Indignación tanto en el Rif como en Marruecos por la condena de 20 años de prisión a los líderes de las revueltas populares rifeñas

El viernes por la mañana, a las puertas de la prisión de Oukacha, a ocho kilómetros del centro de Casablanca, un grupo de 51 personas gritaban cánticos de libertad. Estaban desolados. Diez horas antes, mientras salían de Alhucemas en autobús en dirección a la capital económica del reino, les había llegado la noticia de que la Sala de lo Penal del Tribunal de Apelación de Casablanca, después de ocho meses de un largo juicio, había dictado sentencia contra sus familiares, los 53 rifeños detenidos desde hace más de un año.

“Sólo queríamos mejorar la vida de nuestro pueblo. Pedíamos cosas tan simples como un hospital y una universidad. Y nos han golpeado, herido y separado”, cuenta Ahmed. Su hijo, Nasser Zefzafi, líder del Hirak (el Movimiento Popular del Rif) y rostro de las protestas sociales en Alhucemas, ha sido condenado a 20 años de prisión por “atentar contra la seguridad interna del Estado”.

La misma pena la han compartido los activistas Samir Ighid, Nabil Ahamjik y Ouassim Boustati. Otros cinco miembros del Hirak han sido condenados a 15 años. El resto de las penas varían entre 10 y dos años de prisión.

El pueblo de Alhucemas ha recibido la sentencia como un duro golpe. Este juevesla mayoría de los comercios de la ciudad están cerrados. En las casas de los condenados ondean banderas negras en señal de protesta. Los rifeños están indignados y no han dudado en volver a tomar las calles estos días. “Nos han dejado un pueblo fantasma. Muchos de nuestros jóvenes han huido a España. Han secuestrado nuestros derechos y encerrado a nuestros hermanos. Pero no nos callarán”, cuenta Fajir, un vendedor de fruta. “Cientos de personas salimos a protestar contra estas sentencias injustificables.

Sabemos que la mayor parte del país está con nosotros”, explica Hadija, hermana de Karim Oumghar, uno de los activistas condenados. El líder del Hirak, Nasser Zefzafi (39 años), fue detenido hace 395 días a la salida de una mezquita en Alhucemas. Hace un mes, en medio del Ramadán, se declaró en huelga de hambre durante una sesión del juicio, como protesta ante las condiciones de su detención. Esos días, una de sus abogadas, Naima el Gallaf, escribió un mensaje en Facebook explicando que Zefzafi había sufrido “torturas y tratamientos inhumanos” en prisión.

Otro de sus abogados, Mohamed Ziane, que fue ministro de Derechos Humanos con Hassan II y ahora lidera el Partido Liberal marroquí, apunta a que la condena a Zefzafi podría haber sido peor. “Incluso se hablaba de pena de muerte. Todo esto es un juicio político inédito en Marruecos”, dice Ziane.

Entre todos los condenados suman 300 años de cárcel. La mayoría son activistas que salieron a las calles del Rif el año pasado para reclamar una serie de mejoras sociales y de infraestructuras en la región. También hay seis periodistas condenados que cubrieron las protestas del Rif. Les acusan de “difusión de noticias falsas” y de “usurpación de la profesión de periodista”. Abdelali Hud , Mohamed al Asrihi, Rabi al Ablak y Hussein Al Idrissi han sido condenados a cinco años de prisión y a pagar 2.000 dirhams (200 euros) de multa; Foued Essaidi a tres años y Jawad al Sabiry a dos años.

Desde Reporteros Sin Fronteras, Souhaieb Khayati, el director de la organización en el norte de África, ha cargado contra las sentencias. “Las penas de prisión son de extrema severidad contra periodistas-ciudadanos que estaban simplemente ejerciendo su derecho a informar sobre un movimiento social que sacudió a su país. Exigimos su liberación inmediata”.

Varias asociaciones marroquíes han denunciado conjuntamente lo que consideran una “sentencia desproporcionada”. Para Ahmed El Haij, presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), todo forma parte de un juicio político. “Pensamos que a través de este proceso la justicia sería independiente. Pero como resultado de este veredicto, sentimos una gran decepción”, afirma.

En varias ciudades del reino, los marroquíes salieron el miércoles por la tarde a la calle exigiendo la libertad de los condenados. En Rabat, centenares de personas marcharon frente al Parlamento bajo el grito de “libertad” e “injusticia”. Llevaban pancartas con fotografías de los 53 condenados. Lo mismo hicieron en Casablanca.

Y también se echaron a la calle los marroquíes que viven en ciudades europeas como París o Bruselas. En Holanda, desde el Partido Laborista pidieron la libertad de los encarcelados y, a través de la diputada Lilianne Ploumen solicitaron a su gobierno que “debe llamar al embajador de Marruecos para garantizar la seguridad de los holandeses con padres rifeños en el reino alauí”.

En España ha sido Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos en Andalucía y Dina Bousselham, responsable de Migraciones de Podemos, quienes se han manifestado en Twitter criticando la sentencia y pidiendo al nuevo gobierno socialista que se pronuncie. “Vuelven los años del plomo a Marruecos, un régimen que es el niño malcriado de Europa”, escribía Teresa Rodríguez.

Una “represión incesante”Las revueltas del Rif comenzaron después de que en octubre de 2016, Mohcine Fikri, un vendedor de pescado de Alhucemas, muriera triturado dentro de un camión de basura cuando intentaba recuperar el pez espada que la policía marroquí le había confiscado.

El pueblo rifeño se echó a la calle para pedir un mayor desarrollo en la región. “Necesitamos un hospital capacitado para tratar la infinidad de casos de cáncer que hay en la zona, una universidad para que nuestros jóvenes puedan estudiar sin que se tengan que marchar a otras ciudades con el coste que eso supone, una bolsa de empleo para reducir el paro y una inversión para mejorar el estado de las carreteras donde muere gente en accidentes casi todos los días”, decía entonces Ahmed Zefzafi, padre de Nasser.

Según un informe de los abogados de los activistas detenidos al que tuvo acceso al agencia EFE, “desde el inicio de la campaña de arrestos a finales de mayo de 2017, un total de 772 activistas y manifestantes rifeños, entre ellos 158 menores, han sido juzgados por su participación en las protestas.

Actualmente, 373 activistas siguen cumpliendo condena en nueve prisiones del país, mientras que 106 salieron ya de la cárcel tras cumplir sus penas”. Durante este tiempo, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han repetido varias veces su condena ante esta situación. “La represión de los manifestantes del Rif ha sido incesante en los últimos meses. Las autoridades deben liberar a Nasser Zefzafi y a las demás personas detenidas por protestar pacíficamente. Son presos y presas de conciencia”, explican en los comunicados.

Este jueves el ministro de Exteriores de España, Josep Borrell, se ha reunido en Rabat con su homólogo marroquí, Nasser Bourita. El asunto de la crisis migratoria ha estado todo el tiempo sobre la mesa. El ministro español no ha querido pronunciarse sobre la condena a los líderes rifeños. “Sobre este tema no vamos a hacer ninguna declaración porque es un proceso judicial que no está terminado”, ha sentenciado Borrell.

(Fuente: El Mundo / Autor: Lucas de la Cal)

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