Eulàlia Reguant (CUP): “Aunque nos ilegalicen no lograrán parar al movimiento independentista”

Eulàlia Reguant

Tan solo 10 días después del referéndum, Eulàlia Reguant dejó su acta como diputada en el Parlament. Ha sido una de las caras más visibles de la CUP durante todo el procés y hoy es regidora en el Ayuntamiento de Barcelona. Viajamos a Lisboa para hablar con ella en el marco del Plan B Lisboa, un espacio en la que se han dado cita movimientos sociales y partidos de izquierdas de toda Europa, donde ha asistido para hablar sobre desobediencia, recuperación de soberanía y denunciar la situación de Catalunya.

Con la aplicación del artículo 155, ¿dónde se queda ahora la CUP?

Sabíamos que este escenario podía llegar y por eso ya decíamos que lo mejor que podíamos hacer era aplicar los resultados del referéndum, entendiendo que los resultados no son solo votos, sino también una auto organización masiva de gente para defender el derecho al voto y una represión del Estado. Lo mejor es aplicar los resultados, por lo tanto proclamar la república, y comenzar este proceso constituyente. Es evidente que con esto no frenamos el 155 y lo que queda es debatir y analizar las salidas que existen. Y seguir manteniendo el mejor tesoro que tenemos de todo este proceso, que es la capacidad que ha tenido la gente de responder, de organizarse y de seguir para delante.

¿Tenéis miedo a la ilegalización de partidos?

Miedo no tenemos. Sabemos que puede pasar, que llevan mucho tiempo generando un relato en el que nos ponen a nosotros, a las CUP y a la esquerra independentista, en el foco de una posible ilegalización, y tenemos claro que, si llega, con esto no lograrán parar a la esquerra ni al movimiento independentista.

¿A vosotros no os tienta esto del ‘cuanto peor, mejor’?

Se ha generado mucho este relato de que el movimiento independentista buscaba el ‘cuanto peor, mejor’, y no. Sí que sabemos que en los momentos de más inestabilidad es cuando más se pueden generar cambios reales. Lo sabemos, pero no buscábamos una inestabilidad, ni hemos buscado que se aplique el 155 y se recorten derechos a la población catalana. Tenemos claro que la única manera de alcanzar la independencia en un marco constitucional absolutamente restrictivo y en una Unión Europea también restrictiva, que lo que hace es recortar derechos, era desobedecer. Que la desobediencia es la única vía que tenemos, no ya el movimiento catalán, sino cualquier movimiento que busque avanzar y conquistar derechos que están negados por los poderes.

¿Qué pasa si llega enero, esas nuevas elecciones forzadas, y vuelve a ganar el movimiento independentista?

Creo que se visualizará de manera clara que el Estado tiene un problema y no ya solo el Partido Popular, sino todo el entramado del Estado que intenta imponer elecciones ignorando una realidad política que existe. Y habrá un debate frente a unas elecciones impuestas vía, se podría decir, ‘golpe de Estado moderno’. Es un debate que habrá que tener en los próximos meses si avanza esta aplicación del 155 y si de alguna manera no hemos podido hacer frente a todo lo que viene. El objetivo sería no llegar a estas elecciones porque de manera auto organizada se ha sido capaz de conseguir lo que queremos hacer y no dar lugar a la vía que el Estado impone.

¿Y con estas variables, la CUP se plantea incluso abandonar esas instituciones que, para vosotros, ya no parecen legítimas?

Es una opción que existe. Lo dijimos. En el Parlament de Catalunya nos presentamos en 2012 después de un debate muy largo y con el objetivo de llegar a la culminación de una república catalana, pero nuestro objetivo no era estar en el Parlament para gestionar la administración autonómica.

El tema de la huida de las empresas: hemos llegado al punto en el que el poder económico ha logrado que, muchos sectores del independentismo, se hayan echado para atrás. ¿Demuestra esto que estos poderes económicos están incluso por encima de los procesos democráticos?

Que los poderes económicos están por encima creo que ya hace tiempo que lo sabemos y, viendo la Unión Europea y lo que pasó en Grecia, es evidente. La política del miedo es lo que ha hecho siempre el Estado español y el Partido Popular, y es lo que han implantado también los poderes económicos. En esta huida de empresas, la pregunta sería ¿el señor Freixenet se va a llevar también los viñedos? Abertis, ¿se lleva los peajes? No, ¿no? De momento es más generar miedo que realidad. Que trasladen la sede social hará que paguen el impuesto de sociedades en Madrid, pero es que ya lo pagaban en Madrid. ¿Que puede tener consecuencias? Sí, pero hay una primera consecuencia inmediata que es una voluntad clara de generar miedo y que a priori tampoco cambia mucho, más allá de las balanzas fiscales y del Producto Interior Bruto, pero no hay mucho más, son ellos los que generan inestabilidad.

¿Y sobreviviría una república catalana sin esas empresas?

Podría sobrevivir, en el marco de un proceso constituyente, planteándonos qué modelo productivo queremos, y a eso es a lo que vamos. El problema no es si se quedan o no se quedan estas empresas, sino qué modelo productivo queremos para esta república, y por eso es importante proclamarla ya, porque hay que empezar el proceso constituyente y el debate de qué marco político y económico queremos construir.

¿Cuál es el modelo económico que plantearía la CUP para una nueva república?

Un modelo económico en el que la vida esté en el centro, donde podamos hablar de redistribución de riqueza, de propiedad colectiva de ciertos medios de producción, donde los servicios públicos sean realmente públicos y garantizados para todo el mundo. Eso serían los pilares básicos de un modelo que para nosotros garantiza que la vida esté en el centro.

Subiendo un escalón, Europa: Juncker parecía que se quería quedar al margen, vosotros incluso apelabais a una intermediación, pero cuando el tema se ha puesto más serio ha dado un puñetazo en la mesa y ha dicho que no. ¿Por qué esta reacción de Juncker?

Sigue siendo la Unión Europea construida desde las élites europeas, de espaldas a los pueblos y a las clases populares de todos los sitios. Lo hemos visto en todas las políticas que ha implementado la Unión Europea. Es evidente que se ponen del lado del fuerte siempre. Nosotros decíamos que la intermediación tenía sentido cuando se habla de pueblo soberano a pueblo soberano. Cuando uno está supeditado al otro es muy difícil que haya una mediación porque, para empezar, la mediación ya no es que tú quieras que el que medie te reconozca, es que el otro te tiene que reconocer, y el Partido Popular ni nos reconoce ni quiere hablar de esto.

Y el señor Draghi, que a Grecia era capaz de apretarle las tuercas pero a Catalunya no, ¿qué crees que pinta en esta asfixia económica?

El BCE [Banco Central Europeo] pinta en toda la política económica de todos los Estados, que es mucho. Es quien ha condicionado muchas cosas. Es evidente que, en parte, los bancos se van o cambian su sede social pensando en el BCE, pensando en sus posibilidades de seguir recibiendo crédito o liquidez de este. No ha hecho nada de manera pública, pero sí ha propiciado que haya esta fuga de empresas o este miedo a un cataclismo económico.

¿Qué le dirías a la gente que piensa que es imposible un movimiento de izquierdas y nacionalista a la vez?

Una parte asocia que el movimiento cataĺán es nacionalista. Yo diría que es soberanista, que es distinto a nacionalista. Es un movimiento que busca que la gente se reapropie de la capacidad de incidir políticamente y económicamente. La recuperación de soberanía es esto también, y es a partir de ahí que puedes construir puentes, puedes construir relaciones fraternales y solidarias con todo el mundo y con los pueblos vecinos. Yo creo que el movimiento catalán no es nacionalista, o al menos no mayoritariamente, porque sí es evidente que hay facciones nacionalistas porque existe nacionalismo en todas partes. Es soberanista y tiene que ver más con la capacidad de incidir políticamente, de democratización, que del nacionalismo que entendemos también europeo, que es lo contrario a lo que podemos construir.

(Fuente: El Salto / Autor: Yago Álvarez)

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