Yemen: Los independentistas del sur apoyan en el norte al GPC de Saleh contra los Huti. La guerra entra en fase de colapso total

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El líder del Consejo de Transición del Sur de Yemen (STC), Aidarous Al-Zubaidi (foto adjunta), ha abogado públicamente por el apoyo al partido del Congreso General del Pueblo (GPC), según informó el Aden Times. “Apoyamos a Tariq Mohammed Saleh y a sus partidarios”, confirmó el general Al-Zubaidi, presidente del STC respaldado por Emiratos Árabes Unidos (EAU). Al-Zubaidi agregó que apoyará a Saleh, el sobrino del difunto ex presidente Ali Abdullah Saleh, para derrotar al pueblo hutí en el norte de Yemen.

El GPC está actualmente dirigido por Sadeq Amin Abu Ras, que encabezará el partido hasta la próxima asamblea general. Ras condenó a principios de este mes la “agresión” de la coalición liderada por Arabia Saudí, pero no hizo ningún comentario sobre los hutíes.

El apoyo del Consejo de Transición del Sur de Yemen (STC) se debe a los enfrentamientos que estallaron a primeras horas del domingo en Adén, en el sur de Yemen, después de que las fuerzas del presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, internacionalmente reconocidas, intentaran impedir que las fuerzas separatistas respaldadas por EAU ingresaran en la ciudad. Después de dos días de enfrentamientos, el STC declaró la victoria sobre el gabinete del gobierno de Hadi dirigido por el primer ministro Ahmad Bin Dhager.

En medio de los rumores de que el gabinete de Dhager está buscando sacar a sus ministros de la ciudad, el portavoz del gobierno, Rajeh Badi, confirmó que dicho rumor no tiene fundamento.

“El anuncio del apoyo que Zubaidi prestará a Saleh se entiende como que él se une a los árabes en la batalla contra el proyecto de Irán en la región”, dijo Murad Abdu, un activista juvenil en el sur de Yemen. “El pueblo del sur apoyará a los árabes contra los hutíes respaldados por Irán, que representan un peligro no solo para Yemen, sino para toda la región”.

Según Abdu, el plan de Irán para la región debe ser detenido: “Entonces las provincias del sur se mantendrán firmes con nuestros hermanos de los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Nosotros, como sureños, compartimos el mismo destino.” Un país que ya no se enfrenta a la amenaza de los hutíes, insistió, será moldeado y restaurado a su estado anterior siguiendo la senda de Emiratos Árabes Unidos y el CCG.

Mientras tanto, las fuerzas leales al presidente Hadi y respaldadas por los ataques aéreos de la coalición liderada por Arabia Saudí ya han ingresado en el distrito de Razih, al norte de Yemen, al otro lado de la frontera con Jizan. Mientras que el STC está en desacuerdo con Hadi en el sur de Yemen, el gobierno legítimo ha logrado avances territoriales significativos en la gobernación de Saada, una fortaleza hutí.

Las fuerzas separatistas del sur respaldadas por EAU se unieron el mes pasado en una alianza militar con el presidente Hadi en la costa oeste de Yemen. El objetivo era retomar del control hutí la estratégica ciudad portuaria de Hudayda y la capital Sana. Sin embargo, el STC no ha dicho si continuará o no con la alianza.

La coalición liderada por Arabia Saudí se ha mantenido neutral en la dinámica del conflicto en Adén. Un ex general saudí y el jefe del Centro de Oriente Medio para Estudios Legales y Estratégicos, el Dr. Anwar Eshki, propuso un sistema federal con un gobierno en el norte y otro en el sur. “Aidan Al-Zubaidi es aceptado en el sur, y Ahmed Ali Saleh es cofundador de la Guardia Republicana en Sana’a y es aceptado en el norte y no rechazado por el sur”, señaló.

El STC busca separarse del norte de Yemen y ya declaró la independencia del gobierno de Hadi en mayo de 2017 con el apoyo militar, financiero y político de EAU.

(Fuente: Monitor de Oriente)

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La guerra en Yemen entra en fase de colapso total

La campaña militar que los estados del Golfo están llevando a cabo desde hace tres años en Yemen está a punto de descarrilar por los enfrentamientos internos entre separatistas y federalistas dentro de las fuerzas del Gobierno yemení, a pesar de los miles de millones de dólares inyectados en la guerra por Arabia Saudí o Emiratos, sin un propósito realmente claro, en un conflicto con múltiples frentes abiertos que ha destruido por completo el país, informa Europa Press.

El levantamiento del pasado fin de semana en Adén que protagonizaron los separatistas suryemeníes supuso un serio revés para la coalición liderada por Riad, cuyos miles de ataques aéreos no han logrado gran cosa sobre los veteranos combatientes huthi, alineados con Irán.

Los saudíes y sus aliados consideran que la victoria en Yemen, donde cuentan con el respaldo de armas e inteligencia estadounidenses, es vital para contrarrestar la creciente influencia de Irán en la región, en lo que se trata de una prioridad para el príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman.

Pero las perspectivas de la coalición se han visto empañadas por el levantamiento armado de Adén, que llega además en medio de un esfuerzo de guerra particularmente complicado, después del fracaso estratégico que supuso apoyar al que hasta ese momento era aliado de los huthi, el ex presidente Ali Abdulá Salé, cuando amagó con cambiar de bando. Salé fue asesinado por los insurgentes.

Desde entonces, no ha habido señales de una nueva estrategia para poner fin a la guerra en Yemen y los esfuerzos de Riad para enfrentar a Irán en otros escenarios, incluido Siria, parecen estar perdiendo impulso, y recuperar la capital, Saná, parece cada vez más complicado.

“La geografía lleva su tiempo (superar). Es difícil conseguir provisiones y las evacuaciones tardan demasiado”, lamentó el general yemení Nasr Dhibany en una reciente gira por la zona.

Los expertos en política internacional criticaron duramente una campaña que se ha hecho sin pensar. “Muchos poderes clave pensaron que, si se centraban en la campaña militar, dejando a un lado las quejas políticas, todo se resolvería por sí solo. Es una locura”, lamentó Adam Baron, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

“Sin una solución política a gran escala, el conflicto de Yemen siempre desarrollará nuevos tentáculos”, explicó el experto. Tres años después, todo se desmorona. Las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos llevan estancadas durante más de un año, y tanto los huthi como el Gobierno respaldado por la coalición todavía esperan ganar por la fuerza, incluso cuando sus alianzas locales están prácticamente disueltas.

Una semana después

A siete días de cumplirse el levantamiento separatista, el primer ministro, Ahmed bin Daghr, –de quienes los suryemeníes pedían su dimisión por corrupción, una petición que el presidente en el exilio, Abd Rabbu Mansur Hadi, decidió ignorar por completo– permanece encerrado en un palacio fortificado de Adén.

Una fuente del Gobierno en el palacio acusó a los Emiratos Árabes Unidos de apoyar el levantamiento para afirmar su supremacía en el sur, diciendo que los secesionistas del sur eran “solo una herramienta extranjera como los huthi”. “Nuestros cuellos están en manos de los Emiratos Árabes Unidos”, según lamentó una fuente de Reuters por teléfono.

Los huthi, por su parte, se enfrentan a sus propias discordancias dentro de sus filas, perdieron una importante porción de territorio, han incrementado el ritmo de reclutamiento de niños soldado y “su moral, por lo que se deduce de los interrogatorios de rebeldes capturados, está por los suelos”, según el general Dhibany.

Sin embargo, el frente no se ha movido ni 100 kilómetros en dos años. Las tropas del Gobierno están expuestas geográficamente a los ataques de los huthi, y la población, mientras tanto, agoniza entre enfermedades y falta de agua y alimentos, en un país que en 2018 ha sido considerado como la primera emergencia mundial por las ONG.

(Fuente: InfoLibre)

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