Marea popular de 280 mil manifestantes protestan en Francia, 80.000 en París, contra las políticas antisociales del gobierno Macrón (vídeos)

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Según el sindicato CGT, uno de los organizadores de la protesta, 280.000 personas se manifestaron en toda Francia, 80.000 en París. Las protestas contra las políticas del presidente francés, se llevaron a cabo este 26 de mayo en varias ciudades de Francia, incluidas Paris, Marsella, Toulouse, Lille, Poitiers, Rouen y Nantes.

La marcha convocada este sábado por la izquierda y los sindicatos en Francia debía ser el principio de un “frente popular” que forzara a Emmanuel Macron a dar marcha atrás en la oleada de reformas que para estas organizaciones el presidente hace a costa de los trabajadores.

Antes del inicio de la protesta masiva, denominada ‘Alzamiento del pueblo’, en la capital francesa, los cuerpos policiales de París “sin indicar los motivos” han detenido al menos a 24 personas, informa el canal local BFMTV.

Francia lleva sumida en una serie de huelgas intermitentes —la principal, la del Servicio Nacional de Ferrocarriles (SNCF), que dura ya dos meses— y de manifestaciones que no han conseguido hasta ahora hacer que el Gobierno dé su brazo a torcer en las reformas económicas, políticas y sociales que ha emprendido. Por ello, una participación alta era clave para el éxito de la protesta, según habían reconocido sus propios organizadores.

“Hace falta que la gente se demuestre a sí misma que son numerosos, que tienen fuerza. Lo necesitan para vencer al miedo, a la resignación, a la sensación de estar aislados y perdidos. Macron debe sentir su aliento en la nuca”, dijo Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa, en entrevista con el diario Libération.

La manifestación, celebrada en diversos puntos del país, fue convocada por más de 60 partidos, sindicatos y organizaciones de izquierdas. Esto, en vista de la desunión de las organizaciones en convocatorias anteriores, había sido considerado ya como un éxito, aunque también este fue limitado: por un lado, dos de los principales sindicatos de izquierdas, Fuerza Obrera y la CFDT, no se adhirieron. Las principales figuras de la protesta desfilaron  en ciudades distintas: Mélenchon marchó en Marsella, mientras que Philippe Martinez, del sindicato CGT, que hasta ahora había rechazado unirse al partido de izquierda alternativa, lo hizo en París.

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Desde Marsella, Mélenchon llamó a “formar el frente popular que necesita el pueblo” ante las políticas de Macron. “El país es rico, el país tiene que compartir, basta ya que sean siempre los mismos los que tienen todo”, proclamó. En París, Martinez dijo que la decisión inusual de su sindicato de marchar junto a partidos políticos —además de Francia Insumisa, se adhirieron el Partido Comunista, los ecologistas y el nuevo partido del excandidato presidencial socialista Benoît Hamon, Generaciones— se debe a que el reclamo era claro. Se trata, dijo, “de hablar del poder de compra, de derechos colectivos, de protección social”.

“Estamos hartos, siempre somos los mismos los que tenemos que apretarnos el cinturón”, decía en París Agnès, que había acudido a protestar junto a un amigo, Toufik. “No se trata solo de las reformas de Macron, sino de la orientación de estas, que solo van a beneficiar a la clase dominante”, acotó este. El mensaje de que Macron es un “presidente de los ricos” era omnipresente en la protesta parisina. “No es solo el presidente de los ricos, ¡es el presidente de los muy ricos!”, exclamaba Claude, un jubilado que portaba una pancarta denunciando la reducción de impuestos realizada por Macron a grandes capitales para fomentar la inversión en el país. “Tenemos la impresión de que el presidente solo gobierna para los ricos, va a crear más precariedad y una mayor brecha entre ricos y pobres”, lamentaban por su parte Cécile y Riles, dos jóvenes que acaban de entrar en el mercado laboral.

No parece, sin embargo, que el presidente se vaya a dar por aludido esta vez. Desde Rusia, en vísperas de la manifestación de este sábado, el presidente ya había advertido, una vez más, de que ninguna protesta callejera le hará cambiar de rumbo.

“Escucho permanentemente a la gente. Creé mi proyecto basándome en la capacidad de escuchar y comprender en qué situación se encontraba el país”, dijo en entrevista con la cadena BFM TV. Pero “escuchar a la gente no implica ser una veleta de la opinión pública”, puntualizó. “A aquellos que quieren bloquear el país, les digo que no lo lograrán. Ningún desorden me detendrá (…) Las reformas van a continuar”, prometió.

Tras los disturbios del 1 de mayo, en el que encapuchados del grupo radical de izquierda Black Block provocaron numerosos daños materiales y llegaron incluso a interrumpir la marcha de París, la policía, que desplazó a 1.400 agentes en la capital, había advertido de que en esta nueva manifestación no toleraría incidentes. Las cuatro decenas de detenidos, alrededor de la mitad antes incluso de que arrancara la protesta, demuestran que iba en serio.

De los arrestados, 26 han sido puestos bajo detención preventiva. El ministro del Interior, Gérard Collomb, lamentó la falta de reacción del resto de manifestantes ante los violentos. “Si queremos mantener el derecho a manifestarse, hace falta que la gente que sale a manifestarse también se oponga a los que quieren romper esas protestas, que no se queden callados”, declaró.

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El martes Francia vivió otra jornada de huelga de los trabajadores de servicios públicos

Lxs participantes en la marcha sindical de protesta en París mostraron su rechazo atacando símbolos capitalistas, y repelieron los ataques de la policía sin causar heridxs;  esta ha reprimido la protesta utilizando cañones de agua y granadas aturdidoras de gas lacrimógeno para dispersar a lxs manifestantes.

Transporte, educación, salud y energía son algunos de los sectores que se han sumado a la tercera huelga en siete meses y medio. Y el llamado es a un gran paro nacional para oponerse a “la precarización de las misiones públicas, la degradación de las condiciones de trabajo y la congelación de salarios”. Además, denunciaron un incremento en el uso de contratos a corto plazo en los servicios públicos.

Las centrales han convocado unas 140 manifestaciones en toda la nación, pero especialmente en París (capital), donde a partir de las 14H00 locales (12H00 GMT) lxs líderes de los tres principales sindicatos laborales (CGT, FO y el CFDT) han marchado juntxs por primera vez desde 2010, aunque la convocatoria ha sido de los nueve sindicatos mayoritarios de funcionarixs.  Participaron unas 15.000 personas según la Prefectura de Policía; se desconoce el recuento de los sindicatos.

La decisión de Macron de eliminar 120 mil puestos de trabajo para 2022 ha provocado un fuerte rechazo en los funcionarios. Ante esto se esperan actividades el resto de la semana, cuyo colofón será el sábado, cuando se desarrolle una concentración masiva bajo el lema “contra el incendio Macron, un tsunami popular el 26 de mayo”, promovida por el veterano líder izquierdista, Jean-Luc Mélenchon.

Lxs participantes en la marcha sindical de protesta en París mostraron su rechazo atacando símbolos capitalistas, y repelieron los ataques de la policía sin causar heridxs;  esta ha reprimido la protesta utilizando cañones de agua y granadas aturdidoras de gas lacrimógeno para dispersar a lxs manifestantes (se desconocen el número de heridxs causadxs por la acción  policial). Como resultado, diecisiete personas fueron arrestadas, sin excluir que haya habido más detenciones.

El paro afectó a las escuelas primarias y secundarias, a las guarderías públicas, al transporte aéreo y al sector energético. Es el tercero desde la elección en mayo de 2017 de Macron, quien se ha comprometido a recortar el gasto público, reducir el número de funcionarios y llevar a cabo una transformación profunda del país. El paro también afectó a lxs viajerxs, ya que fueron cancelados cientos de vuelos con salida y destino en Francia debido a la participación en la huelga de los controladores aéreos galos.

Varios miles de manifestantes se congregaron también en otras ciudades, incluidos cerca de 4, 500 en Lyon, según la policía (se desconoce el recuento de los sindicatos). Pascale Lestideau, una enfermera de la ciudad de Brest denunció condiciones de trabajo “extremadamente difíciles” y recortes “intolerables”. “Todo eso nos obliga a renunciar a nuestros valores de cuidado y eso es muy, muy difícil para nosotros”, dijo.

(Fuente: Resumen Latinoamericano)

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