Europa Laica realiza una campaña para que en la Declaración de la Renta no se marque ni la casilla de la Iglesia ni la de fines sociales

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Un año más Europa Laica, coincidiendo con el arranque oficial del periodo de Declaración de la Renta,  pone en marcha su campaña cívica y democrática para que NO SE MARQUE NINGUNA DE LAS DOS CASILLAS DEL IRPF NI LA CASILLA DE LA IGLESIA CATÓLICA NI LA DE FINES SOCIALES.

Cívica porque informamos a la ciudadanía de que no es de recibo detraer los recursos públicos procedentes de los impuestos, que son de todos y para todos,  para financiar fines particulares, como son los religiosos, perjudicando los intereses generales. Más aun cuando la Iglesia católica tiene el compromiso de autofinanciarse, claramente incumplido.  Democrática porque marcar la casilla de fines de interés social supone asignar recursos públicos a organizaciones de todo tipo, sin control alguno, cuando, por el contrario, los derechos sociales básicos, exigibles a los poderes públicos por la Constitución, deben formar parte de una política y decisión de los poderes públicos, Gobierno y Parlamento, no pudiendo depender de la arbitrariedad.

Un año más Europa Laica informará por toda la geografía española de estos temas en mesas informativas, repartiendo folletos y realizando charlas divulgativas.

Denunciamos las informaciones falsas e interesadas sobre que la Iglesia católica,  a través del IRPF, también realiza labores caritativas y de asistencia social puesto que la práctica totalidad de lo que recauda por la casilla de la Iglesia se utiliza para pagar los sueldos y seguros sociales de curas y obispos, universidades eclesiásticas, la propaganda episcopal y los gastos generales de su funcionamiento.

En la Declaración del IRPF del ejercicio pasado, el número de contribuyentes que no marcaron ni la casilla de la Iglesia ni la de fines sociales aumentó en 600.000, descendiendo igualmente el número de declaraciones a favor de la Iglesia en los tramos de renta de menor poder adquisitivo. En todo caso, en un clima de grave deterioro económico y social de la última década, con recortes multimillonarios en educación, sanidad y servicios sociales, no es de recibo que  el conjunto de la Corporación católica, amparada en unos Acuerdos preconstitucionales con el Estado, succione por distintas vías del erario público más de 11.600 millones de euros anuales.

Europa Laica considera necesario e inexcusable la derogación de los Acuerdos con la Santa Sede y con otras confesiones religiosas.

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EUROPA LAICA PROPONE A LA CIUDADANÍA NO MARCAR NI LA CASILLA DE LA IGLESIA CATÓLICA, NI LA DE FINES SOCIALES.

LAS CONFESIONES RELIGIOSAS DEBEN AUTOFINANCIARSE CON LAS APORTACIONES DE SUS FIELES.

ASIMISMO DENUNCIA LA COSTOSA CAMPAÑA PUBLICITARIA PAGADA CON DINERO PÚBLICO Y ORQUESTADA, AÑO TRAS AÑO, POR EL GOBIERNO Y LA IGLESIA CATÓLICA PARA INSTAR A LOS CONTRIBUYENTES A QUE MARQUEN LAS CASILLAS.

EL AÑO PASADO FUERON 600.000 CONTRIBUYENTES MÁS LOS QUE NO FIRMARON NINGUNA CASILLA, CONTRIBUYE A QUE ESTE AÑOS SEAMOS MÁS, DIFUNDE ENTRE TUS CONTACTOS Y REDES

Europa Laica insta a la ciudadanía a NO marcar ninguna de las dos casillas de la Declaración del IRPF, tanto la de la Iglesia Católica, como la de Otros Fines de Interés Social, por estos motivos:

  1. Quienes marcan las casillas de la asignación tributaria no aumentan su contribución a la Hacienda Pública, sino que reducen su aportación, pagan al Estado un 0,7 o un 1,4 % menos, que pasa a la Iglesia católica. Así el dinero recaudado por esta vía sale de los Presupuestos Generales, no es una aportación del contribuyente.
  2. Nos manifestamos en contra de que el Estado sirva de recaudador de la Iglesia Católica, destinando dinero público para fines exclusivamente religiosos y de mantenimiento del clero católico, por lo que entendemos que no debería existir dicha casilla en la Declaración de la Renta. El dinero recaudado a favor de la Iglesia Católica, es utilizado por esta Corporación religiosa para pagar sueldos y seguros sociales de curas y obispos, para gasto corriente y proselitismo de la Conferencia Episcopal, para publicidad y propaganda de las campañas eclesiales, para la financiación de sus propios medios de comunicación, para las, universidades eclesiásticas, para montar campañas antiaborto, homófobas… y contra diversidad de derechos civiles, para las beatificaciones, para engordar las arcas del Vaticano, para el pago del IVA… En fin, nada que ver con fines sociales ni benéficos..
  3. En cuanto a la casilla de “Otros Fines de Interés Social”, Europa Laica puede reconocer la labor de algunas de las ONGs (incluidas las religiosas) beneficiarias de dicha casilla. No obstante, la mera existencia de esta casilla sirve a efectos de legitimación (o como coartada) de la existencia de la casilla de la Iglesia Católica, pues ofrece apariencia de donación voluntaria y de libertad de elegir en qué se gastan los impuestos, cuando, en la práctica, no es así. Marcar una u otra o las dos casillas, a efectos prácticos y presupuestarios, tiene como objeto calcular la cantidad sobre el total del impuesto recaudado que se repartirá entre la Iglesia Católica y las ONGs (y que se detrae de otros gastos sociales en los que pudiera emplearse dicha cantidad). No supone, por tanto, una donación voluntaria sino una forma con la que establecer qué cantidad del dinero de todos (quienes marcan y quienes no marcan una, otra o ninguna casilla) se destinará a la Iglesia y los Otros Fines. Distinto quizá sería si, además del impuesto, el contribuyente pagara un 0,7% más para dichos fines (de la iglesia u otros), en cuyo caso sí sería una donación voluntaria, lo que no es el caso en el modelo actual. Y en cuanto a la libertad de opción al señalar una u otra casilla, hay que recordar que los impuestos “no son” de los contribuyentes, sino para atender a los gastos generales de todos y no para financiar creencias privadas.
  4. Los derechos sociales básicos exigibles a los poderes públicos por la Constitución Española no pueden quedar al margen, por tanto, de la asignación y discusión de los Presupuestos del Estado, ni de los procedimientos de control que garanticen que se asignen con equidad, eficacia y objetividad, y siempre en función de los intereses generales. De lo contrario nos situamos en el terreno de la discrecionalidad y se posibilita la asignación de recursos públicos con criterios sectarios y clientelistas. Por ello exigimos un cambio de modelo de forma urgente.

(Fuente: Web de Europa Laica)

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