El conflicto saharaui al rojo vivo por la actitud marroquí

La intransigencia de Marruecos tras la visita este marzo al Sahara Occidental del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lleva al peor momento en 15 años al conflicto entre ambas partes con mediación del organismo mundial.

Paradójicamente el recorrido del líder mundial, a quien Rabat escamoteó incluso hasta sus visitas a territorios ocupados o liberados, sirvió a Marruecos más de pretexto para entorpecer el diálogo que de argumento para admitir por fin el referendo exigido por los saharauies para votar por su autonomía.

Muy en contra de la voluntad del Secretario General, su viaje, en lugar de facilitar las negociaciones entre los tres interlocutores hacia la independencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), terminó por elevar al rojo vivo el tono del contencioso, que amenaza ahora hasta con el retorno a las armas.

La reacción negativa de Marruecos surgió tras las primeras declaraciones de Ban ante la prensa, que fueron básicamente favorables al referendo, luego de recorrer el líder mundial la región a principios de marzo para rendir este abril su informe anual sobre el tema ante la ONU.

ZONA OCUPADA, DICE EL SECRETARIO GENERAL

Bastó con que Ban pronunciara en sus primeras declaraciones sobre el viaje la palabra “ocupación” para que Rabat respondiera calificándolas de “inaceptables”, cancelara su aporte a la Misión para el referéndum en el Sahara Occidental (Minurso) y ordenara la retirada de esa instancia de los 84 integrantes internacionales civiles.

Del lado opuesto, la respuesta no se hizo esperar: tras varias reuniones gubernamentales de emergencia entre los días 21 y 22 de marzo, el Alto Mando del Ejército Popular de Liberación Saharaui (EPLS) se declaró en máxima alerta y la población de su territorio sintió próximo de nuevo el peligro de la guerra.

Así, el clima político-militar alcanzó para la RASD una inusitada gravedad, justo cuando celebra el aniversario 40 este país proclamado por su pueblo tras ocuparlo Marruecos en 1976, luego de la retirada en 1975 de la anterior potencia ocupante, España, presente allí desde 1884.

Medios políticos coinciden en que esa reacción preventiva para su defensa es la más drástica asumida por líderes saharauies desde la guerra independentista interrumpida en 1991 por un cese al fuego mediado por la ONU, que prometió entonces convocar al tan controvertido referendo, boicoteado una y otra vez por Rabat.

El gobierno de la RASD y su organización partidista, el Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro (F. Polisario, fundado en 1973), cambiaron en ese momento hacia vías diplomáticas la lucha armada contra Marruecos, que ahora punge por retornar a su escenario político.

EL RETORNO A LAS ARMAS NO ES ALGO NUEVO

La actual emergencia militar del EPLS, sin embargo, no sorprendió a muchos, pues con motivo del 40 aniversario, la dirigencia saharaui reforzó su posición de años atrás de optar por la fuerza si persiste la presencia marroquí.

Omar Mansur, ministro de la RASD para Latinoamérica y el Caribe, declaró en La Habana a Prensa Latina con motivo de la fecha que “la paciencia del pueblo ha sido grande, pero está a punto de agotarse”.

Amén de otras recientes protestas de la diplomacia saharaui y del rechazo de la ONU y su secretario general ante esa postura marroquí, los dirigentes de la RASD reaccionaron con alarma ante lo que se vislumbra como una escalada anti-referendo.

Como antecedente más inmediato del recrudecimiento de esa postura, los saharauies recuerdan la retirada en 2012 por Rabat de su confianza al representante del Secretario General en la región, Christopher Ross.

En recientes pronunciamientos sobre su viaje al norte de África, que comprendió a Argelia y a Mauritania, otros dos interlocutores activos del diálogo regional, Ban reconoció el sufrimiento y la desesperanza causados por la dominación extranjera y la falta de progresos hacia una salida política del conflicto.

El EPLS, por su parte, amplió los resortes de su alerta militar con el comienzo de maniobras y ejercicios militares “para elevar la preparación y capacidad combativa del combatiente saharaui ante todo tipo de amenazas y eventualidades”.

Ahmed Buhari, embajador del F. Polisario ante la ONU, condenó el 21 de marzo la expulsión la víspera por Marruecos del personal civil de la Minurso y calificó esa decisión de “riesgosa provocación que pudiera conducir a la guerra”.

INCUMPLIMIENTO Y REPRESIÔN MARROQUÍES

Mientras organizaciones y personalidades de distintos Estados declaran que Rabat carece de derechos legales para prohibir la presencia de civiles en la Minurso, los dirigentes y el pueblo saharauies aprecian también en esa medida un incumplimiento de anteriores acuerdos.

Una declaración del Consejo de Ministros de la RASD subrayó que la expulsión del grupo de representantes de distintos países de esa instancia “es una renuncia total por Marruecos a sus compromisos firmados con el F. Polisario”, lo cual refuerza la tendencia saharaui de apreciar esa acción como agresiva y prepararse para su defensa.

El comunicado saharaui responsabiliza a Marruecos “de las consecuencias que puedan derivarse de un estado de guerra y de inestabilidad en la región” y llama a la comunidad internacional “para que adopte medidas determinantes antes de que las cosas salgan de su curso normal”.

La declaración pide una mayor presión mundial sobre la ocupación marroquí, en respuesta a las exigencias del pueblo saharaui a la libre determinación y la independencia, basadas en el Derecho Internacional.

Otro aspecto negativo del contencioso es la continuidad de la ya tradicional represión de las tropas ocupantes marroquíes contra la población, en especial cuando sus organizaciones convocan a reuniones o manifestaciones a favor de su autonomía con motivo de alguna fecha conmemorativa.

Por citar solo un ejemplo, el sábado 19 de marzo último esas fuerzas masacraron de modo brutal en El Ajun, la capital ocupada del Sahara Occidental, una manifestación de solidaridad con 13 presos políticos saharauies en huelga de hambre, con saldo de numerosos heridos, entre ellos activistas, ex presos políticos y periodistas.

La concentración agredida reunía a cientos de ciudadanos en la avenida de Smara para exigir la liberación de esos prisioneros de una cárcel en Gdeim Izik, que cumplían entonces 20 días de ayuno.

Mientras tanto, reuniones urgentes del gobierno del presidente de la RASD, Mohamed Abdelaziz, también líder del Frente Polisario, analizan posibles respuestas ante el aumento de las hostilidades marroquíes, que califican de “nueva amenaza a la seguridad de la región” y de “peligrosa provocación que pudiera llevar a la guerra”.

(Fuente: Prensa Latina / Autor: Antonio Paneque Brizuela)

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