Francia acoge una conferencia internacional sobre Libia que concluye con el acuerdo de realizar elecciones el próximo 10 de diciembre

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Francia acogió ayer martes una conferencia internacional dirigida a impulsar la estabilización en Libia y crear las condiciones para organizar elecciones en ese país.

En la cita participará el presidente francés, Emmanuel Macron, y el objetivo es abrir el camino para lograr el fin de la crisis en esa nación norafricana, y diseñar un marco para instituciones perennes que garanticen la estabilidad y sean reconocidas por la comunidad internacional.

En la mesa de negociación se sentaban el líder del debilitado Gobierno reconocido a nivel internacional, Fayez al Serraj, que apenas controla más allá de Trípoli y sus alrededores, y el general Khalifa Haftar,que domina el este del país, incluida la segunda ciudad del país, Bengasi. También los líderes de dos Parlamentos rivales, el que tiene su sede en el este (Tripoli), Akila Saleh, y el del Supremo Consejo de Estado con sede en el oeste del país (Tobruk), Khaled Mishri.

De igual manera estaban invitados representantes de varias organizaciones internacionales como la ONU, que auspicia la conferencia, la Unión Europea, con la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini, la Liga Árabe,  la Unión Africana, representada por el presidente congoleño Denis Sassou-Nguesso, que dirige el comité de alto nivel de la UA sobre Libia, así como de una veintena de países relacionados con la crisis libia, incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Italia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y los estados vecinos de Libia. Los presidentes de Níger, Chad y Túnez estuvieron presentes, junto con el primer ministro de Argelia.

Finalmente, la conferencia internacional sobre Libia acordó la realización de elecciones legislativas y presidenciales en ese país el 10 de diciembre, con el fin de impulsar la estabilización, con el compromiso de todas las partes de contribuir a ese proceso.

Así quedó plasmado en la declaración final del cónclave, que reunió a los representantes libios que se encuentran enfrentados: el primer ministro Fayez al Serraj, que domina la capital, y el mariscal Jalifa Hafter, que controla el este del país.

“Nos comprometemos (…) a trabajar en forma constructiva con la ONU para organizar unas elecciones creíbles y pacíficas”, señala la “declaración política”. El texto final recoge también una advertencia a quienes “pongan trabas” al desarrollo electoral en Libia, que deberán “rendir cuentas” por esos actos.

Los dirigentes libios firmantes de la declaración se comprometen de igual manera a proceder a la adopción de “una base constitucional para las elecciones” y de “las leyes electorales necesarias” antes del 16 de septiembre.

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El acuerdo prevé la aceptación por todas las partes de las propuestas del emisario de la ONU, Ghasam Saleme, tanto para la elaboración de una base constitucional que enmarque el proceso electoral como para la celebración de los comicios y los detalles organizativos.

Será la ONU quien aporte la ayuda necesaria a Libia para que esas elecciones puedan desarrollarse en las mejores condiciones. El texto final recoge también una advertencia a quienes “pongan trabas” al desarrollo electoral en Libia, que deberán “rendir cuentas” por esos actos.

El acuerdo incluye que las partes implicadas acceden a una conferencia política nacional inclusiva, pero al contrario que en el borrador anterior al que tuvo acceso Reuters, no se fija un calendario. La declaración final no amenaza tampoco directamente con sanciones internacionales a aquellos que impidan el acuerdo o disputen el resultado de las elecciones, señalando únicamente que tendrán que rendir cuentas.

En ella también se llama a la unificación inmediata del banco central, al desmantelamiento gradual del gobierno y las instituciones paralelas. Además, recoge un compromiso a apoyar la creación de un ejército nacional, un solo Parlamento, y aníma a un diálogo sobre la cuestión en El Cairo.

El presidente tunecino, Bejo Caid Essebsi, dejó una advertencia para los líderes libios. “No hay otra solución excepto la que pase a través de ustedes”, afirmó. “Si las cosas se tuercen, será responsabilidad suya”.

Por su parte, El presidente francés Macron afirmó que el acuerdo final “es un paso esencial hacia la reconciliación”. “Tenemos el mayor interés, por el bien de nuestra seguridad, en trabajar por la estabilidad de Libia”. “El periodo que atravesamos (…) impone decisiones”, había afirmado al recibir en el Elíseo a Sarraj, e insistió en “la voluntad de reconciliar el país dejando a los pueblos soberanos que se expresen”.

Sin embargo, no todas las partes enfrentadas participan del acuerdo. Los principales actores políticos y militares de la ciudad de Misrata, que cuenta con los grupos armados más poderosos e influyentes en el oeste libio, boicotearon la reunión de París ya que no están considerados al mismo nivel que las cuatro delegaciones libias, según fuentes políticas libias.

“Muchos en el oeste de Libia ven la iniciativa francesa como un intento de reforzar la posición de Jalifa Haftar y convertirlo en un actor inevitable”, señaló Mohamed Eljrah, de la consultora Libya Outlook.

Algunos de estos actores reclaman además la organización de un referéndum constitucional que defina los poderes del futuro presidente, cargo que actualmente no existe en Libia, antes de organizar unas elecciones.

(Fuentes: Prensa Latina / AFP / Reuters / DPA / Sputnik)

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