Expertos aseguran que el supuesto descenso del paro en el Estado Español en 2017 esconde una realidad más negativa

oficina_desempleo

Los datos que ofrecía este jueves por la mañana de la Encuesta de Población Activa (EPA) parecían, en principio, esperanzadores. “El paro desciende en 290.193 personas en 2017”, “el desempleo baja al 16,55%”, “los niveles más bajos de desempleo en ocho años” o “España cierra el año con 490.300 ocupados más” han sido algunos de los titulares que han copado informativos y portadas de periódicos. Pero no es oro todo lo que reluce, tirando de refranero español, y los expertos consultados con cuartopoder.es coinciden en señalar que este dato global anual es en realidad un espejismo que esconde una realidad laboral profundamente negativa para trabajadores y desempleados.

“Mantengamos el rumbo y sigamos avanzando”, ha dicho el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al poco de conocer los datos. El optimismo de nuestro mandatario contrasta con el diagnósticos expertos, quienes señalan que solo una lectura anual de los datos de manera beneficia al Ejecutivo del PP y que, en realidad, las tendencias del mercado laboral se mantienen. Si bien reconocen que ha habido un repunte del empleo en los dos primeros trimestres del año, creen que es sintomático que el último trimestre haya sido tenido las peores cifras de ocupación laboral y creación de empleo en cuatro años. En realidad, los datos reflejan una profundización de la temporalidad en el mercado laboral, el aumento de los contratos a tiempo parcial en detrimento de los contratos a tiempo completo. Además, el descenso de la población activa no es tanto por la creación de puestos de trabajo, sino por una cuestión demográfica nada alentadora. Desgranamos su análisis.

No hay más trabajo, hay menos gente buscando empleo

Aunque solemos relacionar de manera directa la reducción del desempleo con la creación de puestos de trabajo, no es exactamente así. El descenso del paro se puede producir por varios motivos diferentes. En el caso de España, “hay una evolución demográfica que provoca que haya menos población activa porque la gente simplemente está jubilándose y no hay sustitución o relevo”, subraya el economista del Consejo Científico de ATTAC y militante de IU, Eduardo Garzón. El experto arroja esta cifra: desde que el PP llegó al gobierno el número de personas paradas ha caído en 1,5 millones de personas pero, de todas ellas, solo 845.000 han empezado a trabajar. El resto, unas 673.300, han emigrado, se han jubilado o han dejado de buscar empleo.

Lo mismo suscribe la secretaria de Empleo y Cualificación Profesional de CCOO, Lola Santillana. “Nadie cuenta que la disminución del paro es un factor demográfico y no de creación de empleo. Desde 2011 hay una disminución de personas paradas entre 16 y 64 años que coincide con que la población ha disminuido en 1,1 millones de personas”. La experta reconoce que el descenso de población se debe en gran parte a aquellos españoles que han decidido migrar por motivos laborales, aunque durante un tiempo se relacionara principlamente con los inmigrantes que retornaban a sus países de origen.

La tasa del paro es engañosa

Aunque el Gobierno haya aplaudido este dato, “una tasa actual de paro del 16,55% es directamente un escándalo”, sostiene el economista Rodolfo Rieznik, miembro de Economistas sin Fronteras. El experto advierte de que ningún país europeo alcanza estos niveles de desempleo tan altos, a excepción de Grecia. Pero esta cifra excluye a las personas que quieren trabajar, pero no buscan empleo, y aquellas que trabajan a tiempo parcial, pero siguen buscando trabajo a tiempo completo. Según explica Garzón, si en España se tuviera en cuenta a esta población como hace EEUU, nos encontraríamos con una tasa de paro mucho más elevada, del 25,1%.

Aumenta la temporalidad

Los datos de ocupación y desempleo del cuarto trimestre de 2017 publicados este jueves en la EPA son los peores desde 2013 si los comparamos con el mismo periodo de otros años. Este dato es preocupante para los expertos porque en los últimos cuatro años, en este mismo periodo, se ha estado produciendo una aceleración. Para el ex secretario general de Empleo y miembro de Economistas Frente a la Crisis, Antonio González, “se está profundizando o agudizando el movimiento estacional de la economía”.

El aumento de la temporalidad en la economía se debe a dos motivos principales. Por una parte, se está intensificando de manera significativa el peso de las actividades estacionales, que están vinculadas al turismo y solo funcionan una parte del año. Por otro lado, “la tasa del crecimiento del empleo temporal es un 1,2% más alta que las del empleo indefinido”, añade González. Esos datos demuestran que “se crean contratos temporales sin que el empleo sea temporal”, un “fenómeno singular del mercado español” porque a las empresas les sale rentable incumplir la ley, esgrime. España registra la cifra de temporalidad más elevada de la UE, a excepción de Polonia. “No hay sanciones para el fraude, lo que produce una tendencia abusiva a usar el contrato temporal”, detalla.

Más contratos parciales = más precariedad

En términos globales, los contratos temporales sobre el total pasaron de un 24,7% a un 26,7% en 2017. “De la población ocupada a tiempo parcial hay 2,8 millones de personas, de las cuales un 74% son mujeres. Esto origina más precariedad porque se cobra menos, y no hay protección posterior, no suelen acceder a la prestación por desempleo”, explica la secretaria de Empleo y Cualificación Profesional de CCOO.

Lo crucial para ver la foto completa no son los puestos de trabajo, sino las horas trabajadas. “Una empresa puede expulsar a un trabajador que está trabajando a tiempo completo por 2.000 euros y puede contratar a dos personas que vayan a trabajar por 1.000 euros cada uno. Se ha creado empleo en términos de personas, pero en realidad es la misma masa salarial, el número de horas trabajadas siegue siendo el mismo y, en realidad, no hay más riqueza ni más renta”, pone como ejemplo Garzón.

Si nos fijamos en el PIB los resultados son igualmente desalentadores. La riqueza monetaria de nuestro país prácticamente se encuentra al mismo nivel que hace nueve años, pero hay casi dos millones de personas menos que trabajan. “Esto solo se explica porque hay menos dinero destinado a los salarios y más a los beneficios de los empresarios. Se incrementa la desigualdad”, añade el economista de ATTAC.

Otros datos a destacar

Hay otro dato a señalar de la EPA que también ha pasado desapercibido. “Ha aumentado el número de hogares con todos sus miembros en paro”, señala Santillana. Además, el número de autónomos disminuyó en 45.000 personas, hasta los tres millones, debido a la desaparición de casi 100.000 empleados asalariados o trabajadores independientes. Para la experta de CCOO, esto se debe a que se ha desmoronado la idea de que el emprendimiento es “la panacea”. Los datos demuestran que “los autónomos tienen problemas para mantener sus negocios y la tarifa plana del Gobierno solo consigue que la Seguridad Social tenga menos ingresos”, añade Santillana.

En contra de lo que suele pensarse, España tiene “una tasa de crecimiento de negocios nuevos muy superior a otros países europeos, pero también tiene la mayor tasa de fracaso”, apunta Garzón. Esto se debe, según el economista, a que hay una falta de demanda agregada debido a la poca capacidad adquisitiva de la población. “Las empresas suelen responder, siempre que se les pregunta, que no tienen suficientes clientes”, añade.

(Fuente: Cuarto Poder / Autora: María F. Sánchez)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *