Marruecos: Continúan las protestas de la población contra el cierre de las minas y la represión policial en la ciudad de Jerada

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Los manifestantes se han enfrentado nuevamente este miércoles a las fuerzas de seguridad en la ciudad minera de Jarada, en el roroéste, cerca de la frontera con Argelia. Fuerzas de seguridad marroquíes reprimieron nuevas protestas en la ciudad de Jerada, deprimida tras el cierre de minas y el incumplimiento de promesas de proporcionar ayuda y crear empleos, se supo hoy aquí.

Los medios oficiales se abstuvieron de mencionar los disturbios y sus consecuencias, pero activistas laborales refirieron que este miércoles los manifestantes incendiaron cinco carros celulares e hirieron a varios gendarmes enviados a dispersarlos con gases lacrimógenos, bastones y fusiles cargados con perdigones.

Un activista en Jerada ha asegurado que los residentes organizaron una sentada contra una declaración del Ministerio del Interior marroquí este martes que advirtió de que estaba listo para actuar de manera decisiva a menos que las protestas cesaran.

En respuesta a la sentada los vehículos de la policía aplastaron a los jóvenes manifestantes dejando dos muertos y decenas de heridos. Según el sitio web Lakome, que cita fuentes del Hospital de Jerada, se han registrado más de 228 heridos.

Los manifestantes han prendido fuego este miércoles a cinco vehículos de la Policía y se han enfrentado a ellos, según un funcionario local. Un número no especificado de agentes de Policía ha resultado herido y ha sido trasladado un hospital en Oujda, la principal ciudad del noreste, según un comunicado. Al menos nueve personas han sido detenidas.

Después de ver la reacción de las autoridades marroquíes en Jerada, la población ha perdido toda esperanza de ver el estado de derecho instaurarse en Marruecos. Los años de plomo vuelven bajo el silencio cómplice de Francia y la comunidad internacional que prefieren callarse en nombre de intereses geopolíticos. Otro hecho que llama la atención es el silencio de los partidos políticos. El ciudadano simple se pregunta si todavía hay partidos políticos en Marruecos.

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Desde el cierre de las minas, debido a un derrumbe que mató a dos hermanos, nueve dirigentes sindicales han sido arrestados. El malestar de la población de Jerada aumenta por la promulgación, con el beneplácito del Fondo Monetario Internacional, de medidas de austeridad para equilibrar el presupuesto, entre ellas el recorte de subsidios a productos de primera necesidad.

Conocidas como las “protestas del pan negro”, la gente ha encontrado un terreno común con los manifestantes en la turbulenta región del Rif desde 2016, estimulada por la muerte de sus parientes a manos de las autoridades locales.

Las protestas en Jerada, que han estado en curso durante algún tiempo, han ido en aumento tras la muerte de los dos hermanos el año pasado que se ahogaron mientras buscaban carbón después de que, erróneamente, rompieran un pozo de agua. Otro minero murió recientemente cuando se derrumbó un eje según el Ministerio del Interior. Los activistas pidieron a los residentes de Jerada que salieran a la calle.

Los residentes creen que su ciudad ha sido abandonada desde que las minas se cerraron hace unos 20 años, en medio de la tensión con la vecina Argelia, lo que obligó al cierre de la frontera cercana. Según los mineros, a menudo son explotados: pueden vender bolsas de carbón por alrededor de 6,5 a 8,7 dólares a los comerciantes que luego las venden por cantidades mucho más altas a restaurantes y hoteles.

Los mineros se sienten abandonados. “Las personas influyentes explotan a los mineros, que no tienen otros trabajos, y las autoridades lo saben”, explicó el activista local, Abdelwahab Hoummani. “Exigimos empleos, desarrollo y el enjuiciamiento de personas corruptas”.

Los ciudadanos también expresan su rabia en las calles. En Jrada, los mineros del carbón trabajan en condiciones sórdidas, sujetos a la explotación. Las infraestructuras inadecuadas y los cambios económicos hacen el negocio del carbón insuficiente para una vida digna. Aunque venden su carbón por mucho menos de lo que vale, los mineros mueren en condiciones desastrosas e insalubres. Los manifestantes han reaccionado echándose a las calles. Al igual que en la zona del Movimiento Popular del Rif, el gobierno ineficiente en la región norte del país exacerba la vulnerabilidad y la austeridad.

La magnitud de los disturbios inquieta al gobierno y la monarquía de Marruecos, país que no experimentó el impacto de las protestas de 2011 en Estados norafricanos, entre ellos su vecino Túnez, cuyo presidente de la época huyó, y Egipto, donde el mandatario Hosni Mubarak se vio obligado a renunciar.

(Fuentes: Prensa Latina / Monitor de Oriente / Kaos en la Red)

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