en el Río Sonora.

Se cumplen 18 años y nos encontramos en Aznalcóllar con una corta llena de aguas ácidas, con unas escombreras lixiviando esas aguas ácidas y contaminando de forma difusa toda la cuenca del río Agrio y del Guadiamar. A ello se suma la amenaza de la reapertura inminente de la mina, que a todas luces sólo puede conllevar reproducir los mismos modelos con las mismas situaciones.

Hay proyectos que deben ser rechazados por completo y por siempre, porque suponen una amenaza para la supervivencia de Doñana. Hay que tener muy presente que Doñana genera muchísimos puestos de trabajo, con la diferencia de que el empleo que genera es sostenible a largo plazo si logramos mantener el recurso, es decir, una Doñana saludable y conservada en sus valores.Juan RomeroRepresentante de Ecologistas en Acción del Consejo de Participación de Doñana24 de abril de 2016.

(Fuente: Huelva YA / Autor: Juan Romero)

Ecologistas creen que se ha aprendido “más bien poco” de la catástrofe

Juan Romero, representante de Ecologistas en Acción en el Consejo de Participación de Doñana, cree que se ha aprendido “más bien poco” de “la mayor catástrofe ambiental conocida en Europa”, en alusión al vertido tóxico ocurrido en la explotación minera de Aznalcóllar (Sevilla) el 25 de abril de 1998 por la rotura de un muro de contención de una balsa de decantación, y de lo que ahora se cumplen 18 años.

Según ha recordado Romero en un comunicado este domingo con motivo de dicha efémeride, “5,5 millones de metros cúbicos de lodos y 1,5 millones de litros de aguas ácidas recorrieron el cauce del río Agrio al río Guadiamar, entrando en las mismas puertas del Parque Nacional Doñana, quedando, por ejemplo en este espacio protegido tan emblemático, la Finca Matochal afectada por las aguas ácidas”.

Para este representante de Ecologistas, “es una evidencia que esta catástrofe se podría haber evitado”, y “sus consecuencias económicas y ecológicas supusieron un gasto presupuestario enorme”, de modo que “sólo en retirar lodos hay que calcular que 5,5 millones de metros cúbicos de lodos es un volumen que requiere unos 180.000 camiones para retirarlos, y a ello hay que sumar todo lo que conlleva en mano de obra a pie de campo”.

No obstante, “aquí quien contamina no paga, sino que además se le paga”, ha criticado Romero, que tras incidir en que “se volvió a abrir la mina con una subvención de la Junta de Andalucía” y que “Boliden aprovechó algún tiempo más la mina y luego se hicieron los suecos, yéndose de rositas”, ha aseverado que 18 años después del desastre “hemos aprendido más bien poco”.

En ese sentido, ha criticado que “de nuevo se quiere poner las minas en manos de una multinacional, en este caso una multinacional mejicana cuyo historial está marcado significativamente por la peor catástrofe ambiental minera de ese país, ocurrido en 2014, con el derrame de 40.000 metros cúbicos de sulfato de cobre en el Río Sonora”.

“Se cumplen 18 años y nos encontramos en Aznalcóllar con una corta llena de aguas ácidas, con unas escombreras lixiviando esas aguas ácidas y contaminando de forma difusa toda la cuenca del río Agrio y del Guadiamar”, ha agregado Romero, que apunta que “a ello se suma la amenaza de la reapertura inminente de la mina, que a todas luces sólo puede conllevar reproducir los mismos modelos con las mismas situaciones”.

Romero ha concluido remarcando que “hay proyectos que deben ser rechazados por completo y por siempre, porque suponen una amenaza para la supervivencia de Doñana”, y “hay que tener muy presente que Doñana genera muchísimos puestos de trabajo, con la diferencia de que el empleo que genera es sostenible a largo plazo si logramos mantener el recurso, es decir, una Doñana saludable y conservada en sus valores”.

(Fuente: Andalucía Información)

WWF cree 18 años después del vertido de Aznalcóllar, Doñana sigue amenazada

La organización ecologista WWF ha lamentado hoy que, 18 años después del vertido que se produjo el 25 de abril de 1998 por la rotura de la balsa de la mina de Aznalcóllar (Sevilla), el Espacio Natural de Doñana sigue amenazado.

En un comunicado, WWF ha recordado que aquel día se produjo “el mayor vertido tóxico de la historia de España, y por la brecha de 60 metros de ancho y 30 de alto se precipitaron a los ríos Agrio y Guadiamar 5,5 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos y cerca de 1,9 millones de aguas ácidas”.

Según esta organización, la catástrofe de Aznalcóllar “ha tenido un impacto en las cuentas públicas de unos 300 millones de euros y un impacto incalculable sobre los servicios ambientales y los habitantes de la zona”.

Coincidiendo con este aniversario, WWF ha iniciado una campaña para defender los espacios naturales declarados Patrimonio Mundial con el lema “Juntos, salvemos nuestro patrimonio común”.

Un informe de WWF muestra que la mitad de todos los sitios del Patrimonio Mundial natural están amenazados por actividades industriales dañinas. “Estos sitios proveen servicios vitales para las personas y el medioambiente, pero están en riesgo a escala mundial debido a actividades como la exploración de gas y petróleo, la minería y la tala ilegal”, según la organización.

Para los ecologistas, sobre Doñana pesan tres amenazas industriales: el dragado del Guadalquivir, el proyecto de almacenamiento de gas en el subsuelo y la reapertura de la mina de Aznalcóllar.

WWF entiende que “los sitios del Patrimonio Mundial deberían recibir los niveles más altos de protección y, sin embargo, generalmente no somos capaces de salvaguardar esta importante parte de la superficie de la Tierra”.

(Fuente: El Confidencial)

 

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