Málaga: Cientos de personas se concentran en el Palmeral contra la construcción de la torre-hotel en el puerto de la ciudad

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Centenares de personas, 500 según los organizadores, se concentraron a mediodía de ayer en el Palmeral, a la entrada del Puerto, acudiendo a la convocatoria de la Plataforma Defendamos Nuestro Horizonte, contra el proyecto de la construcción de una torre-hotel de 135 metros de altura en el mismo morro del Puerto de Málaga.

Juan Antonio Triviño, responsable del Sindicato Marítimo Portuario de UGT y portavoz de la plataforma, explicó que se había elegido ese punto por tratarse de un espacio público “reinvidicado y conseguido por los ciudadanos”, tal y como se pretende lograr con la explanada del Puerto donde iría el hotel.

En este sentido, ha recordado cómo en el Palmeral de las Sorpresas del puerto, donde se han concentrado, se preveían en su día multicines y comercios y hoy es un espacio para la ciudadanía “gracias a una movilización similar de la plataforma ‘Salvemos el puerto’, que consiguió, con consenso, que un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Puerto se rectificara”.

“Ese sitio es público y se va a privatizar para beneficio de unos cuantos. Muchos malagueños no podrán ni acercarse al hotel para tomar un gin tonic”, ha sostenido Triviño, quien ha añadido que en contra de este proyecto hay muchos ciudadanos, entre ellos “gente muy cualificada”.

Triviño declaró que el proceso abierto para la construcción de este edificio “tiene muchísimas dudas”, incidiendo en que ese suelo es una plataforma ganada al mar para incorporarla a las necesidades del tráfico de cruceros: “no es un sitio obsoleto, ahí estacionan los autobuses que dan servicio a los cruceristas”.

Más que un hotel “se quiere construir un edificio de apartamentos de gran lujo” y se ha preguntado dónde está el inversor, “que sólo ha hecho dos apariciones”. También ha apuntado que “la empresa (promotora) no se localiza en Internet, la sede social en Marbella está abandonada y en el Registro hemos visto que el capital social es de 150.000 euros para una inversión de unos 150 millones de euros”, añadió.

Este lunes, según ha precisado, pedirán una reunión con el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que, ha dicho, ya mostró su disposición a escucharles: “ha demostrado en muchísimas ocasiones que tiene capacidad de rectificar cuando llega al convencimiento de que está equivocado”.

El columnista de La Opinión, Guillermo Busutil, leyó un manifiesto en el criticó a la Autoridad Porutaria por querer “partir en dos el paisaje de nuestra identidad” con la construcción del hotel y se preguntó si la Junta de Andalucía habría dado el mismo trato al proyecto si el presidente de este organismo hubiera sido del PP en lugar de socialista. Para Busutil, el hotel es “una agresión que contamina por arriba y por abajo y que contribuirá a congestionar aún más el tráfico de la zona”.

Además, calificó la operación urbanística de “un ejemplo de nepotismo” porque se busca el “todo para Málaga pero sin la ciudadanía”. A este respecto, Guillermo Busutil señaló que esa ciudadanía está representada por el Colegio de Arquitectos, la Academia de Bellas Artes de San Telmo, la Academia Malagueña de Ciencias, la plataforma ciudadana Defendamos Nuestro Horizonte, Ecologistas en Acción o los grupos municipales Málaga la Gente y Málaga Ahora, entre otros colectivos.

Tras la lectura del manifiesto, los integrantes corearon “Sí a la Farola, no al Rascacielos” y se pusieron de cara a la Farola de Málaga, al tiempo que se tapaban los ojos con las manos y coreando: “Así no se ve”, en alusión a la construcción del rascacielos y la alteración que conllevaría para el skyline de la ciudad, ocultando lugares tan emblemáticos como el histórico faro del puerto, popularmente conocido como “la farola”.

Además de diversos colectivos ecologistas y ciudadanos, formaciones políticas y sindicatos, un colectivo de más de 100 profesores de la Universidad de Málaga (UMA) se han sumado al rechazo a la torre del puerto esta semana, destacando el “daño paisajístico” que conllevaría para la ciudad: “Con esta operación perdemos en calidad de vida y la ciudad perdería su imagen y su fachada marítima”, expresó el profesor de geografía en la UMA Matías Mérida, y añadió que “la ciudad se ha ganado una imagen de modelo de ciudad sostenible y acogedora y manejable. Si se construyera esto quedaría irremediablemente asociada a una ciudad unida a la especulación”.

Se ha puesto en marcha en el portal Change.org una recogida de firmas, bajo el lema “No al rascacielos en el Puerto de Málaga”, que en apenas un par de semanas ha logrado sumar ya más de siete mil apoyos. En la petición  se exponen los motivos de la negativa del proyecto, que avanza en sus trámites administrativos por parte de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga. Precisamente a ambas administraciones va dirigida la carta que solicita la rúbrica de quienes están en contra de esta construcción en el dique de levante.

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Texto íntegro del manifiesto leído durante la concentración

Buenos días a todos los que habéis venido en paz y con razones a defender el patrimonio de nuestro horizonte: azul mediterráneo, abierto y despejado bienestar del cemento que tanto nos pesa como cadáveres de la especulación y la política de la corrupción a lo largo de una Costa en la que el Sol lleva décadas enladrillado.No hemos aprendido nada de ese boom transformado en ruinas y paro, ni del tiempo que nos ha costado ganar el puerto como ciudad pública del ocio y la cultura.

Nada hemos aprendido, sobre todo algunos políticos y los que disfrazan la arquitectura, el urbanismo y el desarrollo de iconografía del progreso y la modernidad cuando en realidad se trata del viejo monopoly privado de los que hacen riqueza a costa de lo público.

La demostración es el tomahawk hotelero que la Autoridad Portuaria sueña erigir en falo del turismo de cinco estrellas a pie de ola, partiendo en dos el paisaje de nuestra identidad, precisamente la que atrae la economía turística que crece en su demanda de oferta cultural, y de esa singularidad mediterránea que nos define y ennoblece.

Málaga navegante y puerto, creativa y primera en defensa de la libertad, representada en la voz de todos los que aquí, hoy y ahora, defendemos el lienzo limpio de nuestro paisaje marinero en lugar de avalar la venta del alma de la ciudad como ambicionan plantar una torre por el morro como dice el arquitecto y amigo Ángel Pérez Mora. Una agresión que rompe y contamina por arriba y por abajo, y le corre el rímel al cielo, que contribuirá a congestionar aún más el tráfico de la zona y quién sabe si a extender, cómo se intuye la operación que encubre, la oferta comercial del muelle al horizonte del dique convirtiendo ese paseo en la nueva milla de oro de Málaga.

Una soberbia de Babel que nada tiene que ver con un proyecto de ciudad ni con el modelo cultural que está desarrollando ni con esa sostenibilidad del medio ambiente con la que tanto se llenan la boca nuestros políticos, especialmente la Junta, y de la que rápidamente se olvidan para darle luz verde a Plata y a su sueño del dildo turístico, aunque sea a costa de repetir informes técnicos porque al parecer resultaron negativos.

Una pregunta sobre si es real o no, a la que sumarle la de qué hubiese decidido la Junta si La Autoridad Portuaria fuese del PP. No olvidemos que la política es también un juego de salón y de máscaras. Y en este caso un ejemplo de despotismo: todo para Málaga pero sin la opinión ciudadana.

Esa ciudadanía representada por el Colegio de Arquitectos, la Academia de San Telmo, la Academia Malagueña de Ciencias, la plataforma Defendamos nuestro horizonte, Ecologistas en Acción, los grupos municipales de IU y de Málaga Ahora, periodistas, escritores, ciudadanos ilustres y un sensato geógrafo como el profesor de la UMA Matías Mérida con su detallado y, este sí, riguroso estudio, a la que los promotores del hotel descalifican y privan del valor de su voz y son tachados de carpetovetónicos.

No hagan lo mismo que en Cataluña y distingan sus autoridades entre malagueños de pro y malos malagueños. Tampoco se tomen los argumentos y reparos del pueblo ilustre como agravios personales ni se hagan mártires de la victimización. Sean gestores para todos y de verdad, sean responsables y morales, que es lo que se le exigen a los políticos y a los que administran el poder, y sean brillantes y audaces. Y también honestos porque el Hotel Catarí no es un Peine de los Vientos de Chillida, ni el Kursall de Moneo de ese mismo San Sebastián, ni el Guggenheim que transformó Bilbao. Empeñarse en las mentiras de la seducción no conduce a nada bueno, estimados políticos. Recuerden que a la lujuria económica del ladrillo y de la soberbia política le susurró negocio el diablo, y que sobre ello nos alertó el Nobel Aleixandre en un hermoso y amenazante verso: “angélica ciudad, un soplo de eternidad podrá destruirte”.

Escuchen y no hurten a la ciudad el debate público. Y dejen que sea la democracia y no las posverdades ni el dinero la que determine la salud, la belleza, la cultura, la identidad y el futuro de nuestro paisaje como bienestar, como recurso económico y como corazón público de encuentro y de disfrute. El horizonte no se vende ni se privatiza. Se ama y se sueña.

(Fuentes: La Opinión de Málaga / Málaga Hoy / Málaga al día / Málaga Magazine)

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