Irlanda: Gerry Adams anuncia su retirada como presidente de Sinn Féin al cabo de 34 años de liderazgo del partido

Irlanda

Gerry Adams ha anunciado su retirada como presidente de Sinn Féin, al cabo de 34 años como líder del partido republicano irlandés, considerado en tiempos como el brazo político del IRA. A sus 69 años, Adams cederá el timón de manera escalonada en los próximos meses y dejará al frente del partido a Mary Lou McDonald, hasta ahora vicepresidenta (junto a Adams en la foto adjunta).

“Ejercer el liderazgo significa saber cuándo ha llegado el momento del cambio, y ese momento es ahora”, dijo Adams en un discurso televisado, en el que anunció una conferencia especial para elegir a su sucesor o sucesora en el 2018.

“El republicanismo se encuentra en un momento muy fuerte”, recalcó el líder histórico de Sinn Féin. “El proceso de paz ha sido un gran logro, pero el Brexit va a suponer un enorme reto”. Pese a la “larga” retirada, Adams planea seguir moviendo los hilos del republicanismo desde la retaguardia y concentrar sus esfuerzos en la celebración de un referéndum de unificación de Irlanda en los próximos cinco años.

El cambio en la cúpula se produce un año después del cambio de guardia en Irlanda del Norte, con la marcha del histórico Martin McGuinness (fallecido meses después) y el ascenso de Michelle O’Neill como la nueva líder en el Ulster.

El relevo generacional propició un resultado histórico de Sinn Féin en Irlanda del Norte: O’Neill logró quedarse a las puertas de la victoria (tan solo 1.168 votos por debajo) frente al Partido Democrático Unionista (DUP) en las elecciones celebradas el pasado mes de marzo. Gerry Adams aspira a conseguir con Mary Lou McDonald (48 años) el mimos salto cualitativo en la República de Irlanda, donde el SF ha consolidado como la tercera fuerza política (14% de los votos y 23 diputados) frente los dos partidos tradicionales: el democristiano Fine Gael y el centrista Fianna Fáil.

El Sinn Féin quedaría así en manos de dos mujeres, con vínculos indirectos a la era del IRA, pero sin una participación directa en la fase más violenta del conflicto del Ulster, en contraste con Adams, seducido por todo lo que vio y escuchó desde el otro lado de la barra del pub The Duke of York en Belfast, donde llegó a trabajar antes de dar el salto a la política.

Su retirada “escalonada” ha alimentado ahora los rumores de una posible candidatura a las elecciones presidenciales en la República de Irlanda en el 2018. Gerry Adams ha asegurado sin embargo que no tiene esa ambición, después del desgaste sufrido hace cuatro años por su viejo amigo Martin McGuinness, obligado a defenderse de las acusaciones de su pertenencia al IRA.

El fantasma de la lucha armada en el Ulster ha seguido persiguiendo a Adams hace tres años, cuando fue detenido en Belfast, en cumplimiento de la Ley Terrorista, e interrogado “voluntariamente” por la policía por su supuesta implicación en el asesinato de Jean McComvile en 1972. Adams fue puesto libertad sin cargos al cabo de cuatro días y la Fiscalía no llegó a presentar cargos por “falta de evidencia”.

“El IRA ha desaparecido, está acabado”, proclamó Gerry Adams al salir de la prisión preventiva. El líder de Sinn Féin llegó a ser detenido con anterioridad en al menos tres ocasiones (1972, 1973 y 1978) y fue encarcelado como sospechoso de pertenencia la IRA en el centro penitenciario de Long Kesh.

Adams participó en 1972 en las conversaciones secretas con varios ministros británicos en Londres, en el momento más crítico del conflicto entre católicos/republicanos y protestantes/unionistas que llegó a cobrarse más de 3.500 muertos. En 1981 fue elegido vicepresidente de Sinn Féin y jugó un papel crucial en las huelgas de hambre de los presos del IRA que sacaron a decenas de miles manifestantes a las calles.

Dos años después fue elegido presidente y desde entonces ha llevado el partido con mano de hierro. Cinco primeros ministros británicos, seis taoiseach irlandeses y cinco presidentes norteamericanos han desfilado ante sus ojos. Su buena relación con el presidente estadounidense Bill Clinton y con el primer ministro laborista británico Tony Blair fue vital para allanar el camino al Acuerdo de Viernes Santo de 1998 que trazó el proceso paz en Irlanda del Norte.

En los últimos meses, y a raíz del Brexit, Adams ha advertido de los riesgos de la vuelta a una frontera “dura” y ha ondeado la bandera de la unificación de Irlanda. “Es incomprensible tener a una parte de Irlanda dentro de la UE y a otra parte fuera”, ha dicho Adams. “El Brexit ha sido una mala noticia para el norte y para el sur. Aunque al mismo tiempo ha abierto una oportunidad única para asomarnos al futuro sin particiones, divisiones y sectarismos”.

(Fuente: El Mundo / Autor: Carlos Fresneda)

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