Líbano: El objetivo de Hariri es obligar a Hezbulah a abandonar Siria. Le exige “neutralidad” y no “intervenir externamente”

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El primer ministro libanés, Saad Hariri, exhortó a Hizbulah a mostrar neutralidad en los conflictos regionales y no “intervenir externamente”. Ha afirmado que el “equilibrio del gobierno” puede cambiar en base a las próximas consultas y mostró su disposición a participar en las primeras elecciones parlamentarias.

En una entrevista con el canal france 24, primera de Hariri desde que regresó a El Líbano, este dijo que renunciará si Hizbulah no aceptaba un cambio en el estatus quo. Agregó que Irán era “la causa de la intervención de Hizbulah en toda la región”.

“No quiero que un partido político en mi gobierno intervenga en otros países árabes”, dijo Hariri. “Estoy esperando la neutralidad que acordamos en el gobierno. No podemos decir una cosa y hacer otra cosa”. “La interferencia de Irán nos afecta a todos. Si queremos una política que sea buena para la región, no deberíamos interferir”, señaló.

A la pregunta del entrevistador acerca de que “el Secretario General de Hizbullah ha dicho que no tiene combatientes en Yemen”, y al preguntarle por parte del periodista francés: ¿Le crees?, Hariri respondió: “En lo que respecta a los combatientes, sí, yo le creo”.

Saad Hariri, aseguró que su viaje a Arabia Saudita fue “un choque positivo” para su país, e insistió en que busca “estabilizar Líbano” para combatir la supuesta injerencia de Irán y el Movimiento de la Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá) y añadió que  “lo que pasó conmigo en Arabia Saudí me lo guardo para mí”.

“Fue un choque positivo para mostrar a todos los partidos políticos que Líbano no puede continuar de esta manera, sin mirar a su alrededor. Tenemos aliados y países que hay que respetar”, consideró Hariri, e insistió en que Irán intenta intervenir Líbano y que se trata de “un asunto que debe preocupar a todos”. “Tenemos un partido político que se llama Hezbolá, y junto a Irán están en camino de entrometerse en todos los países árabes que atraviesan un periodo muy difícil”, señaló.

Y sobre Hizbullah e Israel dijo Hariri: “En 2006, Israel lanzó una guerra que destruyó nuestro país y nos costó no menos de 10 miles de millones de dólares. Arabia Saudita ayudó al Líbano y restableció el sur del Líbano. Israel lanzó su guerra en 2006, creyendo que destruiría a Hizbullah. Once años después, Hizbullah está  diez veces más fuerte que antes, ¿las guerras tuvieron éxito? Los israelíes  deberían saber esto”.

A la pregunta: ¿Pero, al mismo tiempo, es posible que un partido haga provocaciones al Estado de Israel? Hariri contestó: ¿Sabes que todos los días hay aviones de guerra israelíes que violan el espacio aéreo libanés? …..El Líbano no puede resolver el tema de Hizbullah, que es un problema regional, el partido existe en el Líbano y en Siria, y en Iraq, y en todas partes y esto es a causa de Irán. Es una solución política regional que debe lograrse.

Hariri pidió que la “estabilidad en El Líbano” sea una prioridad para todos. “Ahora estamos en una fase de diálogo para resolver los problemas”.  “Creo que, en interés de El Líbano, Hizbulah está llevando a cabo un diálogo positivo. Saben que debemos permanecer neutrales en la región”.

Igualmente, Hariri negó la posibilidad de pedir el desarme de Hezbolá. “Nosotros no podemos hacer nada para desarmar a Hezbolá y esta cuestión precisa de una solución regional”. Expertos libaneses han señalado que el desarme de Hezbolá equivaldría a dejar al Líbano casi indefenso frente a la entidad sionista, ya que el Ejército libanés no tiene ahora la capacidad para defender con éxito el país frente a un ataque israelí. La forma de luchar de Hezbolá (guerra asimética, de guerrillas etc) permitió al Líbano derrotar la agresión sionista en 2000 y 2006 y se ha revelado como la más adecuada para defender el país.

Hariri también expresó su deseo de permanecer en el cargo como primer ministro. Cuando se le preguntó si el “período doloroso” que había experimentado durante dos semanas había disminuido su determinación de gobernar, Hariri respondió sin respuesta, diciendo que era conocido por su optimismo, pero advirtió que podría volver a dimitir de su cargo si Hezbolá no acepta la tradicional política de neutralidad libanesa en relación con los conflictos regionales.

El primer ministro añadió que los libaneses necesitan a los que los reúnen y esto es lo que hizo el año pasado durante su mandato. Hizo hincapié en que su deber lo obliga a lograr la estabilidad para El Líbano. Por otra parte, el premier libanés expresó su apoyo a la celebración de elecciones anticipadas en el país.

Hezbolá se ha convertido en un actor regional clave

La razón de la necesidad de neutralizar a Hezbolah la expone en un reciente artículo publicado el domingo 26 de noviembre por la libanesa Suzan Haidamous.The Washington Post. En él se afirma que Hezbolá ha ocupado las páginas de la prensa mundial desde que logró vencer al Daesh y ha elevado su estatus de actor regional.

“Mientras que algunos países árabes han incrementado su presión sobre Hezbolá por sus vínculos con Irán, el movimiento libanés ha consolidado su estatus de potencia regional, proyectando su poder militar más allá de las fronteras libanesas”, manifestó la analista.

La autora afirma que el movimiento libanés se muestra bien a la altura de sus misiones. Arabia Saudí lo considera como el mandatario más poderoso de Irán y la pasada semana hizo un nuevo intento para perjudicarlo, pero la posición dominante de Hezbolá resistió bien el envite del caso Hariri”, añade el texto.

En relación a la dimisión del primer ministro, Saad Hariri, la autora libanesa se explica: “Según responsables y libaneses, Arabia Saudí preparó el escenario de la dimisión de Hariri para derribar el gobierno de coalición del Líbano, que incluye a miembros de Hezbolá. Arabia Saudí esperaba que esta decisión asestara un golpe duro a Irán abriendo la puerta a actos más agresivos.

En lugar de eso, sin embargo, el acto saudí sirvió para que Hezbolá mostrara su apoyo al primer ministro, lo cual hizo que el movimiento libanés apareciera como la fuerza estabilizadora en el país. De este modo, desde el miércoles pasado, Hariri anunció que suspendía su dimisión tras hablar con el presidente Michel Aoun, que había acusado a Arabia Saudí de retener a Hariri contra su voluntad. “Los saudíes esperaban que la dimisión de Hariri crearía un shock, que el gobierno sería disuelto inmediatamente y que Hezbolá y sus aliados se verían obligados a dimitir de sus carteras ministeriales y de otros puestos importantes. Sin embargo, nada de eso sucedió”.

Según el investigador, Hezbolá se ha convertido en más fuerte desde la guerra en Siria cuando se unió al gobierno sirio sostenido por Irán para combatir a los terroristas. Su influencia en el seno de las instituciones de seguridad libanesas es ciertamente más grande que nunca”.

Con respecto al poder transnacional de Hezbolá, el diario norteamericano continúa diciendo: “Hezbolá ha llevado a cabo operaciones ofensivas contra los terroristas en la frontera sirio-libanesa en coordinación con el Ejército libanés”.

Para terminar el artículo cita la opinión de Heiko Wimmen, director del Proyecto para Iraq, Líbano y Siria del International Crisis Group, acerca del peso de Hezbolá en el Líbano: “Hezbolá continúa siendo popular, en particular frente a lo que numerosos libaneses ven como una agresión saudí. Hezbolá busca mantener su apoyo nacional, se presenta como un defensor de todas las comunidades libanesas y busca promover a sus aliados sunníes dentro y fuera del gobierno”.

Fuentes saudíes señalan trasfondo económico en el viaje a Riad de Hariri

Otra información afirma que el príncipe heredero saudí prometió a Saad Hariri continuar disfrutando de los beneficios de su empresa, Saudi Oger, pero en realidad quería quitarle todo. Este habría sido el verdadero motivo del viaje del primer ministro libanés, Saad Hariri, a Arabia Saudí el pasado 4 de noviembre.

Sin embargo, una vez en el reino árabe Hariri alegó que se fraguaba un plan para asesinarlo en El Líbano, y por ello se veía obligado a renunciar al cargo, afirma este domingo el activista político saudí, identificado como Mujtahid, en su cuenta de Twitter.

Todo comenzó el día en que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad bin Salman, le pidió a Hariri traspasar la empresa de construcción Saudi Oger Ltd. a uno de sus conglomerados, pero el premier libanés se negó, por lo que Bin Salman decidió vengarse y quitarle los beneficios provenientes de la misma, detalla el activista saudí.

Mujtahid estima que Hariri se dirigió al reino alentado por la oferta, no obstante, nada más de llegar, se vio blindado por medidas de seguridad. Poco después, el príncipe le ordenaba renunciar para que se quedara despojado de la impunidad internacional, y poder quitarle los bienes que había conseguido durante décadas mediante las actividades de Saudi Oger Ltd.

Al darse cuenta de la trampa que le había tendido Bin Salman, el premier libanés se sintió aterrorizado ante la posibilidad de un inminente encarcelamiento, empero pudo contactarse con los embajadores de EE.UU. y de Francia en Riad, capital saudí, quienes le aseguraron que sus gobiernos presionarían al príncipe para que le permita abandonar Arabía Saudí, ya que, según explica Mujtahid, “Washington y París insistían en que el problema debía ser resuelto antes de que se convirtiera en un escándalo vergonzoso a nivel mundial”.

El premier libanés ha aprovechado este apoyo como una carta ganadora para sacar partido y poner entre la espada y la pared a Bin Salman, de modo que éste tendrá que pagarle a Hariri los beneficios de Saudi Oger Ltd. De lo contrario, el alto cargo libanés divulgará el chantaje del que fue objeto por parte del monarca saudí, opina Mujtahid.

(Fuentes: Al Mayadeen / Hispan TV / Al Manar / TeleSur)

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