Récord de exportaciones de armas del Estado Español con ventas de 4.346,7 millones. Su mejor cliente Arabia, que las usa en Yemen

BMR-600 Pegaso

Por segundo año consecutivo, España superó en 2017 su récord histórico de exportaciones de armamento, con 4.346,7 millones, un 7,3% más que en el ejercicio anterior. Al margen de la UE y la OTAN, el mejor cliente es Arabia Saudí, que incrementó sus pedidos en un 133% con un gasto de 270,2 millones. Alemania ha desplazado al Reino Unido como primer comprador, con 1.213 millones. Las exportaciones a países de la OTAN o la UE suman 3.154 millones y representan el 72,6%.

Tras Arabia Saudí, el segundo comprador de munición española es Irak (33,3 millones de euros en balas). Le siguen los Emiratos Árabes Unidos (27,3 millones en bombas, granadas de mortero, cartuchos y torpedos), Marruecos (14,8 millones en granadas de mortero y munición antiaérea) y Túnez (11,4 millones en munición de artillería, cartuchos y granadas).

Las armas son un buen negocio. Los fabricantes españoles de buques, aviones y explosivos han vadeado los rigores de la crisis internacionalizando sus mercados. Y han salido airosos del empeño. Los países de la UE y la OTAN, especialmente Alemania y Reino Unido, son los principales compradores, pero también estados políticamente convulsos como Egipto, o inmersos en conflictos abiertos, como Turquía, Ucrania, Irak o Arabia Saudí. Por segundo año consecutivo, España ha batido su propio récord de exportaciones de armas con unas ventas en 2017 de 4.346,7 millones de euros, un 7,3% más que en el ejercicio precedente.

La Europa comunitaria y los miembros de la OTAN acaparan el 72,6% de las ventas. Nada que objetar hasta ahí. El problema viene de que el lobby armamentístico ha hecho de Arabia Saudí un cliente generoso que ha adquirido a España 270,2 millones de euros en armamento, lo que significa un incremento del 133%. El Ejecutivo ha prohibido ventas a Pakistán, Rusia, Irán y Libia, pero no ha puesto objeciones en cambio a la monarquía saudí.

Desde mediados de la década de los 90, con el PSOE primero y después con el PP, los sucesivos gobiernos se han comprometido en la ayuda a la exportación y en el fortalecimiento de la industria nacional. Lo que para algunos es una política errónea que se paga a largo plazo, para otros es una bendición que aporta puestos de trabajo. “Por cada euro que se invierte en la industria de defensa, retornan a la sociedad civil dos euros y medio. Y la inversión en el presente es la mejor apuesta de futuro”, dijo hace poco la ministra de Defensa, María Dolores González de Cospedal.

José María González, ‘Kichi’, alcalde de Cádiz y muy poco sospechoso de veleidades belicistas, dejó atrás su ideario pacifista para defender la construcción en los astilleros gaditanos de cinco fragatas de guerra para Riad.

La política del PP para conquistar nuevos mercados ha dado resultado. En virtud de esta decisión, nuestro país ocupa ahora el séptimo puesto en el ‘ranking’ mundial de ventas de armas al exterior, con una cuota cercana al 3% sobre el volumen global.

Arabia saudí primer cliente en Oriente Próximo

La campaña ‘Armas bajo control’, que llevan a cabo Amnistía Internacional (AI), Oxfam Intermón, Greenpeace y Fudipau, denuncia que no existe verificación de su uso y que en ocasiones el armamento acaba en la alianza de los países del Golfo e Irak, con el consiguiente riesgo de que contribuya a perpetrar violaciones del derecho internacional o que acaben en manos del Estado Islámico.

El último informe de las ONG subraya que, entre los principales compradores de armamento, Arabia Saudí ha desplazado a Egipto como primer cliente en Oriente Próximo. Riad adquirió a las empresas españolas armas por valor de 270,2 millones de euros, una partida en la que se incluyen un avión de transporte, repuestos para aeronaves, aviones no tripulados, granadas de mortero y munición de artillería.

Para el director de AI, Esteban Beltrán, este tipo de operaciones son ilegales por cuanto infringen las legislaciones española e internacional. No en balde, en 2015 los saudíes intervinieron militarmente en Yemen, el país más pobre del mundo árabe, a la cabeza de una coalición que luego fue acusada de cometer crímenes contra la humanidad. El conflicto de Yemen supone, según la ONU, la mayor crisis humanitaria del mundo, con al menos siete millones de personas al borde de la hambruna.

Por ahora 5.000 niños han sido asesinados por los bombardeos saudíes en Yemen, metido desde hace tres años en una guerra que ha destruido las pocas y deficientes infraestructuras sanitarias. “Ahora en Yemen más del 85% de la población depende de la ayuda humanitaria. Mientras esto sucede, Arabia Saudí, que lidera la coalición que se enfrenta a los grupos armados de Yemen, está aumentando su importación de armas. Entre ellas figuran las procedentes de España, que, como firmante del Tratado de Comercio de Armas de 2014 y país sujeto a la jurisdicción propia y europea, está vulnerando la ley que impide vender armas a países de los que se sospecha pueden violar los derechos humanos”, denuncia Paula San Pedro, portavoz de Oxfam Intermón.

No se trata de escrúpulos infundados. El lanzacohetes C90-CR, adquirido por Arabia Saudí, o las granadas Alhambra, compradas por Bahréin, han sido identificadas en territorio yemení. “Pese a ser uno de los primeros países signatarios del tratado, a efectos prácticos España no respeta su propia ley”. Así, las exportaciones a Arabia Saudí se han triplicado, al menos en lo que se refiere a munición. De 34,7 millones de euros se ha pasado a los 90,1 de 2017.

Estados Unidos y Rusia protagonizan el 58% de las exportaciones de armamento. Muy por detrás se encuentran China, Francia, Alemania, Reino Unido, España, Italia, Ucrania y Países Bajos. En los últimos tiempos, China ha dado pasos de gigante en la carrera armamentística, al saltar de la sexta a la tercera posición en la lista. Aun así, se halla muy lejos de EE UU, que exporta un 33% del total mundial.

“No es lo mismo vender tomates que ametralladoras”

La industria militar española está integrada por unas 250 empresas que dan trabajo a 22.000 personas. Con todo, cuatro grandes compañías se reparten casi toda la tarta: Navantia (constructora de buques militares); Airbus Military (antigua EADS-CASA, fabricante de aeronaves); General Dynamics (antes Santa Bárbara, privatizada y ahora en manos de la multinacional estadounidense), e Indra, suministradora de alta tecnología y electrónica. Según Pere Ortega, del Centro Delàs de Estudios por la Paz y autor de “El lobby de la industria militar española”, el sector factura entre 6.000 y 6.500 millones de euros al año. La patronal eleva esta cifra a 10.700 millones de euros y dice exportar el 83% de sus productos y servicios.

Lo que es una buena noticia para los fabricantes de armamento no lo es tanto para Amnistía Internacional. “No es lo mismo vender tomates que ametralladoras”, dice su portavoz, Alberto Estévez, que argumenta que muchas de las armas vendidas van a alimentar el polvorín de Oriente Próximo. “Al final es un coste que se acaba pagando en refugiados, misiones de paz, etc.”, alega Estévez. “Tampoco es lo mismo vender corbetas a Australia, cosa que no nos preocupa demasiado, que a Arabia Saudí o Catar”, remacha.

Si antes el principal cliente era el Ministerio de Defensa, con el inicio de la crisis empezaron los recortes, de modo que las empresas reorientaron su actividad hacia la exportación. «La mayor parte de las armas producidas en España se destina al exterior, para lo cual el Ministerio se emplea a fondo con agregadurías en 32 embajadas», apunta Ortega.

Para el experto, no es cierto del todo que el I+D+i militar se traduzca en aplicaciones en la vida civil. “Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, a Japón y Alemania se les prohibió tener Ejército propio e industria militar y, sin embargo, protagonizaron el llamado milagro económico. El coste del I+D es tres veces mayor en el ámbito militar que en el civil”, aduce Ortega. Por añadidura, inventos como el ordenador y el transistor estuvieron confinados durante tres décadas al ámbito exclusivamente militar. El trasvase tecnológico sólo aconteció cuando el complejo militar extrajo todo su jugo a estas aplicaciones.

“La militar es una industria muy ineficiente en lo económico que genera una gran deuda al Estado, que se abstiene de realizar controles sobre los costes”, destaca. La Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Aeronáutica y del Espacio (Tedae), patronal que agrupa a 78 sociedades, asegura, sin embargo, que la actividad del sector representa un 1% del PIB nacional. Es una industria que vive un momento floreciente. De hecho, su actividad ha crecido tres veces más rápido (10,2%) que el PIB nacional.

En Madrid y Andalucía se asienta el 80% de las empresas de defensa. El País Vasco concentra un 16%, mientras que en Cataluña se afincan importantes firmas, como Indra Sistemas, Cimsa o Expal, uno de los principales fabricantes de explosivos. Estados Unidos es el mejor cliente de los fabricantes catalanes, que también exporta a Emiratos Árabes, Ghana, Turquía o Marruecos.

(Fuente: Las Provincias / Autor: Antonio Paniagua)

lanzacohetes

La existencia de armamento español usado por los saudíes en Yemen

Según un informa emitido por la consultora internacional Ares en 2016, el armamento español localizado en Yemen se correponde con dos modelos de granadas y lanzacohetes fabricados por Instalaza (foto superior). El hallazgo de lanzacohetes y granadas retratado en el documento, forma parte de un estudio más amplio desarrollado por uno de los autores del informe, el español Yago Rodríguez. El autor ha elaborado un exhaustivo informe –recogido en su libro Relaciones de defensa entre España y países de la península arábiga– donde habla de otros dos modelos de armamento español que se encuentran en Yemen. En todos los casos, tal y como sostiene Rodríguez, el material habría llegado al país de Oriente Próximo a través de Arabia Saudí, uno de los principales receptores de armamento español.

El informe difundido a través de Ares se hace eco de la existencia de armamento ligero español en Yemen, pero, según explica Yago Rodríguez, “existen cuatro confirmados; de esos cuatro dos están tratados en el artículo, pero otros dos, que son pesados, son vehículos, también están en Yemen y está demostrado con fotografías”.

Entre el material analizado, el BMR-600 Pegaso (foto de inicio del artículo) nació a finales de los años setenta como vehículo blindado de transporte de tropas. Según Yago Rodríguez, al menos 140 unidades de este modelo fueron vendidas a Arabia Saudí en un contrato firmado en 1983, por un importe de 62 millones de dólares, tal y como queda reflejado en la base de datos de transferencias de armas del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute . Además, aproximadamente 300 vehículos de este tipo han sido también fabricados en Arabia Saudí bajo licencia española.

Según el análisis, una parte importante de los BMR-600 capturados o destruidos se encontraban en la localidad de Midi, en la frontera con Arabia Saudí, donde la infantería marina saudí fue desplegada y sufrió bajas a manos de los rebeldes en febrero de este año. El vehículo en cuestión está originalmente inspirado en vehículos rusos y estadounidenses diseñados “para la lucha en la llanura europea contra las fuerzas acorazadas soviéticas, no para enfrentarse en una guerra asimétrica contra rebeldes en un clima desértico”. La consecuencia es, según Rodríguez, una pérdida “proporcionalmente alta de vehículos BMR-600 saudíes en el conflicto de Yemen”, quedando de esta forma en manos de los rebeldes.

Por su parte, el vehículo Uro Vamtac, fabricado por la empresa Urovesa desde finales de la década de los noventa, ha sido hallado en Arabia Saudí en su versión Uro Vamtac S3 junto a la frontera con Yemen. Las imágenes que prueban la presencia de ambos vehículos en territorio yemení proceden en su mayoría de redes sociales y blogs “de los propios rebeldes o de personas que se encuentran en el territorio” y que tratan de denunciar el conflicto, explica Rodríguez.

En cuanto al armamento ligero, a mediados de la década de los 90 la empresa Instalaza, “junto con varias empresas del sector español de defensa”, exportó “cantidades significativas” de material armamentístico a Arabia Saudí, incluidos una serie de lanzacohetes C90. De acuerdo con fuentes confidenciales citadas en el informe de Ares, “alrededor de 5.000 armas de la serie C90-CR fueron entregadas a Arabia Saudí a principios de 1990″. Por su parte, las granadas de mano elaboradas por la empresa española pudieron ser suministradas en el año 2004, dentro de los 23,2 millones de euros en armamento exportados entonces, como lo demuestran los informes oficiales.

(Fuente: InfoLibre)

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