El Presidente de Ucrania, Piotro Poroshenko, firmó ayer la conocida como la Ley de Reintegración del Donbass

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El presidente ucraniano Piotro Poroshenko firmó ayer martes la Ley 7163 sobre especificidades de la política nacional para garantizar la soberanía estatal de Ucrania en los territorios de Donetsk y Lugansk. La legislación, conocida popularmente como Ley de Reintegración del Donbass, fue rubricada por Poroshenko, durante una reunión del gabinete de guerra, informó la presidencia.

Esta ley introduce el término de agresión rusa y el de territorios ocupados para Donetsk y Lugansk, que proclamaron su independencia, tras sendos referendos en mayo de 2014. Además, considera al 20 de febrero del citado año como “día de la ocupación rusa” de Crimea, obviando el referéndum donde la abrumadora mayoría de la población apoyó su independencia de Ucrania y el regreso a la jurisdicción de la Federación de Rusia, a la que perteneció hasta los años cicuenta.

La legislación aprobada acusa a Moscú de un “acto criminal de agresión” contra Ucrania y de ocupar temporalmente parte de su territorio al, afirma, en referencia tanto a las repúblicas populares del Donbass como a Crimea, a través de lo que denomina “administraciones de ocupación subordinadas al Kremlin”.

En realidad, Kiev intenta evadir toda su responsabilidad por la destrucción y sufrimiento que causaron las acciones sin sentido de las autoridades ucranianas, para pasar esa culpa a Rusia, comentó el Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país, el pasado 18 de enero. Con la nueva regulación se busca transformar la llamada operación antiterrorista en el Donbass en una acción de guerra y de pasar su dirección a los militares, a quienes se subordinará el resto de las fuerzas de seguridad.

La ley prevé la creación de un estado mayor operativo unificado que emplearía las Fuerzas Armadas contra la población civil en todo el país y no solo en el sureste, donde se encuentran Donetsk y Lugansk, sin anunciar una situación de guerra, explicó la cancillería rusa. Poroshenko adquiere así prerrogativas ilimitadas, cercanas a las de un régimen dictatorial, para aplastar cualquier oposición o descontento, por lo que solo se puede hablar de la preparación para la guerra, consideró en su momento la dependencia rusa.

Medios de prensa locales destacan que la referida ley entierra los acuerdos de Minsk, pactados hace tres años para un salida pacífica del conflicto, con una tregua, un repliegue de armamentos pesados, amnistía, intercambio de prisioneros y estatus especial para Donbass.

La ley ratificada ayer mediante su firma por Poroshenko fue aprobada el pasado 18 de enero, por 280 votos a favor con un mínimo necesario de 226 apoyos, La Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania. La normativa entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el periódico oficial del Gobierno.

Nueva etapa Bélica

En una muestra de la intencionalidad de utilizarla para el inicio de una nueva etapa bélica, el secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania, Alexandr Turchínov, informó que esta ley sobre la reintegración de Donbás crea las condiciones legales y organizativas para recuperar la integridad territorial del país. “Esa ley crea las bases legales y las condiciones organizativas para restablecer la integridad territorial de Ucrania en las regiones de Donetsk y Lugansk”.

Por su parte, las RPD y RPL denuncian que el documento busca librar una nueva guerra y contradice los acuerdos de Minsk. “Desde su punto de vista, esa ley permitirá a los militares de Ucrania declarar la ley marcial, lo que, desgraciadamente, viola por completo los acuerdos de Minsk”, dijo Alexandr Zajárchenko, el  jefe de la República Popular de Donetsk (RPD). Para el jefe de la RPD, “Ucrania muestra que no quiere una solución pacífica del conflicto, o sea, que se propone seguir con los combates y  crea para eso una plataforma política”.

En cuanto a Rusia ya calificó dicha ley de abierta manipulación de los hechos la aprobación por la Rada Suprema (parlamento unicameral) del proyecto de ley de reintegración de Donbass, al situar a este país como agresor en el conflicto del sureste ucraniano.

Todas las burdas manipulaciones en torno a acuerdos concretos llevan a ilusiones sobre la supuesta posibilidad de que la comunidad internacional entierre los arreglos de Minsk, consideró el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Grigori Karasin. El diplomático declaró al diario Izvestia que existe una avenencia tripartita firmada por Ucrania, Lugansk y Donetsk, con auspicio de otros actores internacionales, en febrero de 2015.

De acuerdo con lo pactado en la capital belarusa, en Donbass debe regir una tregua, la retirada de armamentos pesados de la línea de conflicto, intercambio de prisioneros, amnistía, estatus especial para Donbass y regreso al control ucraniano de su frontera con Rusia. Moscú denuncia que Kiev se niega a cumplir los acuerdos de Minsk en el orden como se previó en esa ciudad entre todas las fuerzas participantes en la confrontación. De hecho, los legisladores ucranianos han fuera de la ley todo lo relacionado con los acuerdos de Minsk.

(Fuente: Prensa Latina)

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