Patinazo y racismo verbal del Subdelegado del Gobierno en Málaga

La ciudadanía de Málaga ha asistido consternada durante esta semana por un acontecimiento bestial, trístisimo y que pudo desembocar en la muerte de un joven futbolista de un equipo de una barriada de la capital. Todo aconteció cuando después un joven futbolsita del Alhaurin de la Torre fue apuñalado tras el partido de la Tercera Andaluza celebrado en Málaga, entre el equipo local, El Palo B y el filial del Alhaurin.

Las investigaciones policiales así como unas imágenes grabadas parecen demostrar que el futbolista alhaurino, al finalizar el partido, fue cogido por detrás por otro de El Palo y en ese momento, otro jugador local le asestaba varias puñaladas que le afectaron al corazón. Tras ser ingresado en la UCI del hospital «Carlos Haya» muy grave, afortunadamente desde ayer se encuentra fuera de peligro.

Tal vez por el estado de conmoción que este canallesco hecho produjo en las instituciones así como en la población, el subdelegado del Gobierno, Miguel Briones (foto adjunta), abrumado por dar datos de la investigación y tal vez deseoso de demostrar una supuesta eficacia y celeridad, «se pasó de frenada» en los elementos y calificativos informativos que se iban conociendo y rápidamente salió a la tribuna pública para comentar oficialmente lo sucedido y destacar un correcto y ágil resultado de las investigaciones policiales.

Hasta ahí bien, perfecto casi. Lo grave fue cuando anunció que, según las informaciones que manejaba desde la Delegación de Gobierno, ya estaban identificados los presuntos autores de la grave agresión. La metedura de pata, inmesa metedura locuaz de pata, fue cuando Miguel Briones dijo que se habían identificado a dos futbolistas del equipo local, El Palo,  y que uno peretenecía a la «etnia gitana» -este ya se había entregado a la Policía- y el otro, al que en ese momento se le buscaba para detenerlo, era «de origen árabe». Aspectos estos, los étnicos, que sobraban y que además pueden generar el enfado y enojo de estas dos comunidades.

Tras conocerse estas afirmaciones con un tinte que rayaba lo xenófobo y que nada aportaban ni a la investigaciòn ni al esclarecimiento de los hechos, algún medio local, no todos, reaccionaron censurando estas afirmaciones.

Y aun más, el Subdelegado se equivocó en la definición descriptiva racial ya que el jugador al que calificó de «etnia gitana», no lo es. Por tanto a la polémica verbalización xenófoba había que añadir un «patinazo» en toda regla de Miguel Briones que, por cierto, es profesionalmente Inspector de Educación. La propia Subdelegación de Gobierno se vio obligada a pedir disculpas por los comentarios racistas. «Ha sido un error», reconocieron.

(Fuente: El Plural)

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