Firmado el acuerdo de la vergüenza UE – Turquía

La Unión Europea y Turquía han llegado el viernes a un acuerdo para expulsar a Turquía a todos los migrantes que lleguen de forma irregular a las islas griegas del Mar Egeo a partir del domingo -desde las 00.01 horas de la madrugada del 20 de marzo-. La expulsión de los primeros refugiados se producirá 15 días después, el 4 de abril, según ha anunciado los presidentes del Consejo de la UE, de la Comisión Europea y el primer ministro turco. Por cada expulsión, la UE realojará en su territorio a un refugiado sirio hasta cubrir una primera tanda de 72.000 personas, según los detalles del pacto.

Los miembros sin Turquía se han cerrado hacia la hora de comer del 18 de marzo, y el acuerdo definitivo con Ankara en forma de declaración conjunta ha llegado pocas horas después. El espíritu del preacuerdo del 7 de marzo está presente en las apenas tres páginas del texto que detalla el pacto, con pocas novedades: se desacelera el ritmo de adhesión turca a la UE –y aun así es el mayor avance en décadas- y se plasma la cifra de 3.000 millones extra para Turquía (sobre otros 3.000 ya concedidos) que no aparecía en el preacuerdo.

La cifra de retornados de 72.000 viene a ser la suma de los 18.000 que aún quedan por ser reasentados tras el compromiso de julio de 2015 (que incluía a 22.000 refugiados) y 54.000 de las 160.000 personas que los 28 estados miembros debían reubicar según la letra del acuerdo de septiembre. Los países comunitarios apenas han reubicado a mil demandantes de asilo y los 54.000 proceden de la cuota de Hungría que, por decisión de su gobernante Víktor Orban, no quiso participar en el sistema de reparto.

¿Cuánto tiempo pasarán los migrantes en Grecia antes de ser reenviados a Turquía?

Oficialmente la duración no ha sido fijada. “Un mecanismo será establecido con asistencia de la Comisión Europea, las agencias de la UE y otros estados miembros y ACNUR –otra novedad, ya que la agencia de Naciones Unidas solo estaba en los reasentamientos- para asegurar el respeto a la legalidad” durante el retorno, dice la declaración conjunta.

Pero fuentes de la Comisión se lo explican de manera más gráfica a eldiario.es: “Estamos pensando en un sistema que oscilará entre tres y 15 días. Así que es lógico pensar que siete días puede ser una duración razonable entre el tiempo que pasa entre que llegan, piden asilo y se resuelve su situación”.

Por lo demás, se elimina la posibilidad de las expulsiones sumarias (algo previsbile), subrayándose la “exclusión de cualquier tipo de expulsión colectiva”; la UE cubrirá el coste de las expulsiones a Turquía y, además, se empuja a este país y a Turquía a que realican los cambios legales necesarios en sus respectivos parlamentos. Sobre las expulsiones colectivas, España se ha marcado un tanto aunque otros estados miembros también apostaban por borrar la referencia sin haber hecho tanto ruido.

Según Davutoglu, los 72.000 devueltos y realojados en la UE con el denominado ‘sistema de reasentamiento 1:1’ “no suponen una cifra definitiva. Forman parte de una primera fase preliminar”, dijo el primer ministro en la rueda de prensa. Siempre según la declaración conjunta, “el mecanismo será revisado si estos acuerdos no logran su objetivo de frenar la inmigración irregular”. Igualmente, será revisado si el número de migrantes expulsados rebasa significativamente el de reubicados, y viceversa. Se contempla la interrupción del mecanismo.

Juncker y Tusk ha resaltado que habrá alrededor de 6.000 refugiados sirios realojados mensualmente en la UE hasta cubrir las 72.000 plazas, lo que alcanza un total de 12 meses. En ese tiempo, el sistema puede perecer por diversas razones como reconocían abiertamente diplomáticos europeos la víspera de la cumbre.

Grecia y Turquía tienen que hacer cambios legales

Los cambios legales en Grecia y Turquía parecen cosméticos pero son trascendentales. En el caso heleno, para ser devueltos a territorio turco Atenas debe buscar una excusa para hallar “infundada o inadmisible” la petición de asilo a la que todo refugiado o migrante tiene en concomitancia con las normas y convenciones internacionales y europeas.

Pero para denegar el asilo, antes el primer ministro Alexis Tsipras tiene que llevar al parlamento el reconocimiento de Turquía como “primer país de asilo” o “tercer país seguro”, aunque a día de hoy no lo reconoce. Esta vía posibilitará la devolución de migrantes, uno por uno.

“Turquía y Grecia deben de dar los pasos suficientes y adoptar los acuerdos bilaterales necesarios, incluida la presencia de oficiales turcos en las islas griegas y de funcionarios griegos en Turquía a partir del 20 de marzo”, señala la declaración.

Aunque el acuerdo con Ankara se produce para contener descaradamente la inmigración, que apenas supera el millón de refugiados entre los 28 países (Turquía tiene 2,7 millones en su territorio), oficialmente se escuda en la lucha contra los traficantes. Y compromete a Grecia y Turquía en esta tarea y en el control de la inmigración irregular.

Turquía mejora sus condiciones de adhesión y logra una victoria clave: la liberalización de visados a partir del 1 de junio próximo, que permitirá a los ciudadanos de este país viajar por la UE sin necesidad de obtener este certificado. El eurófobo Nigel Farage, del Ukip, cargó contra David Cameron y los demás líderes europeos por esta decisión, “que traerá más inmigrantes trabajadores al Reino Unido y a la UE”.

Turquía recibe dinero y promesas de acelerar la adhesión a la UE

El texto conjunto habla de acelerar el desembolso de los 3.000 millones de euros iniciales. “La UE movilizará 3.000 millones extra hasta el final de 2018”. Y se menciona una serie de proyectos concretos en Turquía: “proyectos en sanidad, educación, infraestructura, comida y otros productos básicos”.

Se acelera la adhesión, aunque no tanto como estaba previsto por el bloqueo chipriota. Chipre, cuyo tercio norte de la isla está ocupado por tropas turcas el cual conforma un estado que solo reconoce Ankara, se ha negado a la apertura de cinco capítulos de adhesión. Pero ha aceptado la apertura del capítulo 33, relativo a las “provisiones financieras y presupuestarias”. El levantamiento de visados a Turquía también es aplicable en Chipre.

Hay un severo recado a Ankara en las conclusiones de los 28. “La UE reitera que espera que Turquía respete los estándares más elevados en lo que respecta a democracia, estado de derecho y respeto a las libertades fundamentales, incluyendo la libertad de expresión”. Una periodista turca, perteneciente a un diario clausurado por Erdogan, quiso hacer una pregunta en la rueda de prensa en Bruselas, aunque finalmente no la realizó.

El acuerdo puede estallar en cualquier momento si no funciona el mecanismo denominado 1:1. Cualquier refugiado no sirio tendrá vetado el reasentamiento en la UE. Las instituciones llevan días buscando dar una pátina de legalidad sin atender a la moralidad del pacto.

La UE maquilla el acuerdo con supuestas garantías de protección de derechos

El acuerdo firmado busca que el sistema de devoluciones sea “rápido”, pero garantizando el estudio individualizado de cada caso, evitando así las ilegales expulsiones sumarias.

Para sortear este bache se ha añadido  la inclusión específica del “proceso individualizado” -del que se desconocen los detalles- que recibirán los migrantes en suelo europeo antes de ser devueltos a Turquía. Por otro lado, se mantiene sobre la mesa la otra pata del acuerdo: por cada migrante expulsado, la UE acogerá a un refugiado sirio.

La mención al periplo individual habría sido una petición del Gobierno español, según fuentes de la diplomacia española. Margallo ya avisó de que España se opondría a las “expulsiones colectivas”. En su lugar, se estudiará una por una aunque los criterios del análisis de las solicitudes se desconocen. Además, la oferta comunitaria explicita la presencia de ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados, durante el proceso.

Hasta ahora ACNUR solo participaba en los reasentamientos. En julio de 2015, la UE se comprometió a reasentar a 22.000 refugiados, de los que la UE solo ha recibido a 4.000. Los 18.000 que quedan son, por lo que se vislumbra de las discusiones entre líderes, los que entrarán en el intercambio de un sirio por cada refugiado devuelto a Turquía.

Son cambios cosméticos y previsibles. La UE, que también se compromete con el coste de trasladar a los refugiados, contravendría no pocas cláusulas, tratados y convenciones internacionales y europeas sobre Derechos Humanos al expulsar en masa a migrantes.

Pero aquí no queda el anclaje legal. Porque Turquía no reconoce la cláusula que protege el derecho de los demandantes de asilo de la Convención de Ginebra. Según varias fuentes, varios estados miembros piden que Ankara modifique su legislación en este aspecto.

 (Fuente: el diario.es)

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