Los catalanes desbordan Bruselas. 60.000 se manifiestan bajo el eslogan “Europa, despierta, democracia para Catalunya” (videos)

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El independentismo catalán ha llenado este jueves las calles de Bruselas con la manifestación más grande que nunca había vivido la ciudad. 45.000 personas, según la policía de Bruselas, aunque fuentes de la organización aseguran que la policía federal belga ha cifrado la participación en más de 60.000 personas. “Hoy estamos escribiendo otra página de la historia de Europa. Una página preciosa de aquellas en que se reconocerá cualquier demócrata”, ha proclamado el president, Carles Puigdemont.

Bajo el lema “Europe wake up, democracy for Catalonia” (Europa, despierta, democracia para Catalunya) la manifestación ha superado las expectativas de la organización -ANC y Òmnium Cultural-, que preveían 20.000 asistentes, de acuerdo con las primeras cifras oficiales ofrecidas por la Policía de Bruselas en Twitter.

Bruselas se levantó ayer por la mañana inundada de esteladas. Miles de personas recorrían las calles de la ciudad en dirección al barrio europeo donde esta mañana ha arrancado la manifestación. Ya hacía días que habían aparecido las esteladas y los lazos amarillos por las calles de Bruselas, que antes de ayer por la noche eran muy evidentes en puntos emblemáticos de la ciudad cm la Grand-Place. Pero ayer por la mañana, se ha multiplicado desde primera hora cuando han empezado a llegar los autocares que ayer al mediodía salieron de todos los rincones de Catalunya.

Los vehículos, después de pasar la noche en tránsito han ido ocupando las calles de la capital belga. Sólo la Asamblea y Òmnium han alquilado 240. Además, a las cinco de la mañana han empezado a elevarse de Barcelona once vuelos chárter, cinco de los cuales organizados por las entidades soberanistas. Los dos últimos han partido con una hora de retraso. Todos han confluido de buena mañana en los accesos de la ciudad provocante un cierto colapso en la entrada de la capital belga. La afluencia de público ha obligado incluso a abrir los accesos del metro que no daban abasto para vender los billetes. A lo largo de la mañana se ha tenido que cerrar alguna estación de metro.

En un ambiente festivo y reivindicativo los manifestantes han acudido acompañados con banderas, estrelladas, alguna bandera europea, y bufandas y lazos amarillos, color que han convertido en símbolo de solidaridad con los encarcelados por participar en la organización del referéndum ilegal del 1 de octubre. Los manifestantes han llenado las calles de la capital belga. Una auténtica marea amarilla acompañada de miles de esteladas, que han llenado las principales calles del barrio europeo, en lo que ha sido una de las manifestaciones más multitudinarias que se han hecho nunca en la capital europea.

Si ya hace meses que la política catalana se ha internacionalizado, ahora también lo hace el independentismo desde la sociedad civil. A los eslóganes típicos como “independencia” o “libertad presos políticos” se han sumado algunos nuevos que se han hecho populares después del referéndum del 1 de octubre como “las calles serán siempre nuestras” o el de “Puigdemont es nuestro president”. Ahora ya hace tiempo que suenan en las calles catalanas, pero este jueves lo han hecho en las de Bruselas.

La manifestación, arrancaba a las 11,30 del parque del Cinquantenaire y acaba en la plaza Jean Rey, cerca del Parlamento europeo, después de que el recorrido rodee el edificio de la Comisión Europea. El acto se cerrará con las intervenciones del presidente, Carles Puigdemont, y los consellers Toni Comín y Meritxell Serret.

Ha sido una manifestación muy reivindicativa y larga, a pesar del frío intenso que ha hecho en la capital europea y la lluvia que ha ido cayendo de forma intermitente. Los catalanes, que han tenido que hacer mil kilómetros para reencontrarse con su Govern en el exilio, no se han encogido. Los manifestantes que han llenado Bruselas tenían clara una cosa: querían hacer oír su voz, y así lo han hecho.

Las dimensiones de la manifestación han desbordado las previsiones de la policía, que han obligado a cambiar el recorrido media hora antes del comienzo del acto. Eso ha provocado un cierto caos. Ni el president, Carles Puigdemont, ni el conseller Toni Comín, ni la secretaria general de ERC, Marta Rovira, han podido llegar a la cabecera que ha arrancado encabezada por los actuales responsables de las entidades, Agustí Alcoberro (ACN) y Marcel Mauri (Òmnium) así como la presidenta de la AMI, Neus Lloveras, cuando ha arrancado.

Al cabo de un rato, se ha podido sumar la secretaria general de ERC, pero el president y el conseller Toni Comín no han conseguido llegar hasta el último tramo del recorrido.

Cuando, finalmente, la cabecera de la manifestación ha conseguido llegar hasta Puigdemont, la gente se ha entregado para saludar al president y los cordones de seguridad han quedado desbordados durante unos minutos de mucho nerviosismo en que la policía se afanaba por recuperar al president de la nube de gente y periodistas donde ha quedado atrapado. Con él iba también el exconseller Francesc Homs y el expresident Artur Mas.

“Puigdemont, nuestro president”, “somos república” y “presos políticos libertad” son algunos de los lemas que se han coreado. La marcha ha transcurrido sin ningún problema. En un momento del recorrido desde un balcón donde habían colgado banderas españolas se ha puesto con máximo volumen el Que viva España de Manolo Escobar, ante el cual los manifestantes han respondido con el Adéu siau. Todo ha quedado como una anécdota.

Antes de llegar al escenario se ha añadido al frío y el viento intenso la lluvia. No ha impedido que la gente —incluida la cabecera— siguiera los parlamentos estoicamente bajo la lluvia. El acto ha empezado con la interpretación del Himno a la Alegría —con evidentes problemas para afinar a causa del intenso frío agravado por la espera—. Acto seguido, han tenido lugar los parlamentos del vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro, y de Òmnium, Marcel Mauri.

Los dos han denunciado persecución y vulneración de los derechos fundamentales en Catalunya que han tildado de aberración. “Nuestra voluntad es insobornable, pronto la bandera europea tendrá una nueva estrella y de color amarillo”, ha pronosticado Alcoberro, mientras Mauri ha advertido: “Somos un pueblo abierto y plural. Catalunya, país europeísta y mediterráneo, mira hoy a Europa. Hay presos políticos y gobernantes en el exilio. Si la democracia está en peligro en un Estado, está en peligro en toda la unión”.

(Fuente: El Nacional.cat)

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