Italia: Multitudinaria demostración contra el fascismo y el racismo en la ciudad de Macerata en repulsa por el atentado contra migrantes

Racismo-Italia-Reuters

Una multitudinaria manifestación de protesta contra el fascismo, el racismo y la xenofobia recorrió el pasado sábado una céntrica zona de la ciudad de Macerata, en medio de estrictas medidas de seguridad (ver noticia relacionada al final). Miles de italianos procedentes de diferentes partes del país se concentraron en el céntrico parque Giardini Díaz, desde donde emprendieron la marcha por un trayecto circular de tres mil 200 metros en torno a la muralla medieval, aprobado por las autoridades que impidieron el acceso al centro histórico de la ciudad.

Al inicio del desfile, una enorme pancarta desplegada de un lado al otro de la calle con el lema “Movimientos contra el Fascismo y el Racismo” y detrás los manifestantes portando banderas, enarbolando carteles, cantando y coreando consignas en un clima distendido, ordenado y en paz.

En el acto convocado por los movimientos sociales, participaron integrantes de otras organizaciones políticas, sindicales y sociales ubicadas del centro hacia la izquierda en el espectro político italiano, aunque unidos en el enfrentamiento a un flagelo que cobra fuerza en Italia.

La iniciativa surgió a raíz del incidente ocurrido hace una semana en esa ciudad de la región central de la península, donde un supremacista blanco hirió de bala a seis inmigrantes provenientes de países del África subsahariana, en venganza por la muerte de una joven italiana, presuntamente asesinada por un nigeriano.

La marcha fue inicialmente prohibida por el alcalde, Romano Carancini, con la intención de evitar un aumento de las tensiones en su municipio y aunque después cambio de parecer, se solidarizó con la manifestación, pero no participó en ella. Con el corazón -dijo- hoy estaré en la plaza, pero por coherencia, reafirmo que la ciudad necesita respirar.

Una actitud similar asumieron varios ministros, entre ellos el de Justicia, Andrea Orlando, quien expresó según la agencia AGI, que aunque compromisos institucionales no le permitían participar en la demostración, considera que cuando se protesta contra el racismo de manera pacífica, eso es siempre una señal positiva.

Por su parte, el titular del Interior, Marco Minniti, manifestó citado por el diario La Repubblica, que no existe ninguna razón en el mundo que pueda justificar un acto criminal cometido por un delincuente y subrayó que en Italia no hay lugar para represalias por odio racial.

Medios locales mencionaron otras manifestaciones en diferentes ciudades como Milán, Turín y Boloña, en tanto la representación del gobernante Partido Democrático en Macerata organiza otra marcha antirracista para el próximo día 18 y varias agrupaciones sindicales y sociales convocaron a una nacional para el 24.

El auge neofascista alarma a Italia ante los comicios del 2018. Los recientes éxitos electorales de la ultraderecha neofascista, aunque modestos en porcentajes y a escala municipal, han creado ya cierta alarma en Italia. Varios grupos de extrema derecha, en especial Casapound y Forza Nuova, aspiran a lograr representación parlamentaria, algo que constituiría un escándalo en Europa porque no se trata sólo de formaciones extremistas sino expresamente filofascistas.

La presencia de diputados de esta tendencia política pondría en evidencia, una vez más, que Italia no ha digerido bien su pasado, que el fascismo –al contrario que el nazismo en Alemania– todavía goza hoy de una inaudita respetabilidad histórica y social.

La organización Casapound, que se jacta de aglutinar a “los fascistas del tercer milenio” y cuenta con sedes en más de un centenar de ciudades italianas, ha obtenido resultados notables en comicios municipales en Bolzano (6%), Lucca (8%) y Ostia (9%).

(Fuente: Prensa Latina)

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Más oscuro que la medianoche: los neofascistas de CasaPound y la ola negra de Europa

Cada tiempo tiene su fascismo, también el Tercer Milenio. CasaPound Italia, movimiento neofascista, participará en las elecciones generales del 4 de marzo con candidato en todas las circunscripciones italianas.

¿Qué dicen los sondeos? Según los que han sido realizados por cuenta de Libero [periódico de corte ultraderechista perteneciente a Silvio Berlusconi, N. del T.] obtendrían en torno al 2-3% de los votos totales, mientras que Euromedia Research y el instituto Bidimedia certifican porcentajes de entre el 0,5 y el 0,6%. Por otro lado, en las últimas elecciones municipales y regionales, CasaPound obtuvo una media del 2,1% en los ayuntamientos en los que se presentó, consiguiendo dos concejales en la ciudad de Lucca (con casi el 8%), uno en la provincia de Grosseto y otro en la provincia de Perugia.

En noviembre de 2017, la Tortuga [símbolo de CasaPound, N. del T.] consiguió colocar su primer alcalde en Trenzano, en la provincia de Brescia, tras la conversión de Andrea Bianchi al neofascismo, habiendo dejado a sus espaldas un pasado en Forza Italia y El Pueblo de la Libertad [ambos partidos berlusconianos, N. del T.].

Además, CasaPound ha marcado su propio récord en Ostia [barrio costero de Roma, N. del T.], con la elección de Luca Marsella, el cual ha obtenido ya su primera victoria: ha sido aprobada la moción de CasaPound para cerrar un centro de acogida de inmigrantes y usar la estructura como centro para enfermos de Alzheimer.

Además de madrina VIP, Nina Moric [modelo y showgirl habitual de programas del corazón, N. del T.] es ya la cara pop de los neofascistas [en 2017 se afilió a CasaPound]. La organización está registrando un evidente aumento de popularidad: desde las cien secciones abiertas en toda Italia a la intensificación de las actividades sociales de sus asociaciones, pasando por el boom en redes sociales, con más de 235.000 likes en Facebook.

Es cómplice de este éxito una sobreexposición mediática, inaugurada por Enrico Mentana [ex director de informativos de Mediaset y actualmente del telediario de La7, N. del T.] y acompañado rápidamente por otros periodistas de los principales medios italianos, televisiones incluidas, donde a todas horas, de día y de noche, incluso en prime time, el candidato a presidente Simone Di Stefano se convierte en el invitado exótico de turno. ¿Conseguirán los “chicos de CasaPound” —así los representa a menudo la televisión— romper la barrera del 3% [porcentaje mínimo para entrar en el Parlamento italiano, N. del T.]? El mal despertar de septiembre de 2017, cuando Europa vio entrar a los 94 diputados de extrema derecha de Afd en el Bundestag alemán, justifica la pregunta.

Breve historia de la tortuga cruzada

Ni de izquierdas, ni de derechas, neofascistas. Los orígenes de CasaPound se remontan a la segunda mitad de los años 90, a las noches en el pub Cutty Sark de Roma y a la fundación de los Zetazeroalfa, banda nacida en 1997 que producía la banda sonora del local. El 12 de julio de 2002 se produce la primera ocupación —que no llevará aún el nombre de CasaPound, sino de Casa Montag— en via Tiberina 801, en la capital. Se trata de la primera de una serie de “ocupaciones no conformes” de edificios deshabitados. “Una práctica exclusiva de la izquierda ha muerto apuñalada”, corean.

Sucesivamente, Casa Montag será abandonada y pasará a manos de distintos grupos políticos. Mientras tanto, el grupúsculo original da su gran golpe: el 26 de diciembre de 2003 ocupa el número 8 de via Napoleone III, en el barrio Esquilino de Roma. Una “ocupación con propósito habitacional” que tomará el nombre de Ezra Pound, a pesar de que la hija del poeta protestase expresamente: “Mi padre no vive en CasaPound”. Así, tras una ocupación, una destrucción (el Cutty Sark fue prácticamente destruido por una bomba colocada por desconocidos) y un desalojo, en 2005 CasaPound participa por primera vez en unas elecciones.

Los chicos de Casa Pound

La última es del pasado 27 de enero cuando, delante del instituto Colombatto de Turín, los militantes de Blocco Studentesco agredieron a un grupo de estudiantes que protestaban contra el reparto de panfletos que los neofascistas estaban haciendo en el exterior del centro. Blocco Studentesco es la organización estudiantil de CasaPound, que ha hecho una gran inversión en los institutos de todo el país.

Los pequeños fascistas del tercer milenio, al grito de “¡Juventud al poder!”, se autodefinen como “un movimiento revolucionario de ruptura con la actual educación, la escuela-empresa donde se prohíben ideas, donde los estudiantes no cuentan, donde los jefes son profesores nostálgicos del ’68 y directores-mánager”. Y de este modo recogen apoyos y se pasean como amos por los pasillos de nuestros colegios: en las últimas elecciones estudiantiles, los jóvenes neofascistas consiguieron 56.000 votos, 200 candidatos electos y cargos en tres asambleas provinciales (Ascoli Piceno, Fermo e Viterbo).

La agresión del Blocco studentesco —que en las noticias han etiquetado como “disturbios” o “gran reyerta”— es solo la última en orden cronológico de las centenares de agresiones fascistas consultables en el mapa de Infoantifa Ecn, que, desde el anonimato, monitoriza y recoge noticias y denuncias: 133 desde 2014 hasta hoy. Más de la mitad han sido cometidas por integrantes de CasaPound Italia.

Bengaleses apalizados, irrupciones violentas en encuentros con el mundo rom, agresiones en grupo, puertas de centros culturales en llamas, amenazas en redes sociales, etc. Los “chicos de CasaPound” —como se empeña en dibujarles el mainstream— tienen algún que otro hábito feo. El mismo Simone Di Stefano fue condenado en 2016 por robo con agravantes a tres meses de reclusión y al pago de una multa de 100 euros, por el robo de una bandera europea durante una acción en la sede de la Unión Europea en Roma.

Por supuesto, los otros candidatos de CasaPound no podían ser menos. En la circunscripción napolitana para el Parlamento presentan a Emmanuela Florino, hija de Michele Florino, exsenador del MSI [Movimiento Social Italiano, partido neofascista fundado en 1946, N. del T.], y Giuseppe Savuto, considerado por los jueces uno de los jefes del ala militar de CasaPound. Matones no faltan. Por ejemplo, Filippo Castaldini de Trento, condenado en mayo de 2017 por una agresión a militantes de izquierda, o Francesco Amato, responsable de Deporte CasaPound, condenado el pasado diciembre a tres años y siete meses por resistencia con agravantes y lesiones durante disturbios con la policía.

Fascistas sin complejos

Nacionalistas, xenófobos, antieuropeos. Fascistas, fascistísimos. CasaPound no se esconde en absoluto y presenta entre los cabezas de lista a matones imputados por asociación subversiva, un cuasi miembro de la logia P2, amigos del clan Spada y más. A continuación, algunos ejemplos de lo descarada que es la Tortuga:

Augusto Sinagra, cabeza de lista en Lacio, ha sido abogado defensor de Licio Gelli, “venerable” miembro de la P2 [Propaganda 2, N. del T.], la logia masónica que en los 70 conspiraba para dar un golpe de Estado fascista en Italia al estilo sudamericano. Sinagra está inscrito en la P2 con el número 2.234, pero nunca llegó a entrar porque, justo antes de su iniciación, las listas fueron incautadas por la policía [en el curso de una investigación por secuestro en la que el propio Gelli estaba involucrado, N. del T.]. Ahora es docente de Derecho europeo en la Universidad La Sapienza de Roma, pero en su carrera de abogado ha representado y defendido al gobierno turco en el caso Öcalan, así como a algunos coroneles cercanos al dictador argentino Jorge Rafael Videla, incluido el torturador Jorge Antonio Olivera, puesto en libertad en el 2000 por el Tribunal de Apelación de Roma (gracias a la presentación de un certificado que más tarde se revelaría falso).

También en Lacio, CasaPound presenta a Carlotta Chiaraluce, su última candidata al Ayuntamiento de Roma, que registró el impresionante 9% en el barrio de Ostia. Su amistad, y la de su novio Luca Marsella, con Roberto Spada no son un misterio. Spada, que está imputado por la agresión al periodista Daniele Piervincenzi y al cámara Edoardo Anselmi, del programa televisivo Nemo [precisamente mientras le preguntaban sobre el apoyo de su familia a CasaPound, N. del T.], ha sido arrestado a finales de enero junto con otros 31 miembros de su clan por asociación mafiosa. Su apoyo a CasaPound en Facebook y las conversaciones públicas con Marsella y Chiaraluce ya no son visibles, las autoridades judiciales han cerrado los perfiles sociales de Spada.

Y, finalmente, los ex de las otras derechas: Hermanos de Italia, Liga Norte y Movimiento Social Italiano. De Hermanos de Italia [partido ya disuelto de Silvio Berlusconi, N. del T.], CasaPound acoge a Daniele Contucci, el “policía antiinmigrantes”, y a Roberta Capotosti, exconsejera provincial de Milán conocida por el saludo fascista que realizó durante la conmemoración en 2014 de “los chicos de Salò” [defensores de la República fascista instaurada por Mussolini en 1943, N. del T.]. También hay exmiembros descontentos de la Liga Norte: el exalcalde de Cividate al Piano y un exconcejal de Frosinone. Y también Filippo Berselli, ex subsecretario e imagen histórica del Movimiento Social Italiano [partido neofascista fundado en 1946, N. del T.]. Por último, CasaPound presentará al empresario Maurizio Rossi, grande representante de Alianza Nacional [partido sucesor del MSI, N. del T.], conocido por haber erigido una estatua de Mussolini en un terreno comprado por su empresa de neumáticos.

De Amanecer Dorado a FN, pasando por AFD

“Forenza no quedará seguramente impresa en nuestra memoria, a pesar de un currículum de ‘guerrillera’ comunista que va desde sus investigaciones en estudios gramscianos y sus teorías feministas a la larga militancia en Refundación Comunista. Que levante la mano quien hubiese oído hablar de la eurodiputada”. El tono es arrogante, y destila el típico trasfondo amenazante de memoria fascista.

Los “chicos de CasaPound” atacan así a la eurodiputada Eleonora Forenza desde las páginas del Primato Nazionale [medio web afín a CasaPound, N. del T.], por haber enviado una carta al presidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani, para pedir la revocación del permiso de reunión entre Amanecer Dorado y CasaPound el pasado 1 de febrero: “Cuando quedan pocas semanas para las elecciones italianas, podríamos llegar a ver al candidato a presidente de un partido abiertamente fascista —como es Casapound Italia— tomar la palabra en el Parlamento para difundir su propaganda fascista, homófoba y racista, como hace todos los días en Italia. Creemos que el Parlamento Europeo no puede permitir que eso suceda”, escribe Forenza en la carta, que ha sido suscrita por cien eurodiputadas y eurodiputados.

Pero el presidente Tajani no se ha dignado a contestar, mientras que, en Facebook, los militantes neofascistas han insultado sin medida a Forenza. Y así, el eurodiputado de Amanecer Dorado Eleftherios Synadinos ha podido recibir en Bruselas a Simone Di Stefano y declarar, junto al “formidable aliado”, su no al euro y a Europa. No por nada la Tortuga ha elegido como economista de referencia a Marco Mori (cabeza de lista por la región de Liguria), euroescéptico de hierro que solo hace un par de años flirteaba con el Movimiento 5 Estrellas.

Nacionalismo y soberanía nacional son el eje principal de CasaPound Italia, excepto cuando se trata de nutrirse económicamente de la “multinacional negra” europea, la red de negocios y política que tiene su centro neurálgico en el Front National de Marine Le Pen. Restaurantes, sociedades de comunicaciones y cadenas de ropa como la Prevert, cuya publicidad —no por casualidad— domina en la web del Primato Nazionale.

La ola negra avanza por toda Europa. A continuación, una retrospectiva a sus momentos más relevantes:  Austria, octubre de 2017. El Fpo, la derecha extremista de Heinz-Christian Strache, alcanza el 27,4% en las elecciones generales, superando a los socialdemócratas y confirmándose como segundo partido del país.

Alemania, septiembre de 2017. Alternative für Deutschland (Adf) se convierte en el tercer partido político, con más del 13%, y entra por primera vez en el Bundestag, con 94 diputados (de un total de 630).

Francia, abril de 2017. La líder del Front National Marine Le Pen llega, con el 22% de los votos, a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales contra Emmanuel Macron. Más tarde, en las elecciones parlamentarias de junio, conseguiría el 13,2%: ocho diputados en el Parlamento, frente a dos de la anterior legislatura.

Holanda, marzo de 2017. El Partido por la Libertad de Geert Wilders, anti UE y anti inmigración, llega segundo en las elecciones, tras el VVD del presidente Mark Rutte y con el 13,1% de los votos obtiene 20 escaños (5 más respecto al 2012).

Grecia, septiembre de 2015. Amanecer Dorado se convierte en la tercera fuerza política del país, con el 7% de los votos. Dieciocho neonazis pasan a sentarse en el Parlamento heleno.

Hungría, abril de 2014. Jobbik se lleva el 20% de los votos y es aún hoy el partido de extrema derecha más representado en un parlamento estatal en toda la Unión Europea. En las inminentes elecciones del 2018 esperan quitarle el puesto al presidente Viktor Orban.

(Fuente: El Salto)

 

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