Se inicia en Cuba el quinto ciclo de los diálogos de paz entre el gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN)

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Cuba acoge desde ayer el quinto ciclo de los diálogos de paz entre el gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), tras ser suspendido en abril último. La Habana confirmó su disposición de acoger las negociaciones tras recibir la solicitud oficial de las partes interesadas

La decisión fue celebrada por organizaciones sociales de Colombia que resaltaron el aporte de Cuba en el proceso de paz, así como la experiencia de la isla como país sede de la instancia negociadora entre el gobierno y la exguerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).

La etapa actual se inició en Quito, Ecuador, pero ese país frenó en abril último su participación como sede y garante de los diálogos tras la crisis de seguridad en la frontera con Colombia.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia agradeció a Cuba por acoger la mesa de diálogo que sostiene con el gobierno de Juan Manuel Santos en la búsqueda de un acuerdo de paz. “Agradecemos al pueblo cubano y a su gobierno por acoger la sede de la mesa de los Diálogos de Paz; esperamos desde este territorio se avance hacia una paz con trasformaciones”, declaró en Twitter el movimiento guerrillero.

También a través de las redes sociales la fuerza insurgente subrayó su voluntad para pactar con el gobierno colombiano un nuevo alto al fuego, mejor al establecido entre el 1ro de octubre de 2017 y el 9 de enero de este año. “Ratificamos nuestra disposición para lograr un cese el fuego bilateral que acompañe las dinámicas de participación de la sociedad en el proceso de paz y lleve alivios humanitarios a los territorios”, señaló el ELN.

La delegación del ELN aseguró, a su llegada a La Habana, estar lista para avanzar en el proceso de paz, y espera en esta capital a los representantes del gobierno de Juan Manuel Santos para abordar, entre otros temas, el cese el fuego.

Trascendió asimismo en esta capital que desde La Habana el jefe de la delegación de la guerrilla, Pablo Beltrán, pidió que la paz no sea un tema electoral, sino un compromiso de Estado. “Todas las fuerzas políticas en Colombia deben tener un compromiso de Estado con la paz, no es un asunto electoral, y ese compromiso es manteniendo la palabra y los acuerdos, y manteniendo una continuidad del esfuerzo por la paz”, afirmó.

(Fuente: Prensa Latina)

Pablo Beltrán, líder del ELN, habló claro en La Habana

Palabras de Pablo Beltrán, jefe de la Delegación de Diálogos del ELN durante la comparecencia conjunta de las partes ante los medios de comunicación sobre la reanudación de la Mesa de Diálogos entre el Gobierno de Colombia y el ELN

“En primera instancia quiero hacer un reconocimiento al pueblo y a la República de Cuba que de manera generosa han aceptado alojar esta mesa. Venimos de un pequeño traspiés dado que este Quinto Ciclo se estaba desarrollando en la ciudad de Quito pero por dificultades internas de Ecuador no pudo continuar allá.

Cuba tradicionalmente ha sido afecta y solidaria con la búsqueda de paz en Colombia y eso nos compromete. Esperamos que estos trabajos que iniciamos hoy den el mejor de los frutos, como mencionaba Gustavo Bell, el jefe de la delegación del Gobierno.

Yo quiero decir algo sobre una caracterización que hizo el embajador Iván Mora [jefe del equipo de garantes cubanos en la Mesa]. Colombia, realmente, está pasando por un momento complejo y difícil. Explico por qué. Estamos en un esfuerzo que ya, si no estoy mal, está completando cuatro años seguidos en un proceso de paz que ha llevado a un proceso de desmovilización de la otra guerrilla que estaba en Colombia, las FARC, pero ese proceso en este momento enfrenta unas dificultades muy grandes, las más grandes que ha enfrentado, y hacemos esfuerzos y votos para que esas dificultades se superen, para que los incumplimientos que hay se superen, y para que los ataques que recibe ese proceso por lo menos cesen o se amainen. No es quizá la mejor manera de expresar esto, pero tengo el deber de ser solidario con los compañeros de las FARC que han puesto, como decimos en Colombia, todos los huevos en una sola canasta y ven cómo la canasta está a punto de caerse y partirse la inversión que ellos han hecho.

Pese a esas adversidades, nosotros somos conscientes que el único camino viable para Colombia para lograr una solución política es que esta vía de diálogo salga adelante. Ninguna adversidad va a hacer que nos levantemos de la mesa. Gustavo Bell decía que uno de los objetivos de la mesa es sacar la violencia del conflicto… desgraciadamente en Colombia estamos enfrentando una situación muy compleja. De un año a otro ha crecido un 20% el asesinato de líderes sociales y opositores. Nosotros hemos hecho el reclamo de esto, todo el movimiento social y de izquierda hace el reclamo, pero, en vez de contenerse o neutralizarse, toda esta situación va configurando un genocidio de la oposición, de la oposición que actúa en la legalidad.

Ustedes comprenderán la preocupación nuestra; porque si a nosotros se nos invita a dejar las armas y a hacer la lucha política en la legalidad pero nos está esperando ese escenario… deben entender que no son muchas las certezas que nos esperan. Entonces… insisto: las adversidades, las dificultades no van a hacer que este proceso se detenga.

Este proceso tiene dos grandes objetivos: sacar la violencia de la política -y somos dos partes y cada parte debe hacer esfuerzos para que eso ocurra- pero, a su vez, propiciar unas transformaciones en Colombia, porque nada haríamos, nada ganaríamos, si no ocurren unas transformaciones que cambien las condiciones que generan el alzamiento armado. Si no hay esas transformaciones que cambien la realidad nacional de Colombia para que no vuelva a ocurrir alzamiento armado… esta generación de guerrillas podremos dejar de ser guerrillas pero otras aparecerán. Se trata, entonces, de encontrar soluciones de fondo, por eso esta agenda y esta mesa tiene esos dos propósitos: propiciar esas transformaciones que de verdad den cuenta con acabar el conflicto armado, y sacar la violencia de la política.

En lo inmediato, este ciclo se va a dedicar, como ya lo dijo Gustavo Bell, a pactar un nuevo cese al fuego bilateral, temporal y nacional mejor que el anterior. Acabamos de salir de una experiencia más o menos exitosa de 101 días de cese al fuego bilateral, esperamos sacar las enseñanzas debidas de esa experiencia y proyectar un segundo momento de cese bilateral, temporal y nacional. Y, a su vez, también la agenda que hemos pactado para las conversaciones busca que sea la misma sociedad colombiana la que diga cuáles son los cambios que necesita el país y que haya compromiso de las fuerzas políticas por sacar adelante esos cambios. A eso lo hemos llamado un Diálogo Nacional.

En resumen, lo que venimos a hacer a La Habana es a sacar adelante un esfuerzo de Diálogo Nacional en Colombia y un nuevo cese al fuego bilateral, temporal y nacional que ese diálogo avance”.

(Fuente: Resumen Latinoamericano)

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