Euskal Herría: Miles de personas participan en una masiva manifestación en Iruñea tras la muerte de Xabier Rey en Puerto III (vídeo)

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Miles de personas han participado ayer en una masiva y emotiva manifestación denunciando la muerte de Xabier Rey y la política penitenciaria del Estado español. La convocatoria, realizada por la Izquierda Abertzale, ha partido desde los cines Golem para concluir en la plaza Monasterio de Azuelo, donde se ha realizado un emotivo acto.

Una multitudinaria manifestación recorrió las calles de Iruñea para criticar una política carcelaria calificada de “asesina”. La protesta recorrió el barrio de Donibane, de donde era natural Xabier Rey, que apareció muerto en su celda en la prisión de Puerto III el pasado martes. Más de 9.000 personas respondieron a la llamada de la dinámica Kalera.

La manifestación arrancó pesadamente, como guardando todavía luto por la muerte de Xabier Rey. Delante de la pancarta avanzaba un retrato con la foto de Xabier. Por detrás iban los miembros del grupo Amaiur sosteniendo por los bordes una enorme ikurriña. Todos esos dantzaris con crespones negros habían coincidido más o menos tiempo con Rey, pues bailar fue una afición que no abandonó mientras estuvo libre. Un año antes de su detención en 2008, el preso tomó parte en el aniversario de ese grupo de dantzas que hunde sus raíces en la ikastola. Unos pasos por detrás de los dantzaris, venían los joaldunak de Donibane con claveles rojos en la mano.

La pancarta rezaba “Espetxe politika hiltzailea” (la política penitenciaria asesina) y la empuñaban responsables políticos y de la dinámica Kalera que impulsan Sortu, LAB y Ernai. A su espalda se avistaba a los familiares más cercanos de Rey. Entre ellos, su hermano mellizo y sus padres, que recibieron un sinfín de muestras de afecto.

Pese al innegable ambiente de duelo, la de ayer no fue una manifestación silenciosa. “’Antxo’, gudari, gogoan zaitugu”, se escuchó en numerosas ocasiones, en referencia al sobrenombre por el que era conocido Rey. «Euskal presoak, etxera» y «Presoak, kalera. Amnistia osoa!» también se oían a cada poco. Estos gritos no estaban circunscritos a las primeras filas, sino que surgían por todo lo largo de la larguísima manifestación, que rozó el kilómetro.

GARA realizó el conteo de filas cuando la manifestación se había adentrado por Pío XII para poder incluir a quienes se incorporaron un poco más adelante y cuando la protesta solo ocupaba el doble carril de una única dirección, ya que al principio la gente desbordó la mediana y cortó Sancho el Fuerte en ambas direcciones. Al avanzar de forma lenta, las filas iban apretadas. Aun así, mientras la cabecera cruzaba los últimos metros hasta la plaza del Monasterio de Azuelo, la últimas filas se encontraban en el cruce de Pío XII con Monasterio de Urdax. Cuando el recuento de filas llegó a los 9.000, se había alcanzado ya prácticamente la cola.

Una llama y claveles rojos

Varios de los joaldunak que esperaban antes de subir al escenario en el que se puso fin a la manifestación apenas contenían sus lágrimas. El acto comenzó prendiendo una llama en un pebetero. Después, subieron esos joaldunak con los claveles que llevaban desde los Golem para colocarlos junto al fuego. Un par de jóvenes con violines comenzaron a tocar las notas del “Hegoak ebaki banizkio”. Sobre esa música, una representación de la izquierda abertzale del barrio inició su discurso de despedida hacia Antxo, que también dirigieron a todos los presos. “Estamos con vosotros, aunque haya paredes, rejas, barrotes y funcionarios de por medio. Nuestro afecto hacia vosotros no termina y no terminará hasta que salga el último”, dijeron.

Desde la izquierda abertzale del barrio se ensalzó el ejemplo de entrega de Rey. Recordaron que las torturas que sufrió no alcanzaron “para anular su compromiso”. Asimismo, ambos portavoces del barrio prometieron a Antxo continuar por el camino hasta alcanzar “la estación de la libertad”, meta para la que señalaron tener fuerzas suficientes. En su discurso, se comparó la figura de Rey con la de Ángel Berrueta, cuya muerte sacudió al barrio, y cuya figura hoy constituye un referente.

Cuando terminó la canción, quienes subieron al escenario fueron los familiares de Antxo. De nuevo, los compañeros de dantzas volvieron a cobrar protagonismo. Una pareja bailó el aurresku sobre el escenario y el resto a pie de plaza. Mientras la gente aplaudía y se escuchaban gritos entre la multitud que se apiñaba para poder ver algo, los dantzaris subieron al escenario y colocaron más claveles rojos junto a las llamas.

En ese momento, comenzó la parte más dura del acto. Se acercó al micrófono Patxi Rey, hermano del preso que no superó el cautiverio. Sus palabras no se dirigían al público, sino que habló dirigiéndose a su hermano. Su mellizo arrancó con fuerza, aunque le tembló la voz. Se rompió en un par de ocasiones, pero la gente le arropó con sus aplausos para que siguiera. Patxi le contó a su hermano que la familia estaba muy unida, como a él tanto le gustaba, y le aseguró que saldrían adelante. “Esta puta cárcel ha hecho que nos unamos más”.

El mellizo reflexionó sobre el dolor que siguen sufriendo las familias de los presos y la venganza. “¿Qué es mucho y tiempo y qué es poco? Para ellos, 20 años de condena son poco tiempo. Y, sin embargo, una visita de 20 minutos, suficiente”, afirmó. “¡Qué duro, Xabitxu! Estamos jodidos. Estamos tristes. Se nos va a hacer difícil pensar, tener la certeza de que no te vamos a volver a ver, ni abrazar, ni oír. Pero estamos fuertes y vamos a seguir lo que tú y muchos otros empezasteis”, afirmó.

“Me da mucha pena que no hayas podido ver cómo de unido está este pueblo con tu familia. Esta es la Euskal Herria en la que creías, aquella por la que luchaste. Y no es un sueño, Xabitxu. Es real”. “La política penitenciaria hace su trabajo poco a poco. Ella se ha llevado a nuestro Antxo”. “Antxo no ha muerto. A Antxo lo han matado. Y los responsables de la muerte de ‘Antxo’ tienen nombres y apellidos: Estado español, la dispersión política y el PP que es su responsable”.

“La muerte de ‘Antxo’ era perfectamente evitable”

El relevo del hermano lo tomó Arkaitz Rodríguez, secretario general de Sortu, con un discurso más político. A su término, todas esas miles de personas cantaron el “Eusko gudariak”.

Rodríguez afirmó que “La muerte de ‘Antxo’ era perfectamente evitable”. “Exigimos el fin de la actual política penitenciaria que es criminal y asesina», aseguró Arkaitz Rodríguez en el acto central tras la manifestación. El secretario general de Sortu hizo lectura de un escrito en nombre de Kalera, en el que se recordaba que, de no haberse empleado una política carcelaria de excepción y venganza, Rey «podría estar en tercer grado, saliendo con permisos, gozando de la compañía de sus familiares, amistades y vecindario”.

Rodríguez apeló a la implicación de todas las fuerzas políticas, a excepción de UPN y PP, para acabar con la política penitenciaria que ejerce el Estado sobre los presos. Instó a acordar una hoja de ruta que arranque con el fin del alejamiento, el primer grado y las medidas de excepción. Para después, “ir más allá y desactivar la propia legislación de excepción para, mediante la aplicación de la legislación ordinaria y de criterios de justicia transicional, proceder a la excarcelación de todos los presos políticos vascos y el retorno de los exiliados”.

El discurso se apuntaló sobre la certeza de que “la muerte de Antxo era perfectamente evitable”. En este sentido, el secretario general de Sortu se dirigió al PP para asegurar que “por mucho que retorzáis las leyes y que pervirtáis la democracia, por mucha Guardia Civil, Audiencia Nacional y cárceles de exterminio que empleéis, no vais a conseguir parar a este pueblo”. En este sentido, les recordó: “No lo conseguisteis parar en Gernika, no lo conseguisteis parar durante 40 años de dictadura fascista, no lo habéis conseguido durante otros 40 años de Régimen del 78 y no lo vais a conseguir ahora”.

El hecho de que Rey hubiera sido encarcelado después de denunciar torturas, también constituyo una de las denuncias centrales de las palabras del secretario general de Sortu. “Antxo fue torturado de manera salvaje durante los cinco días en los que estuvo incomunicado. Además fue condenado a consecuencia de la autoinculpación obtenida bajo torturas. Por tanto, ‘Antxo’ no debía de estar en la cárcel”.

En último término, Rodríguez denunció la hipocresía de quienes exigen únicamente a la izquierda abertzale hacer autocrítica. “Hablan de muertes injustas los coartífices de la dispersión, quienes gobernaron con el PSOE de los GAL, quienes han sostenido y aún sostienen al partido franquista”, aseguró. “Aquí todo el mundo tiene responsabilidades, no solo la izquierda abertzale. Ya es hora de que el resto asuma las propias. Dicen que a la izquierda abertzale aún le queda mucho camino por recorrer. Nosotros nos conformamos con que el resto reconozca su parte de responsabilidad en parte del sufrimiento”.

(Fuente: naiz.info / Ahötsa.info)

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