Crisis económica de la tauromaquia en Sevilla

Cuando se presentaron los carteles de la Feria de Abril taurina, con la vuelta de los toreros que habían estado ausentes en las dos últimas temporadas, las previsiones eran más que optimistas, aunque Ramón Valencia, empresario de la Plaza de Toros de La maestranza (foto adjunta), lo cifraba todo en la recuperación del abono.

La cruda realidad es que abono apenas ha subido este año. Apenas 170 abonos más que en 2014 lo que conforma un número de poco más que 2300 abonados, “una cifra totalmente insuficiente para el montaje de la Feria más cara de la historia en Sevilla”, adfirma el emprario de “La Maestranza” Ramón Valencia (foto adjunta).

Todo ello, a pesar de que ha habido cuatro carteles con “no hay billetes” y otras cuantas tardes en la que la plaza casi se llenó. La empresa no está satisfecha y piensa que “Sevilla en estos momentos no puede soportar esta Feria”. Y añade más Valencia: “Será preciso estudiar qué hacer en el futuro porque así es insostenible. Parece como si ya apenas hubiera aficionados””.

La realidad es que de las entradas económicas que tiene la empresa Pagés, el 21% están destinados a impuestos, mientras que el 22% (hay quien lo sitúa en el 25%), es para pagar la renta a la propiedad.

Valencia ha recordado que en otras plazas no hay que pagar esas cantidades, “de forma que las empresas tiene mayores márgenes de ganancias”. En una frase muy expresiva, el empresario ha manifestado que algunos días “se hubiera ganado dinero con una suspensión, mientras que se ha perdido al celebrar esos festejos”.

La empresa ha dejado claro que “estamos agradecidos a los toreros, porque ya conocen nuestras dificultades y se muestran comprensivos. No tienen ninguna culpa en que el balance final sea deficitario”. No da cifras, “en realidad todavía queda mucho por cerrar”, pero el disgusto es más que evidente, mientras que recibe felicitaciones por el resultado artístico del ciclo, lo que hace con cara de resignación.

De cara al futuro, todo esto puede repercutir en la temporada. Las mismas novilladas sin caballos de julio, que suelen registrar excelentes entradas, son deficitarias. La empresa no sabe si merece la pena poner precios tan bajos para esos festejos de noveles, “ya que son muy deficitarios”.

(Fuente: El Mundo – Andalucía)

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