Huelva: Los vecinos de la Ecoaldea El Calabacino no entienden que se les meta “en el saco de los especuladores”

Huelva vecinos El Calabacino

“No es posible que a nosotros, que defendemos con uñas y dientes el medio rural y que pertenecemos a la Red Mundial de Ecoaldeas, se nos esté imputando un delito medioambiental”. Así de rotunda se mostró ante Huelva Información la portavoz de los 114 habitantes (40 de ellos niños) de la aldea de El Calabacino -en el municipio de Alájar-, Cecilia Rodríguez, después de que cuatro vecinos hayan sido imputados por edificar viviendas que la Fiscalía de Medio Ambiente considera ilegales por estar edificadas sobre suelo protegido del corazón del paraje natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

Este diario ya avanzó el mes pasado un escrito de acusación en el que el Ministerio Público solicitaba dos años de prisión, multa de 5.800 euros y la demolición de una casa para uno de los matrimonios que habitan en El Calabacino, que tiene dos hijos de tres y cinco años. “No tienen miedo porque están arropados por todos nosotros y no han hecho nada ilegal sino alegal”, concreta Rodríguez, que lamenta “lo desproporcionado de estas medidas” por la vía penal contra el vecindario, asentado en la zona desde 1979. “Creemos que nos están metiendo en el saco de los especuladores y nosotros no tenemos nada que ver con ellos”, sentencia.

Es cierto, asume, que en la zona “se han construido casas fuera de la normativa” de la Junta de Andalucía, pero también lo es que son “muy humildes, de apenas 60 metros cuadrados y que se han construido con tapial, ladrillos realizado con balas de paja sujetados por pilares y que luego se enfoscan”.

Tanto los agentes forestales como el propio Ministerio Público que dirige Alfredo Flores mantienen que la utilización de este material y de la madera en las edificaciones suponen “un grave riesgo de incendios forestales” en un hábitat muy sensible. Cecilia Rodríguez, sin embargo, cree que esto “es totalmente falso, porque las leyes europeas refrendan este tipo de construcciones, que son totalmente ignífugas”. Por esa regla de tres, apunta, “tampoco se podrían tener alpacas para el ganado”.

En este momento el vecindario se ha movilizado y realiza una campaña de crowdfunding para recaudar fondos con los que hacer frente a la defensa de los encausados. El letrado que los representa, Ignacio Martínez, tiene larga experiencia en estas lides en la jiennense Sierra de Segura y considera que todo es “consecuencia de una determinada orientación política de la Junta de Andalucía en torno a la legislación: concibe los parques naturales como un espacio donde el hombre no tiene cabida”.

Desde el prisma del jurista, esta forma de legislar es la que “provoca que se puedan perseguir penalmente” estos modos de vida alternativos, lo que considera que forma parte de “la persecución y el expolio de nuestros parques naturales, una política rancia heredera del máximo esplendor del franquismo”.

Las viviendas realizadas con bloques de paja y barro son bioclimáticas “y no he visto ninguna que haya provocado un solo incendio forestal”, subraya Martínez, quien tilda la imputación de sus representados de “desvarío y despropósito político”, puesto que penaliza el retorno a la vida rural.

Destaca que la presencia de este medio centenar familias en El Calabacino es primordial para su entorno. De hecho, sus altos índices de natalidad y la escolarización de esos niños “han permitido que siga abierta la escuela de Alájar, por ejemplo”.

Para el representante legal es importante que la opinión pública se sensibilice con el asunto y que, si sus clientes son condenados, “se les indulte como se hace con los corruptos”. Cree que el “ataque” administrativo y judicial a los propietarios de la aldea atiende a que “es gente autosuficiente, no controlada por el voto cautivo”.

A la causa aportará distintos informes periciales que concluyen que “estas edificaciones no crean un grave perjuicio a su entorno; están dando ejemplo”.

(Fuente: Huelva Información / Autora: Raquel Rendón)

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Sobre la problemática de la Ecoaldea de El Calabacino

El pasado día 14 de diciembre se celebró una reunión de representantes de la Fundación Savia, presidida por Francisco Casero, con los habitantes de la Ecoaldea de El Calabacino, en Alájar (Huelva), para tratar el problema que vienen padeciendo desde hace meses. La reunión se celebró en el Ayuntamiento de Alájar y a ella asistieron unas 30 personas. Un grupo de patronos de la Fundación ya había visitado el lugar semanas antes, invitados por los propios habitantes.

La Ecoaldea la componen un grupo neorrural formado por unas 115 personas incluidas niñ@s, que lleva viviendo en esa maravillosa zona de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche desde finales de los años 70. Allí se instalaron, algunos de ellos extranjeros (franceses, chilenos, norteamericanos) y también andaluces y de otras regiones de España y fueron comprando  las casas semiderruidas, con los huertos abandonados del antiguo pueblo del mismo nombre que llegó a tener la Alcaldía, la cárcel y la oficina de Correos. El proceso de emigración rural que sacudió los pueblos de Andalucía durante las décadas de los 60 y 70 hizo que se abandonasen pertenencias y modos ancestrales de cultura rural ligada al medio físico mediterráneo. Extensas superficies de dehesas, ganados, construcciones rurales…fueron abandonadas en búsqueda de la “nueva vida” que se ofrecía desde las grandes ciudades españolas y del extranjero (Alemania, Suiza). Este movimiento de acercamiento a la Naturaleza, bajo unas nuevas premisas de creatividad y acercamiento entre las personas, basado en el trueque y alejado de las pautas capitalistas, se inició en la década de los años 60 en Europa Occidental y Norteamérica bajo la influencia de los movimientos contraculturales y del famoso Mayo del 68.

Con el paso del tiempo, estos nuevos ocupantes del espacio serrano de Huelva (hubo aparte de El Calabacino, otro asentamiento de neorrurales en las cercanías de Cortegana) se han dedicado (y lo hacen aún) a la elaboración de productos artesanos, a la confección de objetos (pendientes, sortijas, atrapasueños…), a la música, a la poesía…construyendo una nueva forma de relación con la Naturaleza, más armoniosa, menos destructiva. Much@s de ell@s son licenciados y todos han elegido ese estilo de vida. Ell@s mismos han fabricado sus casas, hacen el pan, mantienen y viven de sus huertos con un sistema de trueque social y llevan a sus hij@s a los centros escolares de Alájar y Aracena. Dado el alto índice de natalidad los niñ@s permiten el mantenimiento de los profesores de los centros escolares del entorno (Linares, Castaño del Robledo…) que se podrían ver abocados al cierre en pocos años y la permanencia de la Ecoaldea facilita la fijación de personas jóvenes en el medio rural onubense cada vez más despoblado y envejecido.

También apuestan claramente por las energías renovables y el acceso a las casas hay que hacerlo a pie. La Ecoaldea está situada en un área bien conservada de bosque y matorral mediterráneo de la Sierra, con una gran biodiversidad.

A principios de este año 2017 se abrieron varios expedientes administrativos por parte de la Dirección del Parque Natural porque “la tipología de las viviendas no se ajusta a la normativa del Parque” (?). Muchas de estas viviendas están fabricadas por ellos mismos utilizando los elementos del territorio: tierra compactada y paja. Su diseño obedece a pautas bioclimáticas, que tanto se airean ahora desde la Administración ambiental. Se organizan jornadas y congresos sobre arquitectura bioclimática y sin embargo, se argumenta irónicamente desde el Parque, es decir, desde la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, que esos elementos pueden dar lugar origen a incendios forestales en la vegetación.

Ha intervenido de oficio la Fiscalía de Medio Ambiente de Huelva (vaya, de oficio), como si de un problema gravísimo se tratara. En cambio para otras actuaciones, la Fiscalía se inhibe, como en el caso de la tremenda contaminación provocada por algunas de las industrias del Polo Químico de Huelva, o el gravísimo caso de la acumulación de los fosfoyesos radiactivos de Fertiberia.  Como si todo el tema de la contaminación que padece Huelva y los pueblos de alrededor no tuviese una clara incidencia en la aparición de graves enfermedades en los ciudadanos, que se han manifestado repetidas veces y durante muchas décadas contra la contaminación industrial. Pero claro, la Justicia en nuestra Andalucía siempre se pone de parte de los poderosos salvo muy contadas excepciones. Además, cuando la Justicia interviene eso supone una clara incapacidad por parte de la Administración y de las fuerzas políticas de establecer los mecanismos adecuados para solucionar los problemas.

El caso es que este asunto, se podría arreglar fácilmente con diálogo y posturas sensatas, y más aún teniendo en cuenta que la nueva redacción del PORN y del PRUG del Parque Natural se encuentra ahora en fase de revisión, lo que podría dar lugar a la aparición de una nueva tipología de zonación que permitiese estos nuevos asentamientos. Si así fuese, ello llevaría automáticamente a la suspensión del proceso judicial. Además ellos han solicitado que en el PGOU de Alájar se considere la Ecoaldea (que forma parte de la Red Ibérica de Ecoaldeas, RIE), bajo una figura administrativa ya existente denominada Hábitar Rural Diseminado de Interés Rural y Ecológico.

Sin embargo, alguna familia con hijos pequeños, ya ha recibido la orden de derribo por parte del Ayuntamiento de Álajar y se esperan más en los próximos días. Los habitantes de la Ecoaldea han decidido mantenerse unidos y firmes y han apostado por la solidaridad entre ell@s, aparte de poner en marcha una batería de acciones que debemos, a mi entender, apoyar. Todos los que venimos luchando desde hace décadas por la conservación del medio ambiente en la provincia de Huelva y en toda Andalucía, que anhelamos un mundo mejor, más ecológico, amable y humano, no podemos mirar para otro lado en estos momentos, ante la grave situación que está viviendo un grupo de gente tranquila, amante y respetuosa de los ciclos de vida de la Naturaleza, y que han apostado conscientemente por otra forma de vida no capitalista y alejada de la sociedad de consumo.

(Fuente: Diario de Huelva / Autor: Vicente Jurado Doña*)

(*) Nota: Vicente Jurado Doña es Biólogo. Coordinador de Corriente Verde Andaluza

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