50º aniversario del asesinato en Bolivia de Ernesto Che Guevara. El Che vive cinco décadas después (vídeos)

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Una figura andante nos saluda en estos días y en los tiempos futuros. Con su muerte, después de tejer un protagonismo histórico impulsado por su sueño justiciero y libertario, Ernesto Guevara se convirtió para generaciones en el Guerrillero Heroico tanto en Cuba como el resto del mundo, aunque su figura integral y su vida son demasiado grandes para reducirlas a los pasajes guerrilleros de su trayectoria.

En esta figura integral se agrupa, por supuesto, sus gestas guerrilleras, y también el leal e íntimo compañero de Fidel en todas las batallas, el revolucionario teórico y práctico, el político estadista, el transformador social, el ideólogo ético y filosófico, el escritor depurado de urgencias periodísticas y de obras con proyecciones sociales vaticinadoras, el orador profundo, el constructor material, cultural y espiritual como cuadro político, el lector tenaz de las más variadas y complejas materias, el educador de las masas sociales, el ser social consecuente, el ser familiar en su íntima urdimbre y el ser humano sensible.

En el cincuenta aniversario de su caída en tierras bolivianas será recordado en forma especial en Cuba, en Bolivia y en muchas partes. Después de su caída, salvado de una derrota coyuntural en la historia revolucionaria, su rostro y su ejemplo se convirtieron tempranamente en un estandarte que le ha permitido ser durante estos años un personaje coetáneo que nos ha acompañado en nuestras luchas victoriosas y también en nuestros supuestos fracasos en procura de los mejores ideales para la humanidad.

Y es que los aniversarios de la caída en combate del Che en Bolivia siempre provocan que las ideas fluyan desde un surtidor inagotable. Sentimientos y pensamientos se entrelazan para tratar de mantenerlo vivo no sólo en el recuerdo, sino también en la vida diaria y en la acción revolucionaria. Su filosofía de la lucha en pos de un futuro mejor para los pueblos, nos atrapa con sus hilos de amor por los explotados de siempre. Su vida y su muerte parecen convocarnos ante la consecuencia y la generosidad de sus actos.

Después de su captura en combate el 8 de octubre de 1967 y de su asesinato un día después, sus enemigos pretendieron, además de quitarle su vida, desaparecerlo por medio del secreto criminal sobre su enterramiento. Temían el recuerdo del ejemplo de su vida acrisolada y de su muerte gloriosa.

¡Cuanta bajeza moral, cobardía e ignominia anidaban en el alma  esos personajes contra los cuales luchaba la guerrilla liderada por el Che! En esos personajes estaba presente todo el odio y la ruindad que siembra el sistema capitalista para luego descargarlos contra los revolucionarios. ¡Debieron transcurrir treinta años para encontrarlo allí donde sus asesinos pretendían mantener sus restos en una tumba escondida e ignorada, colectiva, en tierra de Bolivia!

Los años transcurridos han servido como un filtro depurador de las ideas y realidades contrapuestas. La imagen del Che, a partir de su muerte, ha recorrido el mundo con el resplandor del sacrificio, el heroísmo, el ejemplo y el idealismo. Así que hoy el caído en una humilde escuelita  de la Higueras, el supuesto vencido y el supuesto aventurero, se alza en toda su enorme estatura para acompañar el proceso revolucionario en Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, en Latinoamérica y el Caribe, y en el mundo.

Pero también hoy como ayer, existen alimañas en el mundo que no se cansan de denostar lo que merece honor. Desde sus escondrijos a ras de tierras, escasos de ideas y gestos de valor, siguen su solapada o pública manifestación de encono y de odio contra el Che Guevara y la trascendencia de su legado para el presente y el futuro de la humanidad.

Ante una crítica gratuita e injusta aparecida en un diario extranjero, calificándole de figura patética al parecer irresponsable, Che reaccionó con la fuerza de su temperamento y, pensando tal vez fundamentalmente en “sus sueños de constructor” de una sociedad nueva, expresó en su Diario, justo un mes antes de su muerte, su aspiración de triunfo “nada más que para desenmascarar cobardes y lacayos de toda ralea y restregarles en el hocico sus cochinadas”.

Pienso que Che durante su corta vida desenmascaró más de una vez a cobardes y lacayos de toda ralea, pero le faltó, desgraciadamente, más vida para continuar quitando máscara de personajes de todos los ropajes. Pero, sin embargo, al mismo tiempo, después de su heroica muerte hace cincuenta años, con su vida, su obra y su ejemplo, ha continuado reflejando su desprecio por los cobardes y lacayos de todas las banderas.

Más allá de la realidad de su muerte y de la derrota de la guerrilla, y todas las circunstancias que estuvieron presentes en estos acontecimientos, la figura del Che se levantó como gigante ante los ojos del mundo, y su presencia aún nos acompaña en los más variados escenarios, dondequiera que se alzan voces por libertad, justicia, reivindicaciones, en fin, por ansias de liberación. Su imagen y sus ideas son paradigmas del presente y seguramente lo serán del futuro, por los ideales y valores que ellas encierran y representan para conformar la esencia del hombre del siglo XXI.

A partir de la siembra de su sangre en aquellos impactantes y dolorosos días del 8 y 9 de octubre de 1967, pronto empezó la cosecha con acontecimientos revolucionarios que parecieron surgir como una reivindicación y un homenaje. Che ha continuado viviendo en el seno de los pueblos esa vida sublime de los héroes, de esos paradigmas redivivos en la conciencia y acción de sucesivas generaciones que otean el futuro con sus ojos y su luz.

Che, como el poeta Hitmet, expresó que no consideraría su muerte como una frustración, sino que solo se llevaría a la tumba la pesadumbre de un canto  inconcluso. Pero los pueblos, allí en su Bolivia guerrillera y en otros países, muchos años después, al conjuro de los múltiples actos de homenaje, han culminado y entonado el canto de victoria que el soñaba como constructor y libertador contemporáneo.

Hoy y siempre una figura andante monta a horcajadas en un nuevo Rocinante. Y no siempre ha de ser un caballero de la triste figura. Por eso estemos conscientes de que una figura andante llamada Che Guevara nos saluda, estimados lectores, en estos días y en los tiempos futuros.

(Fuente: CubaInformación / Autor: Wilkie Delgado)

El Che cinco décadas después

Este este 9 de octubre se cumple el 50 aniversario del asesinato de Ernesto “Che” Gevara, asesinato orquestado por el ejercito boliviano, ordenado por la CIA, crimen del imperialismo, que dando muerte al Che, daban muerte a uno de los más grandes revolucionarios del siglo XX y ejemplo de lo que las y los comunistas venimos a llamar “el ser humano nuevo”.

El imperialismo no solo lo asesinó sino que trató de desvirtuar su figura y su rostro, lo hemos visto en multitud de objetos de merchandising, vendiéndose incluso en centros comerciales de propiedad capitalista.

El reformismo tampoco ha tenido ningún escrúpulo a la hora de usar su figura. Nos tratan de presentar al Che, como si se tratase de un simple “progre”, o una figura decorativa que con la utilización de su imagen puedan tapar sus vergüenzas y poder enganchar así a un sector joven o con escasa formación política, sector que ya “madurará”, se olvidará de las enseñanzas de Guevara y terminará aceptando el reformismo y el interclasismo.

El Che no hubiese tenido piedad con este tipo de sinvergüenzas. El Che hubiese tirado al suelo las mesas de los centros comerciales que venden camisetas con su imagen y se hubiese burlado del reformismo con su dialéctica implacable. Porque el Che, por encima de todas las cosas era comunista.

Comunista de verdad. De los que entiende el internacionalismo como lo que es: implicación y compromiso con las luchas de otros pueblos. Por eso aunque argentino de nacimiento, lucho y venció en Cuba, pero enseguida marcho a luchar a África, y después a Bolivia donde cayó en la lucha.

Siguiendo los pasos del Che es imprescindible que practiquemos el internacionalismo revolucionario, que estemos junto a todos los pueblos que luchan. En estos momentos el pueblo trabajador catalán está luchando y enfrentándose al Estado español para conseguir la independencia de Catalunya como un paso para la independencia de los Països Catalans y para llegar a una República catalana, feminista, socialista. Nuestra responsabilidad es apoyar totalmente esta lucha y expresar nuestra solidaridad con el pueblo catalán, no para copiar el camino que han escogido, sino como expesión de solidaridad internacionalista del pueblo trabajador vasco hacia el pueblo trabajador catalán.

Comunista de los que no renuncia a ninguna forma de lucha. Entendió perfectamente que la burguesía ha empleado, emplea y empleará la violencia para defender sus intereses de clase. Por eso no vaciló a la hora de tomar un fusil.

Este aspecto de la militancia comunista del Che lo hemos de estudiar y comprender. No hay ningún método de lucha que debamos dejar de lado. Es posible que en un momento concreto no se esté en condiciones de utilizar la violencia revolucionaria, pero nunca, en ningún momento, hemos de dejar de lado la posibilidad de utilizarla. Por eso hemos de ser conscientes y asumir que en un momento u otro la violencia ejercida por los opresores nos llevará a plantearnos la resistencia a todos los niveles y para ello hemos de ser conscientes de esta posibilidad y asumirla.

Comunista de los exigentes consigo mismo y con sus camaradas de armas y militancia. De ahí que castigase con la mayor contundencia a los guerrilleros que en la lucha revolucionaria cometieron faltas impropias de un revolucionario, tal y como se detalla en Pasajes de la guerra revolucionaria.

Exigencia que mostró también a la hora de criticar desde la lealtad, errores y desviaciones que vio en la propia revolución cubana y en países que visitó como Checoslovaquia o la propia URSS. El Che, era un enemigo implacable del burocratismo y otros males que padeció el socialismo, todo ello sin dejar de hacerlo desde una óptica marxista-leninista.

Por ello hemos de saber criticar las políticas erróneas que apartan al pueblo trabajador vasco de su camino hacia el socialismo y la independencia. No debemos callarnos ante las políticas reformistas que la izquierda abertzale oficial está llevando a cabo. Nuestro deber es criticar, desde la teoría y la praxis, estas políticas y avanzar en la reorganización del pueblo trabajador vasco.

El Che era un intelectual y un teórico de primera magnitud, pero que siempre continuó estudiando. ¡Cuán necesarias serian ahora sus reflexiones y análisis en esta época de confusión y oportunismo que asola el movimiento comunista y revolucionario en Euskal Herria y en todo el mundo!

Pero no olvidemos que tenemos sus obras, que deberíamos leer y estudiar. No basta con decir que el Che nos gusta, hemos de estudiar sus escritos y ver cómo aplicar en Euskal Herria todo lo que el Che nos enseña. Una de sus enseñanzas era que si queremos conquistar la soberanía de nuestro país, tenemos que arrebatárselo a los que lo oprimen y que esto no es tan fácil. Los opresores no dan nada, se resisten y hay que saber utilizar todos los métodos que tengamos a mano para conseguir nuestros objetivos.

Era un militante de la praxis. Lo mismo estaba en el despacho del Ministerio de Economía Cubano que en la calle en una manifestación anti-imperialista o recogiendo caña de azúcar.

Che unió la teoría con la praxis, aprendió, y nosotros debemos seguir sus pasos, que solamente con la teoría no se consigue nada, que es nuestra unión con el pueblo trabajador, trabajando unido con él, como podemos llegar a comprender realmente todo lo que hemos estudiado con la experiencia de la praxis. Para poder aplicar el marxismo a una situación concreta hemos de ser capaces de analizar esa situación y eso solo se consigue con la práctica revolucionaria.

Cincuenta años hace de su asesinato, decíamos al principio. Estas cinco décadas no han hecho sino engrandecer su figura. Muchas y muchos se sumaran estos días a recordar al guerrillero heroico. Pero que no olviden que Che Guevara era un militante comunista que desarrolló básicamente su militancia en la calle, pegado al barro, como decía nuestro Periko Solabarria, que era un enemigo acérrimo del oportunismo y el reformismo y sobre todo que no olviden que, como Pakito Arriarán, el Che murió con un fusil en la mano.

(Fuente: Boltxe Kolektiboa)

Videos:

Habla el Che. Os ofrecemos diversos videos con sus palabras. Los dos primeros el conocido discurso pronunciado en la ONU. Los otros tres distintas entrevistas que le fueron realizadas durante los primeros años tras el triunfo de la revolución cubana.

 

 

 

 

 

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