Canarias: La directiva del C.D. Tenerife prohíbe la bandera nacional canaria de las siete estrellas verdes en el estadio

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Un día después de que la bandera de las siete estrellas cumpliera 53 años de historia, el pasado 22 de octubre, Pedro Rodríguez Zaragoza, director general del C.D. Tenerife, anuncia su prohibición en Estadio del Club, el Hliodoro Rodríguez

En su momento lo intentaron en el estadio de la Unión Deportiva sin conseguirlo, pero en el Heliodoro lo dan por sentado. Precisamente, ahora, cuando la España más reaccionaria pretende visibilizarse como única expresión de la realidad, se prohíbe a la afición tinefeñista la bandera de las siete estrellas verdes o ,  para ser más correctos, la que por historia, por seguimiento popular y por omnipresencia en todo tipo de eventos sociales se convierte en la legítima Bandera Nacional Canaria.

¿Por qué la prohíben ahora?

La siete estrellas verdes se prohíben ahora por cuenta de una ley de hace diez años (Ley 19/2007, de 11 de julio). ¿Por qué no se prohibió hace diez años? ¿Por qué la presencia de la tricolor canaria no ha supuesto ningún problema a lo largo de estos diez años? No deja de ser curioso que sea ahora cuando se prohíbe la bandera canaria.

En un momento en el que el Estado español se encuentra sufriendo una profunda crisis de legitimidad política, en un momento en el que se pretende reforzar una identidad española amañada -sustentada en la reacción y en el desprecio profundo de las diferencias-, se prohíbe nuestra bandera. Un día después de que celebráramos su 53 aniversario -el pasado 22 de octubre- se vuelve a proscribir nuestra bandera, como ya estuvo proscrita durante la dictadura, convirtiéndola en un símbolo delictivo. Pretendiendo perseguir y sancionar a aquellos que la porten en el Heliodoro.

Humillación y desprecio

La bandera de las siete estrellas es patrimonio del pueblo canario. La prohibición de su exhibición supone la humillación y el desprecio más profundo por las gentes de estas Islas. Aunque eso no debería parecernos ninguna novedad. No lo es. Las intervenciones políticas en nuestra cultura y en la distorsión de los imaginarios de este pueblo han sido constantes. La historia y la cultura son distorsionadas y desfiguradas en un intento colonial de borrar cualquier huella disidente que permita imaginarios rebeldes, imaginarios que cuestionen la realidad objetivada desde el poder.

El propósito es evidente: destruirnos como pueblo, dejándonos como masa subalterna y servil a la orden de caciques y explotadores de cualquier condición y/u origen. La destrucción del “alma” de los oprimidos es máxima universal de los explotadores. Los símbolos de los oprimidos -aquellos que nos identifican y dignifican- son desvirtuados o perseguidos. Se ve que el objetivo no es solo saquearnos y desposeernos materialmente, también se pretenden destruir todos aquellos elementos simbólicos que nos configuran como pueblo. No nos queda ninguna duda de lo que decimos, puesto que todo eso se evidencia cuando ni siquiera nos dejan sostener el pálido orgullo de nuestra bandera tricolor.

Pareciera que el único derecho que tengamos los canarios y canarias sea el derecho a la miseria; el derecho a ser los pobres de Europa, aunque la ultraperiferia desmienta la geografía que también nos han inventado. Solo nos queda una pregunta: ¿cuántas humillaciones es capaz de aguantar este pueblo?

(Fuente: El País Canario)

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