Palos (Huelva): Nuevo incendio en chabolas de inmigrantes

Cáritas Huelva ha “lamentado” el incendio que este pasado jueves arrasó el asentamiento chabolista del polígono de San Jorge de Palos de la Frontera. En total, salieron ardiendo alrededor de 40 chabolas y se han visto damnificadas otras 50 personas, “pero es posible que sean más ya que muchos se encontraban ayer trabajando y pernoctando en los campos de cultivo. Afortunadamente no hay que lamentar víctimas o heridos entre los afectados”, ha destacado la organización.

Desde Cáritas han apuntado que este “lamentable suceso” saca a la luz “el drama personal” de muchos de los temporeros que viven en la cercanía de los diferentes municipios freseros de Huelva y que cada año acuden a la provincia en busca de un puesto de trabajo. Sin embargo, este incendio se trata de un hecho “muy grave” pero “puntual” tras el que se esconde “la realidad de los más de 1.800 temporeros que se encuentran en los asentamientos de la provincia y que son acompañados por los técnicos y voluntarios de Cáritas Huelva”.

Nada más conocer los hechos, personal de Cáritas Diocesana de Huelva se desplazó al lugar junto con otras entidades sociales, para atender de forma urgente a los afectados. A estas personas se les han entregado mantas, zapatos, camisetas y pantalones deportivos, ya que el fuego ha arrasado con todas sus pertenencias. “Se han encontrado solo con la ropa que llevaban puesta en el momento del incendio”.

Además, Cáritas Huelva les ofreció la ayuda de emergencia que pudieran necesitar, ayuda que también fue ofrecida por las distintas entidades sociales que trabajan en este asentamiento de Palos de la Frontera. De esta forma, Accem les hizo llegar ayer mismo ropa interior y alimentos de primera necesidad.

Este hecho, según Cáritas Diocesana de Huelva, pone de manifiesto “las precarias condiciones” en las que viven muchas personas en el campo onubense, que acuden a la campaña agrícola y que están “privadas de las necesidades más elementales y de los derechos humanos más básicos, como vivienda, alimentación o salud”. Se trata de un fenómeno que viene registrándose desde hace más de una década, “ante el cual no se terminan de poner soluciones”. “Y no es una realidad ciega, sino que estas personas están cerca de nosotros y no podemos mirar a otro lado y dejar de escucharlas”.

No nos olvidemos que el año pasado se produjeron cuatro incendios en los asentamientos de Palos de la Frontera (1 de junio de 2015), Lepe (3 de junio y 14 de agosto de 2015) y Lucena del Puerto (14 de mayo de 2015) que acabaron con varias decenas de chabolas y dejaron a muchos afectados. Este año, ante la llegada del verano, se pueden reproducir estos hechos ya que se requiere muy poco (una chispa o un fuego mal apagado) para que se prenda fuego en todo el asentamiento, donde abunda el material inflamable como palets, plásticos y basura.

“Por suerte, en estos últimos incendios no ha habido que lamentar víctimas mortales o heridos de consideración, pero es una realidad que se puede producir en cualquier momento. Todas las entidades sociales que trabajan con esta realidad han denunciado esta situación en repetidas ocasiones”.

Ante esta situación, Cáritas ha pedido que cada una de las administraciones afronte “su parte de responsabilidad” en esta realidad así como una mayor implicación de las administraciones competentes para buscar una solución real a este problema.

También pide la creación de una mesa intersectorial en la que la administración, los sindicatos, la patronal, las organizaciones sociales y los propios afectados busquen y aporten todo lo posible en la solución de este problema humanitario, así como la puesta en marcha de una red de recursos en todas las zonas agrícolas que permitan a los trabajadores temporeros no verse obligados a vivir en asentamientos que no disponen de ningún tipo de servicios.

En este sentido piden también que estos servicios se vean ampliados con aquellos otros que complementen las necesidades de atención social, de salud, educación de las personas que se desplazan a la provincia a trabajar (desde duchas hasta ampliación en la dotación sanitaria). Y la puesta en marcha programas de ayuda y mediación al alquiler de viviendas que ofrezcan una alternativa a las chabolas.

(Fuente: Huelva Hoy)

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