Marruecos condena a 20 años de cárcel a otros dos activistas por las protestas del Rif. Los rifeños se organizan en Andalucía

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Dos activistas de la región del Rif han sido condenados por el Tribunal de Primera Instancia de Alhucemas (noreste del país) a 20 años de cárcel cada uno de ellos por participar en las protestas sociales que se han sucedido durante todo un año.

Según explicaron fuentes de la defensa, los condenados anoche estaban acusados de “provocar incendio premeditado en una vivienda y de vehículos, ultraje a agentes de la fuerza pública, provocar heridas entre los agentes públicos, destrucción de bienes públicos y participar en una manifestación no autorizada además de posesión de armas”, entre otros cargos.

El Tribunal también sentenció a otros cuatro activistas a penas que oscilan entre cinco y un año de cárcel, además de condenar en rebeldía a un año de cárcel a otro activista y sentenció a dos con dos meses de prisión en suspenso, mientras absolvió a otros seis.

Estas condenas pasan a ser las más duras tras otra emitida el pasado 31 de octubre por el mismo tribunal, que condenó a un menor de edad a 15 años de prisión acusado de provocar un incendio en una residencia de agentes del orden a finales de marzo pasado en la población de Imzuren, a 14 kilómetros al sur de Alhucemas.

A principios de septiembre el Tribunal de Primera Instancia de Alhucemas condenó a 26 activistas rifeños a penas que suman un total de 53 años de prisión firme por su participación en las protestas en la localidad de Imzouren. Dos semanas después, nueve eran los activistas condenados a penas de entre uno y tres años de cárcel. Los cargos suelen ser siempre los mismos, participación en manifestaciones no autorizadas, provocar altercados y apedrear las fuerzas públicas.

Las protestas sociales del Rif estallaron en octubre de 2016, tras la muerte de un vendedor de pescado aplastado dentro de un camión de basura, y desde entonces ha habido un goteo constante de manifestaciones y detenciones.

(Fuente: Público)

La población rifeña residente en Andalucía se organiza

El pasado mes de octubre se constituyó la Red Andaluza de Apoyo al Hirak, con el objetivo de cohesionar a la comunidad rifeña en Andalucía. Un grupo de activistas dan el primer paso para conceder un apoyo a la población del Rif que lleva manifestándose casi un año al nordeste de Marruecos, exigiendo mejoras económicas, sociales y en materia de derechos e igualdad real. Esta asociación tendrá como fin, entre otros, brindar apoyo a los presos “políticos” rifeños y a sus familiares. Como punto de partida exigen la puesta en libertad de los presos y que se escuchen las demandas populares.

Alarmante, así han calificado la situación de los presos los participantes en la reunión -entre los que se encontraban integrantes del Movimiento Popular del Rif (Hirak)- que ha dado origen a la red. Unos 480 activistas se encuentran hoy encerrados en las cárceles marroquíes entre Alhucemas y Casablanca, del medio centenar de presos en esta última, más de cuarenta se encuentran en una huelga de hambre que dura ya un mes, según los abogados de los activistas. Sin embargo, estas cifras no se ajustan a la realidad, tal y como sostiene Reda Benzaza, portavoz del movimiento que marchó al Estado español tras iniciarse las detenciones indiscriminadas a finales de mayo y que mantienen hoy entre rejas a toda la cúpula organizativa del movimiento social.

“Las cifras no son ajustadas a la realidad, esto sucede porque hay diferentes fases en la detención de los activistas”, comenta el portavoz, una primera “fase de secuestros en la que se vulneran todo tipo de derechos en cuanto al procedimientos de detención”, las familias pasan un tiempo sin tener información sobre dónde están sus familiares, una segunda “fase de malos tratos, torturas físicas y psicológicas” y una última fase en la que son reconocidos como detenidos. Por todo ello, fuera de la oficialidad se manejan otras cifras, “nosotros elevamos al doble porque hay muchas personas que se encuentran desaparecidas”, explica el activista rifeño, actos de los que responsabilizan al Estado marroquí y su cuerpo de inteligencia.

En un documento de la organización Human Rights Watch (HRW) se denunció las torturas perpetradas por la policía marroquí contra activistas rifeños acusando a Mohammed VI de exculpar a los servicios de seguridad y alabar el trabajo policial al desoír los informes médicos forenses de los detenidos, en los que se encontraron lesiones que acreditaban las acusaciones de violencia policial denunciadas por los abogados. Al mismo tiempo se instó al Gobierno marroquí a cumplir la obligación de Marruecos como firmante de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Como respuesta el Gobierno insistió en la responsabilidad de las fuerzas de seguridad para garantizar la paz y la seguridad y cargó contra la organización internacional por pretender defender derechos humanos mientras “desacredita de forma sistemática la independencia e imparcialidad de la justicia marroquí”.

“No existe la libertad de información”, comenta Ibrahim, empresario rifeño que participó en la reunión para la creación de la red y que califica de increíble lo que está sucediendo en su tierra, “el primer acto que debería hacer el Gobierno es pactar con los presos su puesta en libertad, pero como no hay Gobierno, no hay actos”. La pasada semana la policía marroquí expulsó de Alhucemas a Saeed Kamali Dehghan, un periodista británico del diario The Guardian, tras intentar hacer un reportaje sobre el movimiento de protestas. El pasado mes, Hamid al Mahdaui, periodista marroquí fundador y director del sitio web badil.info, fue condenado a un año de cárcel por el Tribunal de Apelación de Alhucemas por cubrir las manifestaciones, por lo que inició una huelga de hambre.

La situación en la región del Rif ha generado un aumento del vaciado al que se ha sometido la región durante décadas, al elevado número de embarcaciones que llegan a las costas españolas se le suma otra vía de salida, Melilla, una última puerta de escape para quienes se sienten perseguidos en Marruecos por haber participado en las protestas y que buscan asilo con la esperanza de ser escuchados por la Unión Europea.

Con la muerte de Fikri el 28 de octubre de 2016, surgió de forma espontánea una movilizaciones populares motivadas por la hogra, término empleado para aludir a la opresión, humillación del Estado y la falta de libertades. Protestas que aunaron a toda una población cohesionada por un sentimiento identitario y una necesidad común, poner sobre la mesa la falta de oportunidades laborales, educativas y la exigencia de unos derechos reales. Hoy se habla de nuevo sobre los abusos históricos que ha sufrido la población rifeña.

Se recupera la figura de Abdelkrim, líder rifeño que proclamó la república del Rif y combatió la ocupación española y francesa, solo vencido mediante el bombardeo químico sobre población civil perpetuado por España y Francia, se habla del bombardeo con Napalm por parte del príncipe Mulay Hassan (más tarde monarca, Hassan II), de las fosas comunes tras las movilizaciones de 1981 a 1984, cuando la población se levantó a exigir mejoras socioeconómicas. “De pequeños no nos decían cuidado con el lobo, nos decían cuidado con el majzén”, comenta Benzaza, para referirse a la oligarquía política o gobierno en la sombra que ostenta el poder.

Son fechas que ayudan a entender las manifestaciones de los últimos meses, que hoy han quedado reducidas a pequeños grupos que consiguen esquivar la fuerte presencia policial en ciudades como Alhucemas o Imzouren, pero que han conseguido sacar a las calles a decenas de miles bajo una misma voz, la del Hirak. “Comenzó siendo una comisión provisional a la que el majzén no dio tiempo de constituirse”, lamenta el activista rifeño, “hemos conseguido movilizar a toda una región, sin embargo, si hoy se reúnen en las calles más de cinco personas son detenidas”, añade.

(Fuente: Nueva Revolución)

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