¿Qué está pasando en Argentina? La reforma de la jubilación desata grandes movilizaciones populares y represiones policiales

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La reforma de la jubilación impulsada por el presidente neoliberal Mauricio Macri ha desatado grandes movilizaciones sociales. La fuerte represión de las protestas deja a 100 heridos y tres personas que han perdido el ojo.

Argentina ha estallado durante la semana del 18 de diciembre de 2017. El motivo tiene relación con los ajustes de las jubilaciones impulsados por el Gobierno de Mauricio Macri o también denominados Reforma previsional. Durante la semana anterior, la Cámara de Diputados trató de sacar adelante la legislación, pero en medio de un clima de fuertes protestas y represión policial, tuvo que postergar su votación a siete días después.

En noviembre el proyecto de reforma conseguía su respaldo del Senado y el lunes 18 de diciembre, finalmente, el Gobierno lograba el apoyo necesario para empezar a debatir el proyecto de reforma en la Cámara de los Diputados. Para ello han sido necesarios 127 votos en total. La mayoría de ellos de Cambiemos -el partido oficialista de Macri- y algunos votos de signo peronista.

Frente a esta decisión tomada en los despachos de la cámara parlamentaria, se ha iniciado la movilización social que ha sido reprimida por los cuerpos de policía del Estado. En los alrededores del Palacio del Congreso los y las manifestantes se han enfrentado a una policía a la que no le ha temblado el pulso.

El martes 19 de diciembre se llevaba a cabo una huelga general convocada por el mayor sindicato del país que acababa derivando en una batalla campal en el centro de Buenos Aires y que luego se extendería a otros puntos de la ciudad, y que se saldaba con más de 100 heridos y decenas de detenidos. A estas protestas se suman las que cada noche tienen lugar en las calles de la capital del país en forma de cacerolada.

Las reacciones

Existe un año en la memoria de las personas que se manifiestan estos días en Argentina. Tal y como recoge la revista de crónicas Anfibia, algunos de los y las presentes en las movilizaciones gritaban a la policía: “Bienvenidos al 2001”. En otras frases aparecidas en la misma publicación bonaerense se resume a la perfección el clima actual: “El contexto es completamente diferente, claro, pero tanto en esa trama como en su disposición a la lucha resonaba la experiencia de 2001. Aunque luciera caótica en sus diversas manifestaciones, la multitud estuvo eléctricamente conectada, tal como entonces”.

Tras las elecciones legislativas de octubre de 2017 en Argentina, la Cámara de Diputados, pese a no registrar mayoría para el partido de Macri, presenta una fuerte fragmentación en la oposición de la cual Cambiemos se está aprovechando para sacar adelante sus leyes.

Es esta fragmentación la que permite a Mauricio Macri eludir cualquier tipo de autocrítica por los hechos de la semana del 18 de diciembre. En una aparición televisada del 19 de diciembre, el que en su día fuera presidente del Boca Juniors, afirmaba que la actuación policial -con más de 100 heridos y tres personas que perdieron uno de sus ojos- había sido ejemplar. No es la primera vez que Macri se posiciona en favor de la violencia. También durante el caso de Santiago Maldonado, defendió a la Gendarmería que reprimió a los mapuches.

Según el presidente argentino la violencia fue “claramente orquestada” y “premeditada” y buscaba que no funcionase el Parlamento. En otro orden de palabras Macri consideraba que las protestas “intentaron impedir el funcionamiento del Congreso, pero a pesar de todo lo que hicieron, la democracia funciona”. No hay todavía nadie, capaz de capitalizar la movilización social y Macri puede torcer la realidad a su voluntad.

¿En qué consiste la reforma de Macri?

Con la obsesión de rebajar el déficit de Argentina, Macri está impulsando modificaciones legislativas que, según sus detractores y detractoras, afectan siempre a las clases más pobres. Es el caso de la Reforma previsional que el presidente argentino asegura que ahorrará 100.000 millones de pesos al Estado.

Antiguamente el cálculo de la prestación por jubilación en Argentina dependía en un 50% de los salarios registrados y en un 50% de la recaudación fiscal. Este cálculo se llevaba a cabo de forma semestral. El nuevo modelo contempla subidas cada tres meses -marzo, junio, septiembre y diciembre- y se basará en un 70% en la inflación del país y en el 30% restante en la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables.

Según las personas que se manifiestan en Argentina, con este modelo la subida de las jubilaciones en marzo de 2018 será del 5,7% en vez de del 12%. El economista argentino Alejandro Bercovich ilustra esta pérdida de poder adquisitivo en el siguiente tuit: El bono compensación que ofrecen el Gobierno y los “federales” a cambio del recorte de jubilaciones y AUH no compensa ni de lejos lo que pierden por el cambio de fórmula. A la jubilación promedio (de unos $10.000) le recortan $6.200 durante todo 2018 con el cambio de fórmula. A la mínima, de $7.246, le rebanan $4.500. El bono compensación es de $750 para los “jubilados aportantes” y de $300 para los de moratoria.

Además de esto, añaden, la reforma penalizará a todas aquellas personas que no hayan trabajado “suficientemente” en su vida laboral rebajando sus prestaciones. En concreto, serán a las mujeres, quienes a diferencia de los hombres que se jubilan a los 65 años lo hacen a los 60, se verán más afectadas por la Reforma previsional teniendo que trabajar 10 años más para alcanzar una jubilación digna.

Apunte: quizás, el silencio mediático que se vive en el Estado español sobre este tema tiene relación con el hecho de que la situación de las pensiones bajo el mandato de Mariano Rajoy es crítico, y el aumento de la edad de jubilación en el país inminente.

(Fuente: AraInfo)

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