Denuncian la realidad de la recuperación: “Ha favorecido cuatro veces más a los ricos que a los pobres”

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“España es hoy una economía más competitiva, que está creciendo y creando empleo por encima de las mejores previsiones porque produce, exporta y, en consecuencia, consume sin endeudarse con el exterior”. Son las palabras pronunciadas el pasado 29 de diciembre por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su balance del año 2017. En él sostuvo, además, que el año se cerraría con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en el entorno del 3,1%, que hay 19 millones de ocupados y que se han creado más de dos millones de empleos en los últimos cuatro años.

Sin embargo, a pesar de los habituales discursos en los que el líder del Ejecutivo hace gala de la llamada recuperación económica, no han sido pocas las voces que han rebatido sus argumentos sosteniendo que ésta tan sólo es visible en los datos macroeconómicos y no así en las pequeñas economías domésticas. “Los beneficios de la recuperación económica se están distribuyendo injustamente: pese a ser una de las economías de la Unión Europea con mayor crecimiento, la mayor parte de los incrementos de renta se están quedando en manos de unos pocos, en detrimento de la mayoría de la población”. Es la denuncia que realiza Oxfam Intermón en su informe ¿Realidad o ficción? La recuperación económica, en manos de unos pocos. En el documento, presentado este lunes, la organización detalla punto por punto de qué manera las positivas palabras del Gobierno no reflejan la realidad social, cada vez más cerca de la pobreza y de la desigualdad económica.

Los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres

No han sido pocas las organizaciones que han criticado a España por el aumento en los niveles de desigualdad económica entre las distintas capas de la población. Organismos internacionales como la OCDE, la Comisión Europea o el FMI, y organizaciones como Cáritas han alertado sobre la persistencia de las consecuencias de la crisis económica en la mayor parte de la sociedad española. “Hoy España es una sociedad más desigual e injusta que antes de la crisis. Y la recuperación no está ayudando a revertir esta situación. Bien al contrario, la está perpetuando”, sostiene Oxfam Intermón en su último informe.

En el año 2016, nuestro país alcanzó su récord de personas en situación de pobreza: en aquel año, más de 10,2 millones de personas tenían rentas que se situaban por debajo del umbral de pobreza. En total, el nivel se situó en el 22,3%, el más alto desde 1995. Esta situación se producía, en cambio, durante el segundo año consecutivo de crecimiento.

Además, España es el país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde el año 2007: según Oxfam Intermón, “desde 2013 a 2015, 29 de cada 100 euros provenientes del crecimiento económico han ido a parar al 10% con rentas más altas, mientras que solo ocho de cada 100 han terminado en manos del 10% más pobre”. Dicho en otras palabras, “la recuperación ha favorecido cuatro veces más a los más ricos que a los más pobres”. Y es que la relación entre el 10% de la población más rica y el 40% de con menor renta ha pasado del 122% en 2008 al 135% en 2016.

El problema de los trabajadores pobres

Esta situación de desigualdad, no obstante, no acaba con un contrato laboral. Según constata y denuncia Oxfam Intermón en su informe, la remuneración de las personas trabajadoras y los beneficios empresariales no se mueven al mismo ritmo. Así, mientras los salarios no han recuperado los niveles previos a la crisis, las ganancias de las empresas lo hicieron hace ya dos años. “La desigualdad se intensifica, ya que mientras los salarios son la entrada fundamental de ingresos para la mayoría de las familias, las rentas de capital están concentradas en manos de unos pocos”, informa la organización. Así, una vez más, la gran mayoría de la población se encuentra en desventaja.

“La crisis trajo consigo una bajada salarial provocada por el incremento del paro y la reforma laboral de 2012; sin embargo, la recuperación no ha impedido que el coste laboral por persona trabajadora esté prácticamente congelado desde entonces”, afirma la ONG. Es el problema de los conocidos como “trabajadores pobres”, aquellos que, pese a tener un contrato laboral, la retribución que perciben no les permite llegar a fin de mes. Como ya denunció el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha, el 47% de los trabajadores españoles cobra menos de 1.000 euros al mes. En términos absolutos, 8.160.172 personas se encuentran en esta situación, que no ha hecho si no empeorar de forma continuada en los últimos ocho años.

Los datos del paro han mejorado sustancialmente. A finales de noviembre, el volumen total de parados alcanzó la cifra de 3.474.281 desempleados, manteniéndose en su nivel más bajo de los últimos ocho años, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Sin embargo, el tipo de empleo que se crea no frena la desigualdad. “La fragilidad laboral existente en la recuperación económica y la desigual distribución del reparto de los incrementos de productividad” son las causas.

Así, según la organización, desde el año 2012 se ha evidenciado una “ruptura de la relación entre la productividad por hora trabajada y el salario por hora trabajada”. Desde el primer trimestre de ese año, la productividad ha crecido un 6%, pero el coste salarial, en cambio, se ha mantenido prácticamente estancado, con un crecimiento del 0,6%. Dicho de otro modo: “Laproductividad por hora trabajada ha crecido diez veces más que el salario promedio”. Estos datos, una vez más, benefician a los que más tienen: como crecen más rápido los beneficios empresariales, “el promedio de rentas de los más ricos suponía 308 veces la renta de capital promedio del conjunto de la población”.

Mujer y joven: el perfil que más sufre la desigualdad

Dentro de los propios trabajadores también existe desigualdad. Y, una vez más, los más afectados por esta situación son los que ya partían de un peor escenario. Según denunció la organización en un informe presentado en noviembre de 2016, los salarios más bajos cayeron un 28% durante los años de crisis económica.

“En la parte más baja de la distribución salarial el descenso ha sido especialmente acuciante, alejándoles del resto de trabajadores y trabajadoras. […] Los situados en la parte más alta de la distribución salarial han visto cómo sus retribuciones aumentaban”, lamenta el informe. Así, “el salario promedio del 0,3% de la población con rentas más altas fue de 29,4 veces el salario promedio nacional”. De esta forma, un trabajador o trabajadora promedio debería trabajar 29 años más para conseguir la misma retribución que consigue en un año quien se sitúa en un “tramo más alto”.

Desde el inicio de la crisis, el índice de Gini –que mide la desigualdad– aplicado a los salarios se ha visto incrementado en más de dos puntos, del 32,2 al 34,3 en 2015. ¿Y quiénes son los que sufren peores condiciones? Según el documento de Oxfam Intermón, las mujeres y los jóvenes. El 58% de las personas en situación de vulnerabilidad laboral son mujeres, lo que se explica por varias causas: ocupan la mayor parte de empleos a tiempo parcial, tienen vidas laborales más cortas y consiguen contratos en sectores con menor reconocimiento social. La brecha salarial entre hombres y mujeres todavía continúa siendo un gran problema: ya se sitúa en el 20%.

El trabajo a tiempo parcial, del mismo modo, también afecta en mayor medida a los jóvenes. Los contratos de este tipo se vieron aumentados en gran medida durante la crisis, creciendo un 16% para el conjunto de la población ocupada. Para los menores de 25 años, en cambio, ha crecido un 54%, tres veces más rápido.

Un sistema fiscal que no corrige los fallos redistributivos

¿Cómo corregir estas desigualdades? Los sistemas fiscales son los encargados de ello pero, sin embargo, el español no consigue este objetivo, sino más bien el contrario, las perpetúa. Son los asalariados los que, según Oxfam Intermón, más aportan al sistema tributario en comparación con las empresas.

Así, “mientras que el 83% de la recaudación fiscal en 2016 provino del IVA, el IRPF y otros impuestos pagados fundamentalmente por familias, el impuesto de sociedades aportó el 12% de la recaudación total; diez puntos menos que en 2007”, justo antes del inicio de la crisis. Estos datos han situado a nuestro sistema fiscal en el cuarto peor puesto de la Unión Europea, tan sólo por delante de Bulgaria, Letonia y Lituania.

“Esta injusta situación se debe al peso de los impuestos indirectos, que castigan desproporcionadamente a los más pobres frente a los más ricos, los cuales tienen capacidad de ahorro y cuyo consumo es, en términos proporcionales, menor”, denuncia la organización. De esta forma, en términos absolutos, la capacidad que tienen los impuestos para reducir la desigualdad de la renta bruta disponible de los hogares si sitúa en un 2,97%, siendo el IRPF el único que consigue reducirla (en torno al 8%).

(Fuente: InfoLibre)

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