Fabio Vázquez, uno de los fundadores del ELN, expone el origen de la insurgencia roja y negra en el 54º aniversario de la fundación de la guerrilla

Este pasado 4 de julio, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) cumplió 54 años de haber iniciado su alzamiento armado. Las elenas y elenos conmemoramos esta fecha, porque este día inició la Primera Marcha Guerrillera, con la que el grupo de 20 fundadores, inició su desplazamiento clandestino hacia la zona designada para ser la base de entrenamiento, desde donde lanzó la primera toma armada de una población, realizada 6 meses más tarde, en Simacota, Santander, el 7 de febrero de 1965.

Con ocasión de este aniversario, el semanario Insurrección entrevistó a Fabio Vásquez Castaño (foto adjunta), uno de los fundadores que siguen vivos, 54 años después de iniciar esta gesta por el socialismo y la liberación nacional.

¿Por qué escogieron esa zona para fundar el ELN y no otra?

Encontramos que Santander era la única región donde sí había habido un hombre alzado con tintes guerrilleros, que era Rafael Rangel, que inclusive lo recordaban todavía en esa región, y teníamos también la ventaja de ser una zona petrolera de mucho peso político y económico, como era la empresa estatal Ecopetrol en Barrancabermeja; además algunos compañeros que integraban el grupo inicial, que era el de la Brigada [José Antonio Galán] eran de esa zona.

¿Cómo coincide la fecha de fundación del ELN con el 4 de julio?

A mediados del 63, me trasladé a San Vicente de Chucurí, con un Contacto que es el que me empezó a presentar a algunos campesinos. Hasta que completé un grupo de 20 hombres dispuestos a formar una guerrilla de nuevo tipo, ya no era una lucha de liberales contra conservadores, y cuyo objetivo tampoco era el interés ni un afán personal.

Da la casualidad que terminamos los preparativos esa noche 4 de julio, allá en el cafetal de enfrente de la tienda de La Fortuna y El Progreso, que era de la madre de Parmenio, donde concentramos a los compañeros seleccionados. Que fuera un 4 de julio el inicio de esa Marcha fue una coincidencia.

¿Por qué una Marcha para fundar una guerrilla?

Esa casa de Parmenio me sirvió de campamento de partida, desde allí al Cerro de Los Andes, hay bastantes kilómetros por zonas destapadas, descubiertas, lomas, potreros y cafetales. Decidimos irnos de noche sin prender un fósforo, ni una linterna. Nos sorprendió un aguacero al pasar el río Opón, ya en la pata del Cerro.

Nos dirigimos hacia el Cerro de Los Andes, que es una estribación de la cordillera de Los Andes; porque con anterioridad habíamos enviado para allá, a unos compañeros como colonos, a unas parcelitas, donde habían sembrado malanga, plátano y yuca. También contábamos con unos compañeros donde ya habíamos creado ciertas condiciones de preparación política, como base para entrenar allí.

El sacerdote Camilo Torres. ¿Participó en esta Primera Marcha fundacional?

No. Pero para esa fecha, Camilo ya mantenía contacto con compañeros nuestros de las universidades Libre y Nacional de Bogotá. Hasta nos ayudó trayéndonos un fusil Punto 30 desde Bogotá. En julio de 1964, él aún no tenía relación directa con el grupo guerrillero y su dirección.

¿Volvería a fundar al ELN? ¿Qué no repetiría?

Para mí lo importante -aún con una extracción campesina y como un trabajador de un banco-, lo que me importaba era crear ese nuevo tipo de guerra de guerrillas, de ir creciendo hasta formar una fuerza tal que se iba extendiendo hasta llegar a las masas. Como dijo José Martí, tuvimos el valor de acometer la acción, aunque no triunfáramos y sabíamos que, si nos pasaba algo, otros hombres podrían seguir.

Muchos errores que se cometieron, hoy no los cometeríamos, actuaríamos de otra forma. Hablábamos y exigíamos con mucha rigurosidad y disciplina, juzgamos a hombres por cosas que hoy con la visión actual se pudiera encontrar una solución más condescendiente y comprensiva.

Tuvimos errores de falta de visión hacia los colaboradores, hacia las masas y hacia algunos sectores medios cercanos. A todos les exigimos ser muy revolucionarios para poder participar con nosotros. No se puede negar que hubo muchos errores y que es lógico. Si hoy pudiera volver, las cosas serían muy diferentes.

(Fuente: Resumen Latinoamericano)

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