Los grupos de terroristas takfiríes, ante su derrota en Siria e Irak, comienzan a reagrupar sus fuerzas en el Magreb

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Los severos golpes propinados por el Ejército sirio y sus aliados, y la efectiva acción de las Fuerzas Aeroespaciales rusas están imponiendo a los grupos armados islamistas takfiríes el reagrupamiento en zonas escarpadas en la frontera entre Argelia y Túnez.

La táctica escogida por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) está basada en atraer a los desertores de Estado Islámico (EI) que han sido obligados a salir de Siria por la fuerte presión militar y salió a la luz tras la muerte en un combate con efectivos argelinos de Bilel Kobi.

Los servicios de inteligencia argelinos consideran que Kobi, uno de los lugartenientes del líder de AQMI, Abdelmalik Droukdel, cuyo nombre de guerra es Abu Musab Abdel Wadud, fue sorprendido y muerto por tropas especiales tunecinas en la zona mientras desarrollaba tareas de reclutamiento entre fuerzas dispersas de EI que han buscado refugio en las escarpadas montañas de Kasserine.

La gobernación tunecina de Kasserine es una de las 24 en que está dividido Túnez y colinda con Argelia, y la presencia de los islamistas en el área se explica por las dificultades para fuerzas militares convencionales de localizar y liquidar focos guerrilleros que funcionan en pequeñas unidades y con impedimenta mínima, lo cual les permite una movilidad dinámica.

Para AQMI la fractura de EI en Siria es observada como una oportunidad dorada que puede representar la supervivencia pues le permitiría recuperar miembros que dejaron sus filas por las de esa agrupación cuando registraba éxitos en Siria expresados en la ocupación de territorios que anunciaban una victoria inminente.

Es de notar en este sentido que AQMI sigue la línea de Al Qaeda, la agrupación armada que a fines de los años ´70 del pasado siglo creó en Afganistán el millonario saudita Osama bin Laden con apoyo financiero y logístico de la Central de Inteligencia de Estados Unidos, cuyos oficiales además proporcionaron entrenamiento en tácticas de guerra irregular.

Años después, haciendo honor al refrán ‘cría cuervos y te sacarán los ojos’, miembros de Al Qaeda organizaron y ejecutaron los ataques con aviones de pasajeros civiles contra las Torres Gemelas de Nueva York y la sede del Pentágono, Departamento de Defensa de Estados Unidos en septiembre de 2001, con saldo de más de tres mil muertos, según los informes oficiales.

De su parte, EI, también con presupuestos islamistas extremos, adoptó una conducta más agresiva, que replicó en otros países, entre ellos Libia e Iraq, además de Siria, donde encontró partidarios que le juraron lealtad, atraídos por los métodos expeditos con que elimina a quienes consideran sus adversarios.

Ejemplo clásico del predominio alcanzado por Estado Islámico está en Egipto, cuyo gobierno se encuentra enzarzado en una guerra a muerte con los grupos de esa denominación asentados en la península de Sinaí (este) sobre los cuales ejerce una presión constante y sistémica la cual, sin embargo, ha sido insuficiente para eliminarlos y reducirlos a la inoperancia.

En el caso egipcio concurre que la persistencia de los grupos armados cuenta con apoyo táctico de las tribus beduinas, las cuales los utilizan para apoyar demandas ante el gobierno. Además de las restricciones que imponen los acuerdos de paz con Israel, los cuales establecen limitaciones a los tipos de armas y medios que el Ejército puede desplegar en esa zona, colindante con su territorio.

Años atrás surgieron evidencias según las cuales oficiales de los servicios especiales israelíes visitaban la zona e incluso proveían suministros a los grupos armados con el evidente propósito de distraer fuerzas del Ejército egipcio.

En el caso de las acciones de los islamistas en las montañas de Kasserine hay diferencias ya que esos grupos pueden contar con la asistencia de sus similares en Mali y tienen una importante cantera entre jóvenes tunecinos desempleados que ven en los grupos armados una fuente de subsistencia.

Fuentes de seguridad tunecinas consideran que Al Qaeda quiere invertir en el reciente declive de EI y trata de reestructurarse en Argelia, Libia y Túnez, para lo cual ha comenzado a nombrar nuevos jefes en el terreno y apoyan el juicio en la muerte de Kobi y de Hamza al Nimr, muerto junto al anterior en la misma operación.

Es de suponer que no sean los únicos encargados del reagrupamiento de fuerzas y se encuentran alertas ante la posibilidad de nuevas acciones de gran magnitud para hacerse notar, similares a la ejecutada por un miembro de EI que mató a 39 extranjeros en una playa tunecina en junio de 2015.

La importancia que conceden tanto AQMI como EI a la reorganización de fuerzas quedó de manifiesto en unas declaraciones del jefe del Estado Mayor del Ejército Popular argelino, general Ahmed Gaid Salah, según el cual la inteligencia castrense de su país recibió información sobre la presencia en la zona de Abu Bakr Al Bagdadi en la región de Tamanrasset.

Días antes versiones sin confirmar aseguraron que Al Bagdadi, cuya muerte se ha anunciado varias veces, pero nunca ha ocurrido, ha sentado cuarteles en la turbulenta región del Sahel, en específico en las fronteras entre Chad, Níger y Libia.

Los informes, en ocasiones contradictorios, pero siempre con algo de verdad, sumados a ataques de sucursales africanas tanto de Al Qaeda, como de EI en Nigeria, Mali, Chad y Camerún demuestran que aunque desmedrados por su fracaso en Siria, los islamistas siguen vivos y aún darán mucho de qué hablar incluso en el futuro mediato.

(Fuente: Prensa Latina / Autor: Moisés Saab)

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