No sólo en Italia o Hungría. El Consejo Estatal del Pueblo Gitano denuncia el aumento de la gitanofobia también en Andalucía

El Consejo Estatal del Pueblo Gitano convocó el pasado miércoles concentraciones de repulsa a las declaraciones del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, que propuso censar a los gitanos que vivían en Italia para expulsar a los extranjeros porque “desgraciadamente” a los italianos “te los tienes que quedar”. El Congreso de los Diputados expresó el jueves de forma unánime su “profunda condena y rechazo” a este planteamiento. Desde el movimiento asociativo gitano en España dan la voz de alarma y advierten de que la “gitanofobia” crece en el país.

“Hay que tener mucho cuidado, debemos estar preocupados y atentos”, asegura Beatriz Carrillo, presidenta de Fakali-Amuradi y vicepresidenta del Consejo Estatal. “La orden del ministro del Interior tiene un efecto contagio enorme, de gran dimensión”, asegura. Su organización realizó un informe en el que alertaba de que el antigitanismo es un fenómeno europeo que en España ha tenido un repunte a raíz de programas de televisión como ‘Palabra de gitano’ o ‘Gipsy King’, que ofrecen “una visión deliberadamente parcial de la comunidad gitana y hacen hincapié en los aspectos más morbosos”. A raíz de estos programas se produjo una proliferación de comentarios racistas en las redes sociales. Algunos, advirtió Fakali, “destilaban auténtico odio visceral”.

Francia, Hungría, Ucrania… no es solo Italia

“El antigitanismo siempre ha permanecido en nuestras sociedades pero es cierto que se está manifestando y haciendo visible cada vez más. Es lo peligroso”, asegura Carrillo. No es solo Salvini, hubo “políticas nefastas y racistas” antes en Italia con Berlusconi, a quien la Justicia tumbó un intento previo de censar a la población gitana. También en Francia, con las deportaciones con Sarkozy en 2010 y después con el gobierno socialista y el entonces ministro Manuel Valls, en 2013. “Hay muchísimos países con líderes de ultraderecha y tesis fundamentalistas paralelas a las ideas de los nazis, fascistas, como Hungría o Ucrania. En este último país esta misma mañana [por el jueves] me acaban de decir que ha habido otro asesinato racista contra gitanos en un nuevo ataque xenófobo a un asentamiento”, asegura la vicepresidenta del Consejo Estatal del Pueblo Gitano.

“Todos los días recibimos noticias sobre este tipo de discriminaciones racistas”, agrega esta portavoz. La Agencia de los Derechos Fundamentales del Consejo de Europa habla de que uno de cada tres gitanos europeos ha sufrido acoso racista. En España no solo los programas de televisión y los foros, chat o redes sociales son altavoces de discursos ofensivos. “Los medios de comunicación no cejan y destacan el origen étnico en actos negativos pero cuando son positivos se invisibiliza. También tenemos constancia de conductas racistas a diario, desde impedir a los gitanos entrar en bares, discotecas o el supermercado o discriminarlos para acceder a una vivienda, hay muchísimos actos diarios de discriminación antigitanista. El problema es que además a los gitanos hay que convencerlos de que tienen que denunciar”, asegura Carrillo.

Resistencia a denunciar

Así como con el movimiento LGTBi sí se constata un avance en la conciencia social y colectiva, con la comunidad gitana no pasa. “Hay que explicar que esas conductas se pueden castigar y sancionar. Cuesta que se denuncie, piensan que no va a ir a ningún sitio, hay que trabajar esa desconfianza, para eso está el Código Penal”, anima la presidenta de Fakali.

Según los datos ofrecidos por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, hay unos 14 millones de personas de etnia gitana que residen en Europa. La población gitana española se estima en unas 750.000 personas y entre el 38 y el 52% reside en Andalucía, unas 350.000 personas. Dos tercios son “gitanos y gitanas invisibles”, están plenamente integrados y no manifiestan externamente su identidad cultural. El resto, entre 90.000 y 105.000 personas, “presentarían indicadores consolidados de exclusión social o vulnerabilidad”.

Este informe del Gobierno andaluz destaca avances en educación, con un 96,7% de niños y niñas en edad de escolarización obligatoria que van al colegio. Sin embargo, solo el 1,6% de la población gitana adulta ha alcanzado estudios secundarios no obligatorios frente al 19,5% de la población general y el analfabetismo alcanza el 13,5%, cuando la media para el resto de la población es del 2,19%. Entre los indicadores más destacados está el de la violencia de género. Las mujeres gitanas rara vez denuncian porque “puede implicar un rechazo o ruptura con su comunidad”. Es un tema tabú.

Trabajan más y desde más jóvenes

En la población gitana también se dan elevadas cifras de desempleo e inestabilidad laboral pero también, advierte este documento, “una alta tasa de actividad en contraposición a un estereotipo muy extendido”. “Las personas gitanas han trabajado siempre desde edades más tempranas a edades más avanzadas que el resto de la población, aunque con una baja tasa de ocupación de empleos por cuenta ajena. El 20% de los gitanos andaluces se dedica al comercio ambulante, el 18% a tareas agrícolas y el 17,5% a la construcción. El informe alerta además de las consecuencias de una grave brecha digital. El mayor avance, según los datos oficiales, se ha dado en el acceso a la vivienda. Si en 1991 se detectó que un 9,1% de los gitanos vivía en asentamientos chabolistas hoy la cifra baja al 2,7%.

El Gobierno andaluz propone hacer un estudio, en colaboración con universidades andaluzas y entidades locales, de la población gitana procedente de terceros países, para analizar su situación. ¿Ha provocado esto un retroceso en la imagen de los gitanos? Beatriz Carrillo, de Fakali, advierte de que “los gitanos que vienen de otros países de Europa tienen una doble dificultad, por su origen étnico y por su condición de inmigrante, necesitan un mayor abordaje para que se cumplan sus derechos”. “Hay una respuesta manifiesta de intolerancia contra los grupos que vienen de Rumanía y Bulgaria, se multiplica su rechazo, porque hay un sector que viene en condiciones lamentables. Digo un sector porque hay otros que no vienen en esas circunstancias sino como cualquier trabajador extranjero, a buscarse una oportunidad. Pero siempre se destaca lo que se ve y lo que es más visible son aquellas situaciones de pobreza que se ven en la calle. Eso crea mayor alarma y mayor rechazo”, admite.

El Plan Integral para la Inclusión de la Comunidad Gitana, aprobado en octubre de 2017, contempla actuaciones en todos estos ámbitos. “En el ámbito de la participación social, los estudios recientes reflejan que el aislamiento de la comunidad gitana respecto al resto de la sociedad es destacable y preocupante, siendo ligeramente superior en las mujeres y significativamente mayor en la juventud gitana”, asegura la Consejería de Igualdad, subrayando este como un dato “especialmente preocupante”. Hay 80 asociaciones gitanas en Andalucía y el marco de participación de la población gitana es “primordialmente exclusivista, priman las asociaciones gitanas y los grupos religiosos, fundamentalmente los grupos cristianos pentecostales”, advierten.

“Los prejuicios se transmiten de generación en generación. No hay diferencia entre los padres y los hijos. El peor de los problemas es que esos prejuicios, esos estereotipos que son la antesala del racismo, se han naturalizado”, advierte la vicepresidenta del Consejo Estatal del Pueblo Gitano. Curiosamente el hecho más importante de genocidio en España, la ‘Gran redada’ de 1749, con Fernando VI y que ejecutó el marqués de la Ensenada, es uno de los hechos históricos menos conocidos y estudiados. Años atrás se había elaborado un censo y eso permitió que se apresaran a más de 12.000 gitanos en un día. Tres siglos más tarde, hay políticos que siguen defendiendo un censo.

(Fuente: El Confidencial / Autor: Isabel Morillo)

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