Denuncian que el Estado Francés es cómplice de la sangrienta represión de la dictadura del General Abdel Fatah Al-Sisi en Egipto

Francia “ha participado en la sangrienta represión egipcia” con el suministro de armas al Gobierno de Abdel Fatah al-Sisi, denuncia en un reciente informe la FIDH.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), con sede en París, capital gala, y otros tres grupos afines han indicado este lunes en un informe que la venta de armas del Gobierno y las empresas privadas de Francia a Egipto aumentó de 39,6 millones a 1300 millones de euros (1500 millones de dólares) entre los años 2010 y 2016.

El informe denuncia que además de proporcionar herramientas digitales poderosas a los servicios de seguridad y las fuerzas del orden egipcios, los franceses han ayudado a establecer un sistema de vigilancia y control “que se utiliza para erradicar todas las formas de disidencia y acción ciudadana”.

Los grupos de derechos humanos han acusado al Gobierno y las compañías franceses de ser cómplices en una “represión implacable” desde que Al-Sisi derrocó al expresidente Mohamad Mursi en 2013.

El documento cita, en particular, a al menos ocho compañías francesas que venden tecnología para la interceptación masiva de datos y el control de multitudes, mediante la cual se han arrestado a decenas de miles de opositores y activistas.

París ha vendido naves de guerra, aviones de combate, vehículos blindados, misiles y tecnologías de vigilancia a Egipto en los últimos años. Estos grupos pidieron “el fin inmediato” de la venta de armas y una investigación parlamentaria en Francia al respecto.

(Fuente: Hispan TV)

Egipto: una represión made in Francia

Un nuevo informe revela hoy cómo el Estado Francés y varias empresas francesas han participado en la sangrienta represión egipcia de los últimos cinco años suministrando al régimen de Abdel Fattah Al-Sisi el equipo militar y de vigilancia.

Al suministrar a los servicios de seguridad egipcios y a los organismos encargados de hacer cumplir la ley con poderosas herramientas digitales, han ayudado a establecer una arquitectura de vigilancia y control de Orwell que se está utilizando para erradicar todas las formas de disenso y acción ciudadana. Ante este nuevo escándalo sobre las exportaciones francesas de armas y la tecnología de doble uso, nuestras organizaciones buscan el establecimiento de una investigación parlamentaria y un fin inmediato a estas exportaciones.

Desde el golpe militar orquestado por Abdel Fattah Al Sisi en julio de 2013, Egipto ha estado sumido en una implacable ofensiva. El registro de sus servicios de seguridad es devastador: manifestaciones dispersadas por medios militares (la dispersión de la Rabaa al Adawiya sentada el 14 de agosto de 2013 en el Cairo solo dejó más de 1.000 muertos); el encarcelamiento de al menos 60.000 presos políticos desde 2013; miles de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas (incluyendo 2.811 casos de desaparición forzada a manos de los servicios de seguridad entre el 2013 de julio y el 20161 de junio); el uso sistemático de la tortura; y un aumento en las sentencias de muerte.

Aunque el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea declaró el 21 de agosto de 2013 que “los Estados miembros han decidido suspender las licencias de exportación a Egipto para cualquier equipo que pueda utilizarse para la represión interna”, al menos ocho empresas francesas, alentadas por un gobierno tras otro – sin embargo, se han beneficiado de esta represión para cosechar ganancias récord. Entre 2010 y 2016 las entregas de armas francesas a Egipto aumentaron de EUR 39,6 millones a EUR 1,3 mil millones.

“Mientras que el Consejo Europeo anunció un alto en las exportaciones de equipos militares y de vigilancia con el fin de condenar la deriva hacia la dictadura en Egipto, Francia ganó la cuota de mercado y logró las exportaciones récord!”, señaló Dimitris Christopoulos, Presidente de la FIDH.

Algunas empresas han vendido armas convencionales a un ejército responsable de la muerte de centenares de civiles en nombre de la guerra contra el terrorismo, incluso en el Sinaí: los buques de combate Mistral (DCNS); Fragatas FREMM (DCNS); cañoneras (Gowind); Aviones de combate Rafale; vehículos blindados (Arquus); Misiles Air-to-Air de la mica y misiles de la travesía del cuero cabelludo (MBDA); y dos misiles ASM aire-tierra (Sagem).

Otras compañías francesas han vendido los vehículos blindados (200 de la defensa de Renault Trucks fueron vendidos entre 2012 y 2014) y las máquinas de la fabricación del cartucho (Manurhin) a los servicios de la policía que no tienen ninguÌ n reparo sobre usar las ametralladoras para dispersar protestas.

Por último, algunas empresas han vendido a las tecnologías de servicios de seguridad para la vigilancia individual (AMESS/Nexa/AM Systems); interceptación masiva (Eris/ERCOM); recopilación de datos personales (idemia); y control de muchedumbre (drones de Safran, un satélite de Airbus/Thales, y Arquus (antes RTD) vehículos blindados ligeros adaptados al ambiente urbano). Al hacerlo, todos ellos han participado en la construcción de una amplia arquitectura de vigilancia y control de masas destinada a prevenir toda disensión y movimiento social y llevar a la detención de decenas de miles de oponentes y activistas.

“Mientras que la revolución egipcia de 2011 fue conducida por una” generación de Facebook “ultra-conectada que supo movilizar a las multitudes, hoy Francia está ayudando a aplastar a esta generación a través del establecimiento de un sistema de vigilancia y control de Orwell dirigido a mordiendo en el brote cualquier expresión de protesta “, declaró Bahey Eldin Hassan, Director de CIHRS.

Nuestras organizaciones buscan de empresas y autoridades francesas un fin inmediato a estas exportaciones mortíferas. Además, las autoridades francesas no sólo deben instituir una investigación parlamentaria sobre las entregas de armas a Egipto desde 2013, sino también emprender un examen exhaustivo del sistema francés de controles de las exportaciones de armas y equipos de vigilancia. Caracterizado por su opacidad y su excesiva dependencia del Ejecutivo, este deficiente sistema ha estado permitiendo la entrega de equipos que contribuyen a graves violaciones de los derechos humanos en Egipto.

(Fuente: web de la FIDH)

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