Generation Identity: La nueva ultraderecha a la reconquista de Europa. C-Star, el fracaso del barco xenófobo que acabó en ruina

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“Defiende Londres, frena la islamización”… El cartel apareció hace dos semanas en el pretil del Puente de Westminster, como señal irrefutable del “desembarco” de Generation Identity (GI). El movimiento que aspira a movilizar a miles de jóvenes blancos y ultrapatriotas para defender la “identidad” de Europa ha roto finalmente en las costas británicas, aprovechando precisamente la ola de xenofobia generada por el Brexit.

Con la letra griega ‘lambda’ que usaron los espartanos en la batalla de las Termópilas como símbolo, ondeando el pendón de la Reconquista (en español original) y denunciando el complot del Gran Recambio (la sustitución de los “indígenas europeos” por los inmigrantes), los seguidores de Generación Identitaria han crecido al oreo de la extrema derecha en Francia y han tendido sus tentáculos por el viejo continente: de Alemania a Italia, pasando Eslovenia, la República Checa o incluso España.

Lo que empezó en el 2013 como el ala juvenil del Bloc Identitaire se ha convertido en algo así como el gran aglutinador del “movimiento etno-nacionalista paneuropeo” y en arma de reclutamiento de jóvenes “normales”, aunque proclives a los mensajes anti-inmigración en el viejo continente. Un reportaje con cámara oculta emitido esta semana por la ITV -‘Undercover: Inside Britains Far Right’- ha permitido por primera vez una incursión en los campamentos ‘indentitarios’ al otro lado del Canal de la Mancha. Con sus camisetas azul chillón, unos 200 jóvenes de aspecto impoluto (entre ellos, varios británicos) reciben instrucción al estilo militar, participan en un simulacro de manifestación y son adiestrados en el arte de la resistencia ante un ataque con gas pimienta.

En contra de la parafernalia nazi y las cabezas rapadas, los identitarios ponen en especial cuidado en evitar signos exteriores de violencia. El objetivo no es tanto provocar sino calar en la “cultura dominante” y ganar la batalla de las ideas. Y su mejor arma es la misma que ha usado el fundamentalilsmo islámico: internet.Radicalizar a los ‘normies’ “La extrema derecha va por delante de la curva a tres niveles”, advierten Julia Ebner y Jacob Davey, autores del informe ‘The Fringe Insurgency’ del Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD) en Londres. “Han sabido adoptar la tecnología, saben cómo trabajar juntos y saben cómo dirigirse a los jóvenes” (aprovechando eso que los expertos llaman la “ventana Oberton”, o esa franja estrecha de ideas impensables que pueden acabar convirtiéndose en aceptables en situaciones críticas). Ebner y Davey han examinado más de 5.000 documentos en 50 plataformas usadas por la nueva derecha y han descubierto las conexiones que existen entre los indentitarios europeos y la ‘alt right’ norteamericana, cuyo objetivo es más o menos similar: la radicalización de los ‘normies’, o la extensión del extremismo al común de la población.

En su propio sitio web, los indentitarios reconocen que su área de actuación es la meta-política, y que los cambios políticos no son solo posibles en el Parlamento y en los partidos políticos, sino “en las actividades culturales, los debates públicos, los medios y la calle”. Su manifiesto es una llamada a la ocupación del espacio pre-político, reclamando la defensa de la identidad, el refuerzo de las fronteras y el fin de la inmigración masiva.

“Lo que queremos es revivir nuestra propia cultura y nuestro estilo de vida”, declara a ‘The Independent’ Damhnait McKenna, la nueva líder de Generation Identity para el Reino Unido e Irlanda. “Nuestra gran preocupación es acabar siendo una minoría en nuestros propios países… La islamización está en marcha. Y el islam, en mi opinión, no es una religión, sino más bien una fuerza política”.

El mensaje identitario ha calado sin duda en el Reino Unido del Brexit, donde los ataques de odio (dirigidos principalmente contra musulmanes, y en menor medida contra inmigrantes europeos) han aumentado un 27%. Los expertos del ISD destacan cómo, a pesar de los esfuerzos de desvincular el movimiento de la violencia, se han demostrado lazos con grupos como Scottish Dawn (Amanecer Escocés), que promueve la creación de una “una sociedad patriótica para la defensa de nuestra raza y nuestra nación”.

El Gobierno británico ha proscrito recientemente Scottish Dawn como organización terrorista, al igual que otro grupúsculo, el NS131, usados como tapadera por National Action (el grupo que felicitó efusivamente a Thomas Mair, el asesino de la diputada Jo Cox, en la antesala del referéndum de la UE). En la ultraderecha británica se ha creado en cualquier caso un vacío entre los grupos violentos y los grupos radicales desfasados como el British National Party (BNP), National Front o la English Defence League (EDL) que saltan indistintamente a los titulares por sus enfrentamientos con la policía.

“Rodeados de enemigos” Otra señal irrebatible del cambio de guardia en el Reino Unido fue la presencia de varios líderes de GI en el reciente cónclave anual de Traditional Britain. En 2013, el activista austriaco Markus Willinger (autor de ‘La generación identitaria: una declaración de guerra contra el 68’) predicó en el desierto en la misma conferencia: “No tenemos poder, nuestros valores no existen, no tenemos medios… Estamos rodeados por enemigos y solo nos queda una opción: atacar”.

Cuatro años después, en Traditional Britain, esa sensación ha dejado paso a un nuevo empoderamiento, con la presencia del colíder de GI Martin Sellner y con Brittany Pettibone, en representación de la todopoderosa ‘alt right’ norteamericana. En la conferencia estuvo también Anne Marie Waters, el rostro más radical del Partido de la Independencia del Reino Unido (Ukip). “El Reino Unido se está convirtiendo en un estado islámico”, llegó a decir Waters, partidaria de deportaciones masivas y del cierre de las mezquitas en el Reino Unido.

“La UE quiere de hecho convertir Europa en un continente islámico”… “El término Reconquista está basado en el suceso histórico de la gradual recuperación de la península ibérica, que había sido conquistada por los musulmanes, a cargo de los sucesores de los reinos visigodos”, puede leerse en la web de Generación Identitaria. “Es cierto que hoy no estamos haciendo frente a un inmediato ataque militar, pero existe la amenaza de una destrucción a manos del multiculturalismo. Nuestra lucha es pues una guerra de palabras, de ideas y de política… Queremos que el patriotismo vuelva a ser un valor importante de nuestra sociedad”.

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C-Star, el fracaso del barco xenófobo que acabó en ruina

El grupo xenófobo Generación Identitaria, transnacional y muy activo en las redes sociales, consiguió el pasado verano su mayor ‘éxito’ mediático al fletar un barco, el C-Star, para acabar con lo que ellos llamaban “servicio de taxi” que las embarcaciones de las ONG realizan con sus rescates a inmigrantes y refugiados frente a las costas de Libia. En realidad, su misión, bautizada como Defend Europe, fue un enorme fracaso logístico que no consiguió detener ni una sola operación de salvamento, pero logró su propósito de hacer el mayor ruido posible.

Con cientos de miembros de varios países europeos, cuyo rostro visible es el italiano Lorenzo Fiato, esta organización aseguró recaudar 160.000 euros para enviar el C-Star, una embarcación de Yibuti con armador de Cardiff y bandera de Mongolia, anclado en pleno Cuerno de África, hasta el canal de Sicilia durante semanas. El estado ruinoso de la nave, botada en 1975, ya auguraba lo peor.

Defend Europe comenzó con un enorme retraso, ya que el barco estuvo retenido varios días en el Canal de Suez, a la espera de superar todos los controles para entrar en el Mediterráneo. Cuando por fin lo consiguió estuvo aún más tiempo anclado en Chipre por problemas con el papeleo. Una vez que consiguieron salir hacia aguas internacionales frente a Libia se quedaron sin combustible y no pudieron reportar en Zarzis (Túnez) porque se lo impidieron los pescadores de la zona con el bloqueo de su puerto.

Llegó a la zona SAR (salvamento y rescate) y se limitó a entrar por radio (en el canal que usan las ONG para comunicarse) para advertir a estas organizaciones humanitarias que sus movimientos serían monitoreados y grabados, para denunciarlas en el caso de que entraran en aguas territoriales libias. Desde las embarcaciones de Save the Children, MSF o Proactiva Openarms se les recomendaba que dejaran libre ese canal para salvar vidas, su verdadera función. Durante días levantaron un gran revuelo, aunque nunca explicaron cuál será su papel en el mar. “Nosotros no somos especialistas en socorro y no pretendemos hacerlo. Pero si tenemos que hacerlo, y esa es la última posibilidad, devolveremos a los inmigrantes a Libia”, añadían, pero sin especificar la fórmula, ya que es ilegal bajo cualquier circunstancia.

Hasta llegó a enviar un SOS de ayuda en alta mar por una avería. Denegaron cualquier ayuda cuando supieron que uno de los barcos que iba a auxiliarles pertenecía a una ONG alemana.Tras patrullar la zona SAR durante semanas, intentaron entrar en los puertos de Sicilia y Malta, pero se les negó el acceso. En España, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, aseguró que se les prohibiría la entrada a aguas españolas. Las últimas noticias sobre el buque lo sitúan frente a la costa catalana, intentando entrar al puerto de Barcelona para avituallarse, aunque se le denegó el acceso a los 45 puertos de la Generalitat.

Una lancha de la autoridad portuaria estuvo en el barco a finales de octubre y pudo comprobar que los ocho miembros de Generación Identitaria ya no están en él, sino que fueron desembarcados en Malta hace más de un mes. El barco ha sido repintado y ya no lleva ningún distintivo de la misión xenófoba. Dentro sólo queda la tripulación de origen bangladeshí. La situación en el interior es tan desesperada que los agentes recomendaron a los tripulantes que intentaran pescar para comer y que recogieran agua de lluvia.

La intención del capitán es entrar a algún puerto catalán, repostar fuel y comprar alimentos para la tripulación hambrienta. Y el problema no sólo es que ya no se les permita entrar a puerto, sino que el armador se ha desentendido de la embarcación y no tienen dinero para comprar nada. A cinco millas de Barcelona, la tripulación ha comenzado a recibir estos días ayuda humanitaria.

(Fuente: El Mundo / Autores: Carlos Fresneda y Alberto Rojas)

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