Trabajadores malagueños: Condenados a la barra del bar y la temporalidad de la estacionalidad turística

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La temporada alta ha supuesto la firma de 266.663 contratos de trabajo en la provincia de Málaga, mientras que la cifra de desempleados caía a149.135, el número más bajo registrado desde septiembre de 2009. Los datos relativos a la contratación dan solidez al argumento de que la crisis ha pasado y el mercado de trabajo se ha recuperado. Sin embargo, los grandes titulares tienen mucha letra pequeña. Un análisis pormenorizado de las estadísticas oficiales revela la enorme precariedad de la remontada laboral, que obedece en esencia a la actividad turística y al empleo en el sector de la hostelería y las actividades relacionadas con las vacaciones y el ocio.

Junio ha sido el mes con más contratación. Es el periodo en el que el sector vinculado al turismo se prepara para afrontar el verano y ficha mano de obra, generalmente masiva y poco cualificada. El 80% de los 71.097 contratos nuevos que se han hecho este año en junio, han sido para el sector de los servicios. Si se afina el foco, se comprueba que 15.626 (36%) de esas relaciones laborales en el segmento terciario eran en hostelería, que, a su vez, tiraba hacia arriba de actividades vinculadas como el transporte y almacenamiento o las actividades artísticas y recreativas.

En julio se rubricaron 67.010 contratos nuevos y el 82% de ellos fueron en los servicios, mientras que en agosto, el 78% de las 55.658 relaciones contractuales nuevas correspondieron también a esta área económica.

En resumen, el empleo que se crea es eminentemente temporal y de baja cualificación. Es cierto, que hay mucha más contratación ahora. Por ejemplo, si se comparan los datos de este verano con los del mismo periodo de 2012, cuando España se asomaba hacia el precipicio del rescate soberano, la diferencia es abismal. Entre junio y septiembre ha habido 81.284 contratos más en Málaga. Es decir, aquellos registros se han superado en un 43%.

Sin embargo, afirmar que el mercado laboral está reparado y que la economía ya goza de buena salud parece que es mucho porfiar. Fran, licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Málaga, con dominio de inglés y alemán con un nivel acreditado de B2 y en proceso de obtener el C1, y cuatro años de experiencia laboral en Alemania, observa los datos con mucha prevención. Desde hace dos años solo ha tenido empleos temporales como camarero, en ocasiones -y no pocas- sin contrato. A sus 35 años confiesa que vive “como si tuviera 20”. Sin posibilidad de plantearse otro proyecto vital.

Terminó la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas en Alemania con una beca Erasmus justo cuando la economía zozobraba. Las pésimas perspectivas laborales le animaron a quedarse en aquel país trabajando “en todo aquello que puedes hacer cuando no eres nativo, ni ingeniero ni enfermero”. Después de cuatro años decidió volver para tratar de reconducir su actividad profesional hacia la gestión empresarial. Dos años después se paga el alquiler impartiendo clases particulares de idiomas y trabajando como camarero esporádico. “Aburrido de buscar trabajo en lo mío sin encontrar nada”, ha decidido reorientar sus pasos hacia la docencia. Durante estos años de precariedad y subempleo ha cursado el máster de Profesorado de Secundaria, animado por la recuperación de la oferta de empleo público. Ahora, en el tiempo que le permiten sus ocupaciones precarias prepara las oposiciones, “pero sin preparador y sin academia porque no tengo dinero para pagarlos”. Si este plan no funciona se volverá a ir. “Y esa vez será para siempre”.

El análisis del mercado laboral del periodo comprendido entre junio y agosto de 2017 y los mismos meses de 2012 permiten comprobar que la recuperación del empleo también ha alcanzado los demás sectores económicos. La evolución es muy significativa desde una perspectiva relativa, pero su dimensión es tan modesta en términos absolutos que difícilmente pueden promover grandes transformaciones.

Por ejemplo, la contratación industrial ha aumentado un 60%. El porcentaje es de vértigo, pero detrás lo que hay son 9.256 contratos nuevos este verano, frente a los 5.755 de 2012. Otro tanto ocurre en la construcción con un crecimiento del 30%. Entre junio y agosto de 2012 se firmaron 11.934 nuevas relaciones laborales, mientras que en el mismo periodo de este año han sido 15.593.

El coste de una hora de desempeño laboral en el sector de los servicios en 2012 ascendía a 18,09 euros, mientras que ahora sitúa en 17,41. Es decir, en los últimos cinco años el desembolso total que tiene que hacer un empresario por una hora de trabajo efectiva en el sector que tira de la economía española ha retrocedido un 3,7%. Esta involución responde en gran medida a los efectos de la reforma laboral que se aprobó en 2012 y que ha permitido en el negocio turístico incorporar trabajadores no amparados por los convenios laborales sectoriales. El caso más significativo es el de las kellys, o sea, las camareras de piso que se ocupan de la limpieza en los hoteles, de modo que ahora reciben casi la mitad del salario que percibían antes de la reforma.

El retroceso salarial en el sector económico que ha crecido más llama la atención, pero no es un hecho aislado en el mercado de trabajo. También han caído los costes en la construcción. El Instituto Nacional de Estadística (INE) recoge que en 2012 la hora de desempeño costaba 19,25 euros, mientras que ahora se limita a 17,61 euros. O sea, en este caso se ha experimentado un descenso del 8,5%. La industria es el único segmento en el que los salarios han aumentado y, con ellos, el coste global que desembolsan las empresas. Se ha pasado de 19,44 euros por hora a 20,01 euros, es decir, en los últimos cinco años ha aumentado un 2,9%.

(Fuente: Málaga Hoy / Autora: Encarna Maldonado)

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