Los accidentes laborales repuntan en Málaga a causa de la precariedad. 21.164 trabajadores accidentados el pasado año

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La cifras de siniestralidad en el trabajo vienen aumentando de forma inquietante y sostenida en la provincia de Málaga desde hace un lustro y los sindicatos aseguran que el motivo principal, más allá de que en los últimos años se esté generando más empleo y haya más ocupados, reside en la elevadísima tasa de precariedad laboral existente en el mercado (algo que achacan principalmente a los efectos de la reforma laboral) y a lo que califican como un abandono de las empresas en materia de inversiones en seguridad.

El año 2017 cerró con un total de 21.164 accidentes laborales en la provincia y un incremento del 8,3% en relación al año anterior. El punto más trágico fue, sin duda, el incremento del 23% en la cifra de accidentes mortales: CCOO tiene contabilizados 21 fallecimientos, por los 17 que hubo en 2016. No obstante, las cifras oficiales que maneja la Administración reducen esta cifra a 18, ya que por criterios técnicos algunos de los fallecimientos no se computaron como muerte laboral, según explica el secretario de Salud Laboral y Prevención de Riesgos de CCOO, José Martín Anaya. Los números, en todo caso, son muy preocupantes.

El incremento de la siniestralidad da continuidad a una tendencia de subida iniciada en 2012, uno de los ejercicios más duros de la crisis y en el que precisamente el Gobierno aprobó su controvertido texto. Si en aquel ejercicio la cifra de accidentes fue de 14.417, el volumen ha ido subiendo año a año hasta situarse un 46,7% por encima de aquellos niveles. Los números son los más altos en la provincia de los últimos ocho años aunque sí están todavía bastante por debajo de los 36.380 de 2007, el último de bonanza antes del estallido de la crisis.

El arranque de este 2018 no está haciendo sino confirmar que el número de accidentes sigue creciendo. En los dos primeros meses del año (todavía correspondiente a una época del año con menos volumen general de trabajadores por ser temporada baja turística) se han registrado algo más de 2.700 siniestros, con un aumento del 15% sobre el mismo periodo del año anterior. Hasta febrero se contabilizan cuatro muertes laborales, una más que a estas alturas de 2017.

“Se constata un desmesurado aumento de la siniestralidad laboral en Málaga, situación que se asemeja al resto de provincias andaluzas, lo que nos indica que no estamos ante un fenómeno local sino antes un patrón conductual homogéneo derivado de las condiciones laborales que rigen desde las últimas y nefastas reformas laborales. La Prevención de Riesgos Laborales sigue secuestrada por la reforma laboral”, explica Anaya, que insiste en la necesidad urgente de revertir la situación.

“Los datos no son el resultado de una maldición ni fruto de adversas casualidades, son clara y directamente la consecuencia del aumento de la precariedad laboral, de la inestabilidad en el empleo”, añade. Para el sindicato, una de las claves es que la prevención de riesgos laborales “ha vuelto a ser el pariente pobre, la materia olvidada y considerada como un gasto a erradicar”, añade. El sindicato también atribuye esta mayor siniestralidad a «la sobrecarga de trabajo, el estrés, las largas jornadas laborales o los bajos salarios» que sufren muchos trabajadores.

Los datos de 2017 reflejan una subida de la siniestralidad generalizada. Los accidentes leves (que representaron la gran mayoría) aumentaron un 8,2% hasta los 20.772. Los graves se situaron en 305, con un incremento del 26,2%, y los mortales, con los 21 fallecimientos antes mencionados, aumentaron el citado 23,5%.

Por sectores, los servicios fueron el segmento con más accidentes, en línea también con su peso preponderante tanto en actividad como en empleo dentro de la economía malagueña: en total se registraron más de 15.600 siniestros, el 73% del total, y seis fallecidos. El segundo sector con más siniestralidad fue el de la construcción (cerca de 3.000 accidentes), que sin embargo encabezó la triste lista de fallecimientos, con ocho muertes en los tajos. La industria contabilizó 1.786 accidentes, con tres fallecidos, y el sector agrario 652, con cuatro víctimas mortales.

¿Qué dicen los empresarios? Fuentes de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) afirman que el repunte de la siniestralidad está relacionado con la reactivación de la actividad económica y el mayor número de trabajadores pero reconocen que es posible que «todos los agentes económicos y también las administraciones hayamos podido bajar un poco la guardia» en materia de prevención.

Desde la CEM apuestan por retomar la conciencia de «siniestralidad laboral cero» y analizar las causas de la subida de accidentes, y recuerdan que a nivel andaluz se suscribió hace unos meses un acuerdo con la Junta y los sindicatos para desarrollar la Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud en el Trabajo (2017-2022), que contará con un presupuesto de 59 millones de euros.

Con 57 líneas de actuación, la estrategia priorizará , por ejemplo, las acciones referidas a la seguridad vial, capítulo que actualmente supone un 13% de los accidentes en el trabajo; el cáncer de origen laboral, y las enfermedades profesionales, sobre todo las musculoesqueléticas, que representan el 60% de todas las comunicadas en los partes. Las previsiones también contemplan actuaciones de choque en los sectores con mayor siniestralidad, los programas de promoción de hábitos saludables en las empresas y la investigación de los accidentes.

CCOO lamenta por su parte que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se quede muchas veces “en el papel, por si viene la Inspección, pero sin que sus medidas se implementen de forma activa”. “Muchas empresas todavía creen que es un gasto excesivo e innecesario”, señala. También recuerda que la mayor tasa de siniestralidad se da cuando las empresas recurren a subcontratas.

Los sindicatos temen además los efectos de una reciente modificación normativa introducida por el Gobierno en el que se regula el establecimiento de un sistema de reducción de las cotizaciones por contingencias profesionales a las empresas que hayan disminuido de manera considerable la siniestralidad laboral.

“Empresas y mutuas, al no ser preceptiva la comunicación a la Representación Legal de los Trabajadores, pueden conseguir el bonus no admitiendo los siniestros o no comunicando más que aquellos que sean imposibles de ocultar. En muchos casos no se podrá averiguar si es real o no la reducción de la siniestralidad”, advierte CCOO.

(Fuente: La Opinión de Málaga)

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