Varios presos políticos rifeños del movimiento popular Hirak inician huelga de hambre. Críticas a las condenas de la justicia marroquí

Miembros de las familias de los detenidos del Hirak, en la cárcel de Oukacha, en Casablanca, anunciaron que los activistas estaban en huelga de hambre desde el viernes pasado.

El periódico marroquí Lakome citó a Jaled Jalloul, hermano de uno de los detenidos, como confirmación de que: “Todos los detenidos se declararon en huelga de hambre hace cuatro días”. Añadió wue: “El detenido Rabie al-Ablaq ha estado en huelga de hambre desde hace 35 días, lo que ha llevado a un deterioro de su salud”.

El martes pasado, el Tribunal de Apelaciones de Casablanca dictó severas condenas contra 53 detenidos en el contexto de las protestas populares en la ciudad de Alhucemas y sus áreas vecinas.

Según fuentes del Cuerpo de Defensa de Detenidos con el telón de fondo del Hirak, 4 detenidos decidieron no comparecer ante el tribunal para apelar las sentencias en su contra. Son Nasser al-Zafzafi, Nabil Ahmajiq, Samir Aghid y Wassim al-Bustati.

Según la edición del lunes del periódico marroquí Alyaoum24, los cuatro detenidos dijeron a su Cuerpo de Defensa que todavía no quieren apelar la sentencia, que es de 20 años para cada uno de ellos. El periódico declaró que el equipo de la Defensa está tratando de convencer a los cuatro detenidos de que deben apelar sus sentencias y dar a los jueces de apelación la oportunidad de corregir los errores de la sentencia inicial, antes de que venza el plazo legal en 10 días.

Se espera que la Defensa de los detenidos visite la prisión local de Aïn Sebaâ (Oukacha) el lunes y el martes para convencer a los detenidos de apelar sus sentencias.

Sentencias hasta a 20 años de cárcel

Las sentencias judiciales emitidas por el Tribunal de Apelación de Casablanca contra los líderes del llamado “Movimiento del Rif”, han provocado críticas generalizadas en los círculos políticos y de defensa de los Derechos Humanos de Marruecos.

El tribunal de apelaciones marroquí emitió el martes la esperada sentencia contra el dirigente del “Movimiento del Rif”, Nasser Zefzafi y otros 3 activistas. La justicia del reino alauí les considera culpables del delito de “daños a la seguridad interna del Reino”, por lo que se les ha impuesto una condena de prisión de 20 años.

Otros 50 activistas han recibido condenas que oscilan entre 1 y 10 años de prisión. Poco después de conocerse el veredicto, se han producido duras reacciones por parte de algunas esferas políticas y de defensa de los derechos humanos eixigiendo una revisión de las sentencias.

En la primera reacción del gobierno a las duras sentencias, Mustafa Ramid, ministro de Estado para los Derechos Humanos, ha dicho tener “esperanza de que se emita una sentencia más justa en la etapa de apelación, con el fin de que se consiga una reconciliación con esta región y se mantenga la confianza en el poder judicial.”

Ramid añadía también en declaraciones realizadas hoy a los medios de comunicación locales marroquíes que “las sentencias emitidas hoy respecto de los eventos de Alhucemas, que parecen no haber recibido una buena aprobación, siguen siendo sentencias emitidas por una corte judicial y que por lo tanto no pueden ser discutidas salvo por aquellas personas que han tenido acceso al proceso, a la documentación que lo rodea y a sus vistas de primera mano”.

“El caso será estudiado de nuevo por la corte de apelaciones, que consta de cinco jueces a los que se supone mayor competencia y experiencia. Por lo que mi gran esperanza respecto a este caso es que se emita una sentencia proporcional que consagre la confianza en la justicia y permita una nueva reconciliación con la población de esta región”.

Críticas a las sentencias

Por su parte, el grupo islamista Al-Adl wa-l-Ihsan  “Justicia y Caridad”, oposición ilegal pero tolerada por el régimen marroquí, ha llamado a las autoridades del país a liberar de forma “inmediata” a los activistas del Rif.

“Justicia y Caridad” en un comunicado emitido el miércoles ha calificado las sentencias de “duras”, y ha asegurado que siente un “profundo desacuerdo” con las mismas.

El comunicado explica también que “las demandas del pueblo del Rif representan en gran medida las demandas de todo el pueblo marroquí, siendo unas demandas sociales y económicas completamente legítimas y realizadas en protestas completamente pacíficas y civilizadas, cuya esencia misma fue la reproducción de sus consignas y mensajes”.

Por otra parte, el partido Federaliya Al-Yasar (“Federación de la Izquierda”) ha llamado a “acometer el avance politico necesario que dé respuesta urgente a las reclamaciones del pueblo, en la que se impliquen para encontrar estas soluciones necesarias los actores y las fuerzas de la comunidad destacadas en la defensa de estas cuestiones, y que promueva la puesta en marcha de unas reformas políticas e institucionales que ya no pueden esperar”.

Esta organización ha subrayado también que estos movimientos de protesta no revelan sino la creciente concienciación pública y el fortalecimiento de la capacidad administrativa y decisoria del pueblo marroquí y que el Estado, en vez de responder tratando al pueblo con comprensión hacia sus demandas responde con un enfoque exclusivamente represivo, intentando ignorar esta realidad y huir hacia adelante.

El movimiento rifeño

Se debe recordar que el Movimiento del Rif hirak es un masivo movimiento ciudadano pacífico que provocó durante meses la salida a la calle de decenas de miles de ciudadanos marroquíes en manifestaciones de protesta. Comenzó en octubre de 2016 en la ciudad de Alhucemas, en la región norteña del Rif marroquí, tras la muerte por aplastamiento en un camión de la basura del vendedor de pescado marroquí de 31 años Muhsin Fikri cuando intentaba recuperar la mercancía que la policía le había confiscado.

La dureza de las circunstancias de su muerte provocó una cadena de manifestaciones que se extendieron rápidamente por el norte de Marruecos, y que llegaron también a otras ciudades del centro y sur del país.

Aunque en un principio las reivindicaciones eran básicas y sociales, debido a las duras condiciones de vida que pesan sobre ciertas zonas de Marruecos, rápidamente otras reivindicaciones relacionadas con las libertades civiles y los derechos políticos se añadieron a las mismas.

El gobierno de Marruecos respondió con una dura represión movilizando masivamente a sus fuerzas del orden, que prácticamente ocuparon el corazón del Rif y los escenarios de las protestas para impedir la continuación de las manifestaciones mediante la presión policial y procedieron a detener poco tiempo después a muchos de sus dirigentes, entre los que destaca Nasser Zefzafi.

(Fuente: Monitor de Oriente)

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