Egipto: Bienvenidos a la Península del Sinaí, donde los soldados disparan a niños y luego se jactan en Facebook

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Incluso para los estándares de la guerra sucia de Egipto, un vídeo que ha circulado esta pasada semana en el que aparecía un joven que suplicaba por su madre momentos antes de recibir un disparo en el centro de Sinaí es totalmente desgarrador.

Cuando se trata de Egipto, oímos hablar de muchas cifras, – 60.000 presos políticos, 1.000 manifestantes masacrados en un solo día, 378 desapariciones forzadas al año – pero, a medida que aumentan los números, nos hemos vuelto insensibles a la escala de opresión que tiene lugar en este país del Norte de África, donde hace tiempo se celebraba su levantamiento en la Primavera Árabe.

El vídeo del joven nos recuerda lo mal que ha salido todo, y que detrás de todos  y cada uno de los asesinatos extrajudiciales cometidos por las autoridades egipcias había una persona con una familia, una vida, un mundo.

El vídeo fue grabado por un soldado de la región del Sinaí en 2015 y fue enviado a un activista egipcio que lo filtró esta semana, pero sólo después de que el ejército publicara una foto del cuerpo del joven con material para fabricar bombas a su lado.

Durante los tres años que ha tardado en publicarse este brutal crimen, ¿cuántos otros actos de violencia como este han sucedido y no se han compartido en las redes? Sin duda, no se trata de un incidente aislado. Muchas personas que desaparecieron o fueron detenidas han sido asesinadas de forma extrajudicial y después etiquetadas como terroristas, en un intento macabro de justificar su muerte.

Sinaí siempre ha sido una de las zonas más olvidadas de Egipto, ignorada por los medios y hogar de las constantes promesas incumplidas de gobiernos corruptos. Durante su primera campaña presidencial, Sisi se comprometió a desarrollar plenamente la región en menos de dos años, pero terminó por describirla como un caldo de cultivo de terroristas e implementó un estado de emergencia con toques de queda y restricciones de desplazamiento.

A lo largo de los años, su dura guerra contra el terrorismo se ha intensificado y ha destruido las vidas de incontables ciudadanos, culminando con la “Operación Sinaí 2018”, iniciada en febrero, con la que prometió restaurar de una vez por todas la seguridad y la estabilidad en la región. Human Rights Watch calcula que, desde entonces, 420.000 residentes del Norte de Sinaí han necesitado ayuda urgente.

La semana pasada, la dirección de agricultura de Egipto afirmó que el ejército había nivelado al 90% de las granjas en Rafah, Sheikh Zuwaid y Al-Arish, junto a unos 20 pueblos de Rafah. Los pueblos y ciudades han quedado aislados los unos de los otros, y el Norte de Sinaí, del resto de la región. Como resultado, ha surgido una crisis alimentaria y médica.

El gobierno ha cortado el agua y la electricidad, ha destruido escuelas y casas, ha interceptado señales móviles y ha confiscado coches. Miles de personas han sido detenidas y cientos han muerto.

El túnel de Suez, que une la Península de Sinaí con el resto de Egipto, se ha convertido en un punto de control con estrictas medidas de seguridad, y quienes intentas atravesarlo desde cualquier dirección suelen ser obligadas a dar la vuelta.

Las tiendas de Sinaí carecen de productos básicos, ya que los conductores que pasan por el túnel no tienen la autorización de seguridad necesaria o impiden que los bienes que transportan puedan pasar. Antes, el gobierno ya había prohibido la entrada al Sinaí de pesticidas agrícolas, productos químicos, repuestos de moto o 4×4 e incluso camellos. Como me decía un activista de la zona, “estamos en Gaza, o quizás incluso peor. Tienen un lobby, nosotros no.”

A los turistas que una vez frecuentaban los populares resorts del Mar Rojo en el Sur del Sinaí les soprenderá saber lo que está ocurriendo en la provincia norte, que está subdesarrollada en comparación, y, sin duda, nadie la menciona en los pósters brillantes que publicitan unas vacaciones en las playas de la zona.

Está brecha está a punto de aumentar, una vez que se firme el proyecto de construir una mega ciudad de 1.000 kilómetros cuadrados en el sur del Sinaí. El proyecto, dirigido por Arabia Saudí, tiene un presupuesto de 10.000 millones de dólares y supondrá la construcción de 50 complejos turísticos, cuatro pequeñas ciudades, puertos deportivos para yates, reservas naturales y buceo a un precio que, probablemente, será mucho más alto que el sueldo medio. Los ciudadanos temen que sus vidas empeoren cuando comience la construcción.

Ahora es ilegal que periodistas y ONGS entren en el Norte del Sinaí sin permiso, que raramente se les concede, por la simple razón de que las autoridades no quieren que el mundo sepa lo que está pasando allí. Las redes sociales que están documentando los acontecimientos a menudo son cerradas, y la gente calla por miedo.

Por el contrario, el ejército egipcio utiliza estas mismas páginas para jactarse de sus acciones.     Posando frente al escarpado paisaje de Sinaí con una pistola en la mano, el oficial Mohammed Amer anunció en Facebook que fue él quien mató al niño del vídeo filtrado. Una cosa está clara en la guerra sucia de Sinaí – Mohammed no se enfrentará a la justicia por su crimen.

(Fuente: Monitor de Oriente / Autora: Amelia Smith)

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