Irlanda: Gerry Adams abandona el liderazgo del Sinn Féin tras 34 años. No seguirá como parlamentario ni aspirará a la presidencia

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El histórico líder norirlandés del Sinn Féin (SF), Gerry Adams, cedió oficialmente el sábado el liderazgo del partido a Mary Lou McDonald, ante más de 2.000 personas en una Asamblea Extraordinaria celebrada en Dublín, tras más de 34 años en el cargo.

Adams da el relevo a McDonald en un momento clave para el movimiento republicano tanto en el sur como en el norte de la isla. El Sinn Féin, tercera formación en la República de Irlanda, busca, con la nueva presidenta, aumentar su base electoral en el sur, donde el pasado violento del IRA aún le resta votos entre un sector de la ciudadanía.

La transición no va a ser traumática ya que su sucesora, Mary Lou McDonald, única candidata para el cargo, fue vicepresidenta de la formación durante 10 años. “Para disipar dudas, esto no es una coronación”, ha dicho Mary Lou McDonald poco después de su elección formal con una votación a mano alzada.

Mary Lou McDonald rindió homenaje el sábado a su “mentor” al declarar que sin él “no se habría logrado el Acuerdo del Viernes Santo” y añadió que es necesario continuar el trabajo de reconciliación.

McDonald reafirmó los temas del partido, al que presentó como una formación “que lucha por la gente ordinaria”. “Nuestro objetivo es ganar, ganar elecciones, aumentar nuestro peso político, hacer realidad nuestra ambición de estar en el gobierno del Norte y del Sur, de acumular victorias políticas todos los días y, finalmente, lograr la unidad irlandesa”.

Al abordar sus planes para avanzar hacia esa unificación, McDonald aseguró que “la guerra se ha terminado”. “No tenemos que estar de acuerdo sobre el pasado. Solo debemos estar de acuerdo en que el pasado nunca más se debe repetir. En el resto de asuntos, podemos estar en desacuerdo”, esgrimió la ex diputada del Parlamento Europeo, entre 2004 y 2009.

McDonald alertó de que la futura salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) pone en peligro “veinte años de progreso a base de duro trabajo”. “No se puede imponer una frontera en la isla de Irlanda. Irlanda no será el daño colateral en el juego político de los ‘tories’ (Partido Conservador) en Londres”, afirmó.

Adams, de 69 años, ya anunció el pasado noviembre su intención de pasar el testigo después de dirigir durante más de tres décadas el Sinn Féin junto a Martin McGuinness, exministro principal norirlandés y exmiembro del IRA al comienzo del conflicto.

Este relevo general comenzó el pasado año tras la retirada en enero de 2017 de McGuinness, que falleció dos meses después y fue reemplazado al frente de la formación en el norte de Irlanda por Michelle O’Neill. “El liderazgo se trata de saber cuándo es el momento de un cambio y ese momento es ahora”, expuso entonces.

Gerry Adams, por su parte, ha asegurado que no se presentará a las próximas elecciones al Parlamento dublinés, previstas para 2021, donde tiene un escaño desde 2011. Asimismo, el presidente saliente ha descartado presentarse a los próximos comicios a la presidencia de la República de Irlanda, un cargo principalmente representativo aunque su anhelo, según sus biógrafos, siempre ha sido acabar su carrera como jefe de un Estado irlandés reunificado, el objetivo histórico del Sinn Féin.

Adams, por su parte, aseguró en declaraciones a los medios la víspera de la asamblea que no le preocupa el juicio de la historia sobre su carrera. “Siempre he intentado hacer mi trabajo de la mejor manera posible. Eso es todo lo que uno puede hacer”. “Lamento el hecho de que la gente fuera asesinada, sobre todo aquellos a los que mató el IRA. Por supuesto que lo lamento. Todas las víctimas y sus familias merecen conocer la verdad y obtener justicia”, dijo el ex dirigente en el texto con el que se despidió de su carrera política.

A diferencia de McGuinness, el otro líder histórico del SF, Adams siempre ha negado su pertenencia al IRA, pero ambos lograron transformar al Sinn Féin, primero, en una formación comprometida con la vía democrática e incluir, después, al IRA en el proceso de paz, con gestos históricos como su desarme.

Nacido en Belfast el 6 de octubre de 1952, de familia vinculada al ahora inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), Adams ya se perfiló en su juventud como activista político. Como muchos de sus correligionarios durante los años difíciles del conflicto norirlandés en la década de los 70, Adams fue “internado” por las autoridades británicas sin derecho a juicio en 1972. Ese año, cuando tenía tan solo 24 años, las autoridades británicas ya le consideraban importante, por lo que decidieron liberarle y permitirle que acompañase a una delegación negociadora del IRA con las autoridades de Londres.

Después del fracaso de esas conversaciones, las fuerzas de seguridad de Irlanda del Norte aseguran que inició una carrera meteórica que le llevó a ocupar puestos de responsabilidad en el IRA, entre ellos la jefatura suprema del Consejo Militar.

En 1983, Adams consiguió un escaño en el Parlamento de Westminster, pero nunca llegó a ocuparlo porque eso suponía prestar juramento de lealtad a la corona británica, algo totalmente inaceptable para la causa republicana. Pero su victoria parlamentaria supuso un gran impulso para la estrategia del movimiento republicano de aquella época, pues era partidario de la combinación de “urnas y armas”.

Durante su liderazgo,  Gerry Adams ha conseguido llevar al movimiento independentista republicano de defender la confrontación contra el ocupante inglés a involucrarlo en el llamado proceso de paz y, posteriormente, a la aceptación y colaboración las instituciones norirlandesas bajo dominio y control británico, llegando a formar parte de ellas.

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