Viola Carofalo (PaP – Italia): “La diferencia entre nosotros y el Movimiento 5 Estrellas es que ellos son populistas, nosotros populares”

VIOLA CAROFALO

Potere al Popolo (Poder al Pueblo – PaP ) es una coalición política italiana formada por el Partido Comunista Italiano, Partido Comunista de Refundación, Red Comunista, Izquierda Anticapitalista, Movimiento Radical Socialista, Renacimiento Socialista y Meridionalistas Progresivos, así como por diversos colectivos sociales, sindicales  y centros alternativos.

El  PaP se lanzó en diciembre de 2017 y se presenta como una lista electoral conjunta en las elecciones generales de 2018. Es uno de los movimientos que más están dando de qué hablar en Italia. El resurgimiento de una izquierda radical que no tiene miedo a declararse como tal. Potere al Popolo (Poder al Pueblo) surge del asambleísmo, de las luchas de la gente común. No hay técnicos y profesionales de la política. La misma portavoz, Viola Carofalo, que nunca se ha involucrado directamente en la política institucional, goza de una imagen limpia y de una genuina ingenuidad.

En una campaña dramáticamente monótona, de los colores grises y con una tendencia récord a la abstención, Potere al Popolo, con todos sus límites, es la única, pequeña fuerza, que consigue sazonar una carrera electoral aburrida y con escasa inventiva.

Buenas tarde Viola, gracias por concedernos esta entrevista. En primer lugar, te preguntaría cómo y cuándo nace Potere al Popolo (PaP): quiénes han sido los principales actores y artífices del nacimiento de este partido-movimiento?

PaP nace formalmente el 17 de diciembre, aunque la primera asamblea fue convocada el 18 de noviembre. Tenemos que dar un paso atrás. Nosotras y nosotros fuimos a la primera asamblea del Brancaccio, el 15 de junio: asamblea que intentaba reunir la izquierda bajo la bandera de un proyecto inovador.  Sin embargo, ahí estaban presentes D’Alema (histórico líder de la izquierda italiana) y Gothor (ex miembro del Partito Democrático de Matteo Renzi). Algunos siguieron adelante, en buena fe, esperando en algo positivo. Sin embargo, tras esa asamblea, se descubrió que Sinistra Italiana, Possibile y Movimento Democratici e Progressisti, ya tenían un acuerdo para formar una coalición, que habría llegado a ser “Liberi e Uguali”.

A ese punto, los promotores del Brancaccio –entre ellos, el periodista Tomaso Montanari– abandonaron el proyecto. Nos pareció inaceptable que lo más izquierdista que hubiésemos podido votar, habría sido D’Alema. Así que nos dijimos: “¿por qué no lo intentamos nosotros? ¿Por qué no hacemos algo que nazca de abajo?”. Volvimos a empezar desde las luchas de los territorios, de lo local. Desde ahí se empezaron a organizar y celebrar centenas de asambleas de PaP. Hasta ahora, hemos celebrado más de 180 asambleas en más de 150 ciudades, tanto italianas como extranjeras. De este modo, se han elegido los candidatos y se ha conformado el programa electoral. Hemos construido las listas y hemos conseguido casi el doble de las firmas necesarias para presentarnos en todas las circunscripciones.

Usted es formalmente la líder política, además de portavoz de Potere al Popolo. Cuéntenos brevemente su formación, su experiencia laboral y su trayectoria política.

En primer lugar, rechazamos contundentemente la definición de líder político. Nos parece ridícula. Yo soy simplemente una portavoz: en PaP decidimos entre todos. Yo soy de Nápoles, tengo 37 años, tengo un doctorado en filosofía contemporánea y soy becaria. Siempre he tirado adelante con trabajillos. Me han nombrado portavoz porque reflejo algunas de las mayores contradicciones de nuestro país, entre ellas, la inestabilidad laboral.

¿Ustedes se identifican con una determinada ideología? ¿O van más allá de las etiquetas de izquierda y derecha?

Nos identificamos totalmente en la izquierda que se puede definir radical. No tenemos ninguna duda sobre esto. Está claro que al interno de nuestro grupo somos plurales, hay unos más pegados a la ideología, y otros –como colectivos y asociaciones– que son simplemente afines a la izquierda, pero no se significan con ella. Sin embargo, todos concordamos con los valores de base de la izquierda: la solidaridad; la equidad social; el valor del trabajo y de la igualdad; la lucha contra la devastación medioambiental. Somos de izquierda tanto en los valores cómo en las prácticas cotidianas.

A lo largo de los últimos meses, algunos importantes partidos de la izquierda europea (Izquierda Unida y France Insoumise, entre otros) han manifestado su apoyo a Potere al Popolo. ¿Habéis recibido una ayuda concreta por parte de estos partidos, tanto desde el punto de vista de la creación de una narrativa, como de la elaboración de un proyecto político?

Muchos grupos políticos europeos se han interesado en PaP. Además, muchos medios extranjeros han hablado de nosotros (incluido The Guardian). Creo que será muy importante trabajar políticamente en el nivel comunitario. El choque movido contra las clases populares no nace del nivel local, sino del nivel comunitario (o hasta global). Por lo tanto, para contrarrestar esa ofensiva, hay que ponerse en ese nivel.

Por lo que se puede leer en vuestra página web, vuestro programa electoral se puede resumir en 15 puntos. ¿Puede resumirlos y destacar los elementos más importantes para Potere al Popolo?

Hay una evidente centralidad del trabajo. Queremos dar plena aplicación a la Constitución (no sólo defenderla, como fue en ocasión del referéndum del 4 de diciembre 2016). Una aplicación plena significa remover todos esos obstáculos materiales que determinan la desigualdad social. Eso significa ofrecer servicios sociales; recuperar una escuela decente, que no sea sólo un paso más hacia la explotación. Significa también garantizar la seguridad e integridad de los territorios. Hay que trabajar para luchar contra el machismo y el racismo. Sé que este último es un punto muy controvertido en Italia. A menudo, el enemigo se busca en quién está más desesperado que nosotras y nosotros. Según nuestra idea, esta solo es una forma para desviar la atención de nuestros enemigos reales, los que nos han llevado a este punto.

Otro tema central es lo de la Unión Europea: hay que revisar los tratados, en primer lugar, el fiscal compact. Aborrecemos la introducción de vínculos fiscales y presupuestarios. La hipótesis de Mélenchon nos parece la vía correcta. Finalmente, otro punto clave de nuestro programa electoral es la redistribución de la riqueza. Hay que entender que, en Italia, sí hay riqueza. Hay que parar de dar ayudas sólo a bancos y empresas. La redistribución tiene que pasar por la horizontalidad. En primer lugar, hay que parar la reducción de los derechos laborales y el corte de los salarios.

Usted acaba de afirmar que retoman la visión europea de Mélenchon. ¿Tenéis referencias por un modelo económico alternativo (como podrían ser el modelo correista por Ecuador, o el consenso de izquierda en Portugal)?

No queremos que nuestras medidas estén vinculadas a los dictámenes comunitarios, que en la actualidad solo van hacia una reducción de los derechos, una rebaja salarial y la destrucción del estado de bienestar. Acerca de los modelos económicos, no tenemos referencias específicas.

Quedándonos en el programa electoral y en temas concretos, ¿cuál es la postura de Potere al Popolo acerca de drogas blandas y prostitución? Dos elementos que inciden en la economía sumergida y que tienen importantes implicaciones sociales.

Estamos totalmente de acuerdo con la liberalización y legalización de las drogas blandas. Es un razonamiento de carácter general e ideológico. Sin embargo, somos favorables por una cuestión práctica también: que la ilegalidad de las drogas financia las organizaciones criminales. Para defendernos de las mafias, tenemos que cortar las líneas de provisión. Acerca de la prostitución, por otro lado, el debate es más complejo y queda abierto. No tenemos una postura definitiva sobre el tema.

Habéis afirmado que no se aliarán con nadie, si consiguieran entrar en Parlamento. Dejando de lado este tema, entonces, ¿con quienes encontráis mayores afinidades desde una perspectiva teórica y programática?

Sí, vuelvo a decir que no nos aliaremos con nadie, si consiguiéramos superar el umbral electoral. Y, no, no encontramos afinidades con nadie. Sé que esto suena como una generalización. Sin embargo, hay una realidad que no se puede olvidar: independientemente de los eslóganes electorales, tanto el centroderecha como el centroizquierda han hecho reformas destructivas para las clases populares, para los trabajadores. Acerca del Movimiento 5 Estrellas, digo que ellos son populistas, nosotros populares. Tenemos posturas muy distintas sobre Europa y racismo, por ejemplo. Nosotros estamos en un bando bien definido: el bando de los pobres, de los trabajadores. Por eso, me parece que no hay ninguna compatibilidad con el Movimiento 5 Estrellas.

¿Qué sensaciones y expectativas tenéis cara a las elecciones del 4 de marzo? ¿Cómo pensáis proseguir vuestra actividad fuera de las instituciones?

Nuestra actividad en el territorio no va a cambiar. Seguiremos con nuestras luchas. Desde este punto de vista, no va a cambiar absolutamente nada. Obviamente, si consiguiéramos tener representación parlamentaria significaría poder ampliar y amplificar esas luchas, esas batallas. Sin embargo, nuestro objetivo es conservar ese patrimonio de luchas y asambleas, esa red de conexiones que se ha desarrollado alrededor de este proyecto. Este es el reto verdadero, más que las generales del 4 de marzo.

(Fuente: Termómetro PolíticoNueva Tribuna / Autor: Alessandro Faggiano)

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Manifiesto de Potere al Popolo:

Hemos esperado demasiado … ¡Ahora nos estamos aplicando!

Somos los jóvenes y los jóvenes que trabajamos en negro, precarios, por 800 euros al mes porque lo necesitan, que a menudo emigran para encontrar algo mejor. Somos trabajadores y trabajadores sometidos cada día al chantaje cada vez más pesado y ofensivo a nuestra dignidad. Estamos desempleados, cassaintegrados y agotados. Somos los jubilados que vivimos con poco, incluso si han luchado una vida y ahora no ven posibilidades para sus hijos. Somos las mujeres que luchamos contra la violencia masculina, el patriarcado y la desigualdad salarial con el mismo trabajo. Somos personas LGBT que son discriminadas en el trabajo y por las instituciones. Somos viajeros, habitantes de los suburbios que luchan con el transporte público ineficiente y la falta de servicios. Pacientes que esperan meses para visitar la salud pública, porque la privada no puede pagarla. Estudiantes con escuelas en piezas a las cuales este país niega un futuro. Somos los trabajadores y trabajadores que producen la riqueza del país.

Pero también somos quienes no cedemos a la desesperación y la resignación, que no pueden soportar vivir en una Italia cada vez más incauta, triste, empobrecida e injusta. Nos comprometemos todos los días, organizándonos en comités, asociaciones, centros sociales, partidos y sindicatos, en barrios, plazas o lugares de trabajo, para contrarrestar la inhumanidad de nuestro tiempo, el cinismo del lucro y el alquiler, la discriminación de todo tipo , el vaciamiento de la democracia.

Creemos en la justicia social y en la autodeterminación de las mujeres, los hombres y los pueblos. Practicamos la solidaridad y el mutualismo todos los días, el control popular sobre las instituciones que no se preocupan por nuestros intereses. En los últimos años hemos luchado contra los despidos, la Ley de Empleo, la reforma Fornero y la de la Escuela y la Universidad; contra la privatización y los recortes en la salud y los servicios públicos; para la defensa de los bienes comunes, los bienes públicos y el medio ambiente a partir de venenos, especulaciones, mafias y corrupción, por los derechos civiles; contra las políticas económicas y sociales antipopulares de la Unión Europea; contra la distorsión de la Constitución nacida de la Resistencia y para su implementación. Por un mundo de paz, donde los recursos disponibles se destinan a necesidades sociales y no a gastos militares. Y todos los días nos comprometemos a construir la sociabilidad, la cultura y los servicios accesibles para todos y para todos.

Hemos decidido postularnos para las elecciones generales de 2018. Todos juntos. Porque este pedazo de país excluido es ahora la mayoría, y debe ser escuchado. Porque si nadie nos representa, si nadie apoya nuestras batallas hasta el final, entonces debemos hacerlo nosotros mismos. Porque estamos cansados ​​de esperar a que alguien venga y nos salve.

Decidimos postularnos para crear un frente contra la barbarie. que hoy tiene mil caras: el desempleo, el trabajo que explota y humilla, las guerras, los inmigrantes que se ahogan en el mar, la violencia masculina contra las mujeres, un modelo de desarrollo que destruye el medio ambiente, los nuevos fascismos y el racismo, la retórica de la seguridad que se convierte en represión.

Hemos decidido aplicar haciendo todo lo demás. Comenzando desde abajo, desde una red de asambleas territoriales en las que podemos encontrar, conocer, unir, definir nuestros objetivos en un programa compartido. Queremos elegir juntos personas valiosas y decididas que puedan hacer oír una voz de protesta, que tengan una historia creíble de lucha y compromiso, que rompa el entrelazamiento de los negocios, el crimen, la clientela, los privilegios y la corrupción.

Poder al Pueblo significa construir una democracia real a través de prácticas cotidianas, experiencias de autogobierno, la socialización del conocimiento, la participación popular. Para nosotros, las próximas elecciones no son un fin sino un medio por el cual emerger del aislamiento y la fragmentación, un instrumento para hacer la voz de quienes se resisten y generar un movimiento que realmente coloque nuestras necesidades en el centro.

Un movimiento de trabajadores y trabajadores, jóvenes, desempleados y jubilados, habilidades puestas al servicio de la comunidad, personas involucradas en asociaciones, comités territoriales, experiencias cívicas, activistas y militantes, involucrando a partidos, redes y organizaciones de la izquierda social y política, antiliberal y anticapitalista, comunista, socialista, ecologista, feminista, secularista, pacifista, libertaria, meridionalista que en los últimos años ha estado en la oposición y no se dio por vencida.

La televisión llama a “la izquierda” una clase política que ha hecho que las políticas antipopulares sean indistinguibles de la derecha. Queremos unir la verdadera izquierda, la invisible a los medios, que vive en los conflictos sociales, en la resistencia en el lugar de trabajo, en las luchas, en los movimientos contra el racismo, por la democracia, los bienes comunes, la justicia social, la solidaridad y paz.

Nos enfrentaremos a esta campaña electoral con alegría, humanidad y entusiasmo. Con el deseo de irrumpir en la escena política, cambiando los temas de la campaña electoral. No tememos fracasar, porque continuaremos haciendo, antes, durante y después de las elecciones, lo que siempre hemos hecho: estar activos en nuestros territorios. Debido a que cada relación construida, cada disputa que habrá ganado visibilidad y consenso, cada persona desgarrada por la apatía y la resignación para nosotros ya es una victoria. No estamos simplemente construyendo una lista, sino un movimiento popular que funciona para una alternativa corporativa más allá de las elecciones.

Juntos podemos devolver el poder a las personas, podemos comenzar a decidir nuestras vidas y nuestras comunidades. ¿Quién acepta el desafío?

(Fuente: Web de  Potere al Popolo)

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